En una de las tesis
presentadas en el VIII Encuentro Internacional de Economistas, el analista
atribuyó ese resultado a las bajas del comercio exterior del norteño país.
El caso de Washington acapara el interés este miércoles del trabajo en
comisiones durante la tercera jornada del foro, a concluir el viernes 10 de
febrero.
Según Gambina, el déficit comercial estadounidense (mercancías y servicios) en
2004 fue récord y alcanzó los 651 mil 500 millones de dólares.
Sobresale el sector petrolero, que en ese indicador llegó a 164 mil millones de
dólares, suscribió.
El economista precisó que en junio del pasado año en la balanza comercial
norteamericana se registró un nuevo récord negativo: 58 mil 800 millones de
dólares.
Consideró además que la perspectiva es dramática, si tenemos en cuenta la
tendencia al crecimiento de la brecha entre importaciones que evolucionan a
mayor ritmo que las exportaciones.
De acuerdo con estadísticas manejadas por el experto, el déficit de Estados
Unidos con China alcanzó en junio a 17 mil 600 millones de dólares.
Ello respondió a productos de exportaciones en crecimiento por tres mil 400
millones de dólares contra importaciones también en ascenso por 21 mil millones
de dólares.
La situación no se diferencia mucho de la de América Latina y en ese sentido
Gambina se refirió a los 20 países de la región con un déficit de ocho mil 651
millones de dólares, resultado de exportaciones por debajo de las importaciones.
Washington busca revertir la situación y por ello necesita de su patio trasero,
precisó.
En ese sentido mencionó el Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), una
fórmula reciente pero encaminada a extorsionar las pequeñas economías de la
región.
El ALCA es el formato desde el cual Estados Unidos desarrolla su estrategia
integral, acotó.
También estimó que frente a las presiones y maniobras para excluir a las
naciones del Sur, algunos gobiernos del área se plegaron a la Casa Blanca.
El alineamiento con ese objetivo es abrumador y se sostuvo hasta la Tercera
Cumbre de Presidentes de Américas en Québec, Canadá, en abril del 2001, cuando
Venezuela establece la diferencia.
De una parte remite a la fecha prevista para el ALCA en enero del 2005 y la
necesidad de consultar a las poblaciones.
También alude a la defensa de la democracia participativa en lugar de la
proposición a favor de la democracia representativa.
Washington no cejó en nuevas maniobras y una de ellas es extender los acuerdos
con zonas, entre los que destaca el CAFTA, Tratado De Libre Comercio de América
Central.
Se trata de un acuerdo comercial y de inversiones con Guatemala, El Salvador,
Honduras, Costa Rica y Nicaragua.
Según Gambina, la actual administración estadounidense se ha planteado el CAFTA
como una de las prioridades, puesto que ayudará al avance del ALCA.
De acuerdo con su tesis, el Tratado de Libre Cambio (TLC) con Chile y el CAFTA
son los modelos asumidos para subordinar al conjunto de países de América Latina
y el Caribe a la estrategia original del ALCA.
Acerca de los mencionados mecanismos abundó que profundizan el deterioro de los
derechos de los obreros, consolidando la ofensiva del capital sobre el trabajo.
La precariedad laboral es un objetivo explícito de los TLC en el camino de
favorecer los intereses de los inversionistas extranjeros, añadió.
El resultado está a la vista: crecimiento del desempleo, la pobreza y la mayor
explotación de la fuerza de trabajo en toda la región, comentó.
El foro de economistas de La Habana reúne en el capitalino Palacio de
Convenciones a más de mil 300 profesionales de 50 países.