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(IAR-Noticias)
23-Feb-06

La mezcla explosiva del
petróleo, las caricaturas de Mahoma, una guerrilla muy extraña, y el choque de
civilizaciones del racista y fundamentalista anglosajón Samuel Huntington (que
lleva implícita una guerra demográfica y neomalthusiana) tienen al borde de la
guerra civil a Nigeria, el país más poblado de Africa, con más de 130 millones
de habitantes.
Por Alfredo Jalife Rahme -
La Jornada
Después de un leve respiro de toma de utilidades, el precio del petróleo retomó
su tendencia ascendente por motivos "geopolíticos". Una guerrilla muy extraña
intensificó sus operaciones con un tropismo selectivo por la interrupción
deliberada de la producción petrolera en el delta del río Níger mediante
incendios de gasoductos, rapto de trabajadores foráneos de la industria (entre
ellos tres estadunidenses y un británico de la empresa texana Willbros Group) y
parálisis de la mayor terminal de exportación. Del total de 2.5 millones de
barriles al día (mbd), su producción ha sido mermada en una quinta parte. La
mitad de su exportación va dirigida a EU, de quien Nigeria es el quinto
abastecedor detrás de México, Venezuela, Canadá y Arabia Saudita (Jad Mouawad,
New York Times, 20/2/06). Mouawad considera que los "grupos étnicos (sic)
armados en el delta del río Níger, una de las regiones más pobres del país, han
combatido durante años por una mejor distribución de la riqueza petrolera". Como
que huele a una balcanización entre el norte islámico y el sur cristiano
superdotado con sus costas pletóricas de petróleo. Eurasia Group, consultora de
Nueva York, vaticina que los ataques guerrilleros se intensificarán durante todo
el resto del año. ¿Cómo lo saben?
El factor Nigeria se ha sumado al "precio geopolítico" (uno de Los cinco precios
del petróleo, según la tesis de nuestro más reciente libro), cuyas cotizaciones
se mueven de acuerdo con las tensiones intrínsecas del golfo Pérsico y
próximamente del mar de Maracaibo (el factor Venezuela) y, quizá, el factor
México, según las previsiones del superespía Negroponte. Vivimos los tiempos de
la cotización geopolítica del petróleo por encima de la simplona tesis de la
oferta y demanda economicista.
La muy extraña guerrilla nigeriana Movimiento para la Emancipación del delta del
Níger, después de haber incendiado por primera vez una plataforma en el golfo de
Guinea, amenazó atacar los tankers petroleros (Ap, 19/2/06). Las invaluables
costas del sur nigeriano cuentan con 853 kilómetros y brindan amplio acceso al
superestratégico golfo de Guinea, una de las mayores reservas de petróleo del
mundo.
Con la escenografía inmejorable de las violentas protestas piromaniacas azuzadas
por las blasfematorias caricaturas de Mahoma, los islámicos, mayormente
asentados en el norte, han matado hasta ahora a 45 cristianos e incendiado
varias iglesias.
Pocos lugares del planeta como Nigeria son fértiles para la propagación de
enfermedades contagiosas y la aplicación del manual de Huntington, con una
composición de más de 250 etnias entre quienes destacan las más numerosas y
políticamente influyentes: hausa y fulani 29 por ciento, yoruba 21 por ciento,
igbo (Ibo) 18 por ciento, ijaw 10 por ciento, kanuri 4 por ciento, ibibio 3.5
por ciento y tiv 2.5 por ciento. La mitad de la población la constituyen los
islámicos poligámicos con 50 por ciento frente a 40 por ciento de cristianos
monogámicos y otro 10 por ciento de creencias indígenas. De sus 36 estados y un
territorio, 12 (primordialmente norteños) aplican la sharia, la ley islámica, lo
cual ha puesto en ascuas a la población cristiana.
Entre sus múltiples vulnerabilidades se encuentra su superdependencia al
petróleo, que aporta 20 por ciento del PIB, 95 por ciento de sus ganancias en
divisas foráneas y alrededor de 65 por ciento de sus ingresos presupuestales. En
forma gradual, Nigeria se ha acercado al abismo y la "crisis energética global"
constituiría el óptimo momento para precipitar su balcanización con el
consecuente reparto de su maná petrolero.
No podía faltar la mano necrófila del FMI (hoy en agonía), que impuso la
desregulación del precio de los combustibles y la privatización de cuatro
refinerías, y cuyas recetas cruelmente sádicas convirtieron a Nigeria de
exportador generoso de alimentos en un neto importador que no puede seguir el
galopante crecimiento demográfico de su segmento juvenil menor a 14 años (42 por
ciento de la población). Nigeria, plagada por el sida, no va a estallar: ya
estalló y las petroleras anglosajonas sacan provecho de las "tendencias" de su
descomposición.
La "mano invisible" ya muy vista de la plutocracia neoliberal global ha
permitido que Nigeria, centro preponderante del lavado de dinero, sea un paraíso
para el narcotráfico internacional de heroína y cocaína, uno de los supremos
negocios de la dupla anglosajona, cuyas empresas petroleras han literalmente
devastado su medio ambiente.
Existe abundante literatura sobre las hazañas macabras de la petrolera
anglosajona Dutch-Shell y su participación en la desestabilización deliberada de
Nigeria. En este contexto, no pasó inadvertido un estudio perturbador de John
Robb sobre el "cártel guerrillero del petróleo" (22/1/06), que coincide con los
vaticinios bursátiles de Eurasia Group: "el control del precio del petróleo se
encuentra ahora en manos de las guerrillas globales -sus fuentes, sistemas de
interrupción, el incremento del crimen trasnacional" como "hijos de la
fragmentación global" y quienes "pueden recortar el abastecimiento de petróleo
mediante ataques de baja tecnología a las instalaciones de Irak, Nigeria (¡súper
sic!), Asia central e India (¡extra sic!). La cantidad de petróleo efectivamente
bajo su control (sic): excede 5 mbd, más de la producción fluctuante de 2 mbd de
Arabia Saudita".
Tal despliegue de la guerrilla petrolera global rebasa al vulgar terrorismo
islámico, cuyos burdos ataques puntuales son "sencillos de reparar". Mucho más
sofisticada en cuanto al tropismo selectivo por el petróleo, el cártel
guerrillero del petróleo busca la "interrupción sostenida" (sic) ante cuyos
"ataques de baja tecnología sea imposible (sic) defenderse (desde la destrucción
de gasoductos hasta el rapto de trabajadores)"con tres objetivos: 1.
"Deslegitimación de los estados", con el fin de eviscerarlos y exhibir su
impotencia; 2."Coerción de los principales estados de Occidente": dañar a EU por
la vía económica; y 3. Lucro criminal, mediante el alza del petróleo.
Vaticina (Nota:¡cómo se ha desarrollado el género literario oracular desde el
11 de septiembre!) una "colusión entre las guerrillas globales y otros
participantes en el mercado" con "conectividad de redes y coordinación y
colaboración de fuentes abiertas" y "poderosas alianzas con aliados útiles y
poderosos entre los estados". Según era de esperarse, el anglosajón Robb
candidatea a Irán y China y no toca siquiera con el pétalo de una rosa sin
espinas a EU y Gran Bretaña.
¿Mediante el acoplamiento de la especulación bursátil del petróleo y el gas con
las labores selectivas del crimen organizado global, la dupla anglosajona
multiplica sus excesivas ganancias con el fin de intentar compensar sus
cuantiosas pérdidas económicas y financieras producto de sus burbujas greenspanianas?
Robb nos retrotrae hasta el medievo, la óptima época para aplicar el choque de
las civilizaciones: "esta situación es meramente el primer estadio de una más
amplia guerra de épocas entre grupos no estatales y las naciones-Estado". Lo
cierto es que el alza del petróleo, jugoso negocio de más de 1.5 millones de
millones (trillones en anglosajón) al año, atrae como carroña a los chacales
bursátiles, y nadie mejor que la dupla anglosajona de EU y Gran Bretaña maneja
sus cotizaciones. No hay que olvidar que el almirante John Marlan Poindexter,
anterior consejero en Seguridad Nacional mancillado por el nauseabundo Irán-contras,
tenía la intención de abrir una bolsa de valores para cotizar los actos
terroristas después del 11 de septiembre, con la bendición omnisciente de la
tripleta Cheney-Rumsfeld-Bush (Bradley Graham, The Washington Post, 1/8/03)
Pero, ¿quiénes apoyan tras bambalinas a las guerrillas anti Estado que saben
demasiado de geopolítica? ¿No serían, acaso, las mismas trasnacionales
petroleras anglosajonas que aprovechan por otras vías ilícitas el alza del "oro
negro"?
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