En su propuesta presupuestal para 2007 enviada
a principios de febrero al Congreso legislativo,
el Departamento de Defensa prevé incrementar sus gastos el año próximo unos
440.000 millones de dólares, sin incluir otros 120.000 millones que espera pedir
como asignación extra para financiar las operaciones militares en Afganistán e Iraq en septiembre, cuando finaliza al año fiscal 2006.
En cambio, la ayuda internacional estadounidense en 2007 permanecerá en torno a
los 24.000 millones de dólares, al igual que este año, equivalente a lo que
Washington gasta en menos de cinco meses en Iraq.
Además, Bush pidió un recorte de casi 20 por ciento en la asistencia al
desarrollo, que pasaría de unos 1.500 millones de dólares a 1.260 millones, y
deducciones similares en la ayuda a países víctimas de desastres naturales o con
programas especiales de salud e infancia.
"La administración ha dicho que hay tres componentes de la seguridad nacional:
la diplomacia, la defensa y el desarrollo", señaló Mohammad Akhter, presidente
de InterAction, una coalición de alrededor de 160 organizaciones no
gubernamentales estadounidenses activas en el Sur.
"Nosotros vemos que la diplomacia y la defensa son bien atendidas, pero el
desarrollo es la herramienta más ignorada del botiquín. Sin embargo, es en ella
donde descansa nuestra seguridad a largo plazo", añadió.
No obstante, Bush pidió aumentos en los dos programas de asistencia que llevan
su propia firma: la Cuenta del Desafío del Milenio (MCA, por sus siglas en
inglés), creada para recompensar a los "buenos desempeños" de los países pobres,
y el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida, dirigido en su
mayor parte a 14 países de África y el Caribe, además de Vietnam.
Para este último programa, Bush pidió un total de 4.000 millones de dólares,
incluyendo sólo 300 millones para el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la
Tuberculosis y la Malaria, y para el MCA solicitó 3.000 millones de dólares, un
incremento de 1.250 millones respecto del actual presupuesto.
Aunque el Congreso por lo general siempre aprobó las propuestas de Bush en torno
a programas contra el sida, nunca dudó en recortar drásticamente los pedidos
para la MCA, en especial debido a que el gobierno ha sido muy lento para
seleccionar los países beneficiarios.
"El antecedente histórico sugiere que la Corporación para el Desarrollo del
Milenio (que administra la MCA) podría no obtener la financiación solicitada",
sostuvo el investigador Stewart Patrick, del Centre for Global Development
(Centro para el Desarrollo Global).
También consideró probable que los congresistas aprueben un aumento de la ayuda
internacional a programas para la infancia, como hicieron en el pasado.
El presupueso total propuesto por Bush para 2007 asciende a 2,7 billones de
dólares, 2,3 por ciento más que el actual año fiscal.
A pesar del incremento, el déficit fiscal, de ser aprobado el paquete por el
Congreso, pasaría de los 423.000 millones de dólares del actual año fiscal a
354.000 millones de dólares en 2007, según calculó la administración Bush, cuyas
previsiones de déficit siempre se caracterizaron por ser demasiado optimistas.
Para cubrir el aumento de los fondos para el Pentágono, Bush propone limitar o
reducir el gasto en programas sociales y educativos nacionales, una medida que
podría causar una gran polémica en un año electoral. El mandatario llamó a
recortar gastos en el programa de seguros de salud Medicare para personas
ancianas o discapacitadas.
Bush combinó la presentación de su paquete presupuestal con un nuevo y polémico
pedido de recortes permanentes de impuestos a grandes corporaciones y sectores
de altos recursos.
En una columna publicada por The Washington Post el domingo, el ex consejero
económico del mandatario, Douglas Holtz-Eakin, advirtió que los aumentos
impositivos son inevitables a menos que se redujera el presupuesto.
Sin embargo, no parece estar en los planes de Washington reducir sus gastos
militares.
El viernes, el Departamento de Defensa presentó un informe en el que, si bien
rechaza la idea de aumentar el despliegue de soldados e infantes de marina
(marines) en el mundo, propone un incremento de sus fuerzas para operaciones
especiales, cuyo entrenamiento y equipos son especialmente caros.
Además, como parte de su "guerra contra el terrorismo", que el Pentágono
rebautizó como "guerra larga", subraya la necesidad de adquirir nuevas armas que
puedan intimidar a potenciales rivales, como China o Rusia.
"El presupuesto de 2007 refleja nuestro compromiso en defender nuestra nación,
librar una larga guerra contra el terrorismo y prepararnos para futuros
adversarios", dijo el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.