De Defensa (31/1/06 y 3/2/06), centro de pensamiento estratégico militar
con sede en Bruselas, no le profesa el más mínimo respeto a la investidura de
Baby Bush, y en lugar de analizar el "estado de la Unión" ante el Congreso,
desnuda el "discurso sobre el estado (sic) de George W. Bush". Menciona dos
artículos irreverentes: uno del historiador británico Anatol Lieven (IHT,
30/1/06) y otro de Sidney Blumenthal, anterior asesor de Clinton ("Periodo
Brejnev de Bush", Salon, 2/2/06).
Por Alfredo Jalife Rahme
- La Jornada
Lieven
aduce que "la distancia entre la retórica y la realidad observable en
algunas áreas empieza a parecer casi reminiscente del comunismo soviético",
mientras Blumenthal fustiga que "Bush entró a su periodo Brejnev de
estancamiento, al rechazar la crítica y al perorar trivialidades sin sentido
(...) Pero sus prospectos disminuidos no empañaron su retórica extravagante".
Para James Carroll (The Boston Globe, 30/1/06) se trató de una oración fúnebre:
"En cada caso, Bush preside un autoengaño justificativo, en concierto con un
autoemasculado (sic) Congreso, sus socios en los negocios bélicos (....) La
catástrofe pura y simple". Hasta el conservador radical y apologista de la
invasión a Irak, George Will, diagnostica el "estado de nuestro cinismo" (The
Washington Post, 31/1/06). Dam Froomkin (The Washington Post, 1/2/06) resumió el
sentir común de la prensa escrita como el "estado de la burbuja". Si Estados
Unidos vive en una burbuja financiera a punto de estallar, Baby Bush naufraga en
el líquido amniótico de su burbuja irreal.
¿Brejnevización de Bush? ¿No será más bien su foxización? Cada vez se parecen
más los dos rancheros, el de Crawford (Texas) y el texanizado de San Cristóbal
(Guanajuato) en sus mendacidades, puerilidades, desempeño errático, mediocridad
consustancial y tormentosos vacíos mentales.
La centralidad de la mendaz retórica bushiana, para el consumo de los ignaros
intoxicados por los multimedia, se fincó en la "democracia". En realidad,
existen tres tipos de seudodemocracia en su imaginario: 1. La propia doméstica:
obscenamente fraudulenta y anacrónicamente decimonónica (mediante el voto
selectivo indirecto) que ha implantado una telecracia orwelliana. 2. La impuesta
en Irak y Palestina con teocracias medievales para justificar dos
fundamentalismos simbióticos: el hebreo y el "cristiano-sionista" del eje Cheney-Abramoff-Netanyahu,
que promueven la agenda huntingtoniana del choque de las civilizaciones con el
fin de lubricar al complejo militar-industrial y capturar el petróleo en la
periferia y entrañas del triángulo súper-estratégico mar Negro-mar Caspio-golfo
Pérsico. 3. La de Latinoamérica, que repudia porque confronta sus intereses
petroleros y gaseros desde Venezuela hasta Bolivia, pasando por México.
Baby Bush es un personaje de adicciones múltiples, sin contar su legendaria
mendacidad consuetudinaria: desde la de estupefacientes (Biografía sin autorizar
de George W. Bush: un hijo afortunado, por el "suicidado" James Hatfield),
pasando por su belicismo incoercible, hasta el petróleo.
Pues mas tardó Baby Bush en dramatizar que reduciría las importaciones del Medio
Oriente en 75 por ciento hasta 2025 (sic) para lidiar con la "adicción al
petróleo" que padece Estados Unidos, que al "día siguiente" (¡súper-sic!) fue
desmentido tanto por su secretario de Energía, Samuel Bodman, como por su
consejero económico, Alan Hubbard, quienes declararon que el "presidente no
había dado un significado literal (sic)". ¿Desde cuándo Baby Bush es capaz de
perorar metáforas y alegorías?
Lo "literal" significa que los "combustibles alternos podrían desplazar una
cantidad de importaciones de petróleo equivalente a lo que se espera que Estados
Unidos importe de Medio Oriente en 2025" (Kevin Hall, Knight Ridder Newspapers,
1/2/06). Washington seguirá importando petróleo de Medio Oriente, porque allí se
encuentran las mayores reservas planetarias. As simple as that.
Baby Bush engañó por enésima vez a su tan patéticamente desinformada nación y
quizá ignore -su empresa petrolera texana quebró y fue rescatada por un hermano
de Bin Laden y Schwartz György (alias George Soros)- que el petróleo sea una
mercancía global comprada y vendida por compañías privadas (en su mayoría
anglosajonas) en las bolsas (también anglosajonas) de Nueva York y Londres.
¿Cómo reducir las importaciones de una región y religión dadas, en las
cotizaciones bursátiles? ¿Estará enterado que el oligopolio plutocrático de las
petroleras anglosajonas (Exxon-Mobil, ChevronTexaco, Conoco-Phillips y Shell)
descolgó estratosféricas ganancias gracias al desastre que dejó Katrina y a las
turbulencias geopolíticas de Medio Oriente? ¿Cómo puede combatir al oligopolio
petrolero texano al que pertenecen él mismo, su vicepresidente Richard Bruce
Cheney y Condi Rice? Su mundo pertenece a la antimateria: debe ser leído al
revés para ser entendido por la materia de los vivientes. Si afirma que Estados
Unidos es "líder global", es que la decadencia va viento en popa; si asevera que
"no se va aislar", es que promueve el proteccionismo económico frente a India y
China; si expectora que "triunfó en Irak", es que la paliza ha sido tremenda.
De los un poco más de 10 millones de barriles diarios que importa Estados
Unidos, menos de 20 por ciento proviene de Medio Oriente, en especial de Arabia
Saudita, Kuwait e Irak. Su mayor abastecimiento proviene de México y Canadá, que
han sido puestos en jaque mediante amenazas de guerras e invasiones. Si un
adicto no es tratado, puede cometer las peores calamidades con tal de conseguir
su materia prima. Queda claro que las recientes bravatas del narcomontaje de
Garza, Rumsfeld y Negroponte ponen en jaque a las pletóricas reservas de
petróleo y gas del Golfo de México, ya no se diga el agua y el uranio (¿con el
tácito respaldo de Fox y Calderón?).
Las adicciones no son sencillas de curar y un profesional sabe que requieren de
una fase gradual de "destete", que en términos económicos equivale a una
"reconversión", la cual Bush pretende combatir mediante el magro financiamiento
de investigación de baterías híbridas y celdas de hidrógeno (que siguen usando
hidrocarburos) y una mayor producción de etanol (una hazaña brasileña) para
"dejar atrás a una economía basada en el petróleo". Con los ridículos 150
millones de dólares el año entrante para "investigación" en combustibles
alternos no se llega ni a la esquina, lo cual contrasta frente al incremento
este año de 170 mil millones de dólares para las guerras de Irak y Afganistán.
¿No se trata de otra simulación del multiadicto Baby Bush?
Las importaciones de Estados Unidos representan 60 por ciento de su consumo. Sin
ningún cambio tecnológico mayor en el consumo de energía de aquí a 20 años, se
proyecta importar 6 millones de barriles diarios, es decir, el triple actual,
según Hubbard, quien también carga con la tarea sisifiana de remediar la quiebra
de la seguridad médica. ¿Qué no anda quebrado en Estados Unidos?
Charlie savage (The Boston Globe, 1/2/06) recuerda que el mismo plan grandioso
de reconversión energética, al "estilo del Proyecto Manhattan", fue prometido en
1974 por Richard Nixon antes de ser desaforado, así como los planes de
"conservación" de Carter fueron ridiculizados. Lo mismo le puede suceder a Baby
Bush cuando sólo le quedan un poco más de tres años aciagos, si es que no es
defenestrado antes. La "parte más relevante de su discurso fue lo que no dijo",
al no desear enfrentarse a las automotrices (y eso que están quebradas) para
promover una mayor eficiencia en el consumo energético, ni al oligopolio
plutocrático petrolero texano, que requiere ser domado antes que destruya tanto
al mismo Estados Unidos con su polución incontenible, como al planeta, que
soporta la adicción del mayor consumidor sin rendir cuentas a nadie.
Las nuevas tegnologías de Estados Unidos podrían reducir la demanda en 20 por
ciento de aquí a la próxima generación, cuando todavía tendrá una "importación
neta de petróleo, que incluye crudo y productos refinados, que se espera
represente 60 por ciento de la demanda, en comparación con el 58 por ciento de
2004", según cálculos recientes del Departamento de Energía.
El Pentágono gasta 100 mil dólares por minuto en su guerra de Irak (The Seattle
Times, 3/2/06). ¿Cuánto petróleo consume Estados Unidos en las múltiples guerras
que libra en el planeta? ¿Podrá también curar algún día su adicción bélica?