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(IAR-Noticias)
30-En-06
La transparencia no es una de
las propiedades del petróleo. La corrupción parece flotar hacia su superficie
dondequiera que se encuentre. ¿Acaso el petróleo es intrínsecamente sucio?
Por Miren Gutiérrez (*)
- IPS
"La
renta petrolera ha tendido a impedir la democratización y ha sostenido una larga
serie de gobernantes autoritarios, desde el sha de Irán (Rezah
Pahlevi) y el (ex dictador nigeriano) Sani Abacha hasta la familia Saud
(reinante en Arabia Saudita) y (el desaparecido dictador iraquí) Saddam Hussein”,
según el informe ”Fondo del barril”, de la organización independiente Catholic
Relief Services (CRS).
Varios otros informes apuntan en el mismo sentido. El petróleo y el gas producen
los mayores sobornos después de los contratos del sector armamentístico, sostuvo
la organización Transparencia Internacional (TI) en su último informe al
respecto.
”Un factor clave es cómo un país hace su dinero”, escribió la periodista Tina
Rosemberg en el diario estadounidense The New York Times. ”El petróleo lastima.
Países que hacen su dinero con el petróleo no han desarrollado una clase media e
instituciones políticas sólidas”.
Abundan los casos de países enteros manchados de petróleo.
A Angola, Gabón y Nigeria, donde se descubrió petróleo hace varios decenios, les
ha ido peor que a muchos otros países africanos, según el informe de CRS. TI
estimó en 2002 que Nigeria estaba en el segundo lugar y Angola en el quinto
según la percepción de corrupción, en un informe que abarca 102 países.
En Angola, ”los crecientes ingresos petroleros han sido desviados directamente a
presupuestos paralelos de un estado en las sombras”, sostuvo la organización no
gubernamental dedicada a investigaciones Global Witness, con sede en Londres.
Como en Angola, la sobrevaluación de la moneda nacional hizo añicos a los
sectores no petroleros nigerianos. Las revueltas locales por el control de las
ganancias petroleras originaron una aplastante represión militar en el delta del
río Níger.
”La mala administración y la búsqueda del lucro son tan abrumadoras que Nigeria
se ha convertido virtualmente en sinónimo de corrupción”, indica el informe de
CRS.
El petróleo de Gabón ha estado en el centro de una serie de escándalos que
mancharon el gobierno del fallecido presidente de Francia François Mitterrand.
Su administración es acusada de hacer la vista gorda respecto de la corrupción,
luego de que investigadores revelaran el uso por parte de la empresa petrolera
Elf Aquitaine, privatizada en 1993, de bancos gaboneses para lavar dinero y
pagar grandes sobornos al gobierno.
”La razón por la cual la corrupción es tan extendida en los países exportadores
de petróleo no es difícil de ver”, dijo en una entrevista telefónica la coautora
del informe de CRS, Terry Karl.
”No hay otro producto básico que produzca tanta ganancia”, explicó Karl, para
quien los países exportadores se caracterizan por ”un poder altamente
concentrado, burocracias muy débiles y un estado de derecho endeble”. ”Un
ministro de Hacienda de Venezuela me dijo hace muchos años: 'La gente roba
porque no encuentra razones para no robar.'”
De los 11 países socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP), figuran en el índice de TI Nigeria, Indonesia (en el séptimo lugar en
cuanto a percepción de corrupción) y Venezuela (22).
Pero los otros miembros de la OPEP --Arabia Saudita, Argelia, Emiratos Arabes
Unidos, Irán, Iraq, Kuwait, Libia y Qatar-- distan de ser ejemplos de
transparencia.
Las grandes compañías petroleras también están directamente vinculadas con la
corrupción.
El diario panameño La Prensa, en una investigación reproducida luego por el
estadounidense The Wall Street Journal, reveló en 1999 que una empresa conjunta
entre la petrolera estadounidense Mobil (convertida ese año en ExxonMobil) y la
saudita Alireza pagó 2,7 millones de dólares a tres enviados ”presidenciales”
para asegurarse un contrato en las ex bases militares estadounidenses en Panamá
durante el periodo de gobierno de Ernesto Pérez Balladares (1994-1999).
El campo petrolero de Tengiz, en la costa de Kazajstán sobre el mar Caspio, es
uno de los 10 principales depósitos de petróleo del mundo y también el centro de
un gran escándalo que involucra a ExxonMobil. Kazajstán está ubicado en el lugar
15 de los países con peor percepción de corrupción, según el índice de TI.
El periodista de investigación Seymour Hersh informó en la revista
estadounidense The New Yorker que un empresario jordano, Farhat Tabbah, acusó
ante la justicia en Londres a un representante del gobierno kazajo y a un
intermediario de Mobil, Friedhelm Eronat, de conspirar para estafarlo por
millones de dólares en comisiones cuando colaboró con un lucrativo acuerdo entre
la firma y ese país de Asia central.
La industria suele recurrir al ”swap” (pase de mercaderías) para reducir costos
de transporte. Este mecanismo de comercio exterior da a los campos petroleros
alejados de los países importadores una vía hacia el mercado.
Mediante el ”swap”, un título de petróleo producido en cierto lugar pasa a
referirse a un petróleo de igual valor extraído en otra parte. En el caso de
Irán, esta operación sirvió para eludir el embargo comercial estadounidense.
El banquero independiente James Giffen, bautizado ”Mr. Kazajstán” por el ex
agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos Robert Baer
en su libro ”See No Evil”, tiene un lugar destacado en las investigaciones según
las cuales Mobil violó el embargo comercial a Irán.
Para Baer, Giffen, a quien consideró embajador estadounidense de facto en
Kazajstán, concertó reuniones de alto nivel y acuerdos y cobró grandes
comisiones.
Un jurado en Nueva York acusó en abril a Giffen y al encargado de transacciones
de crudo desde el extranjero de Mobil, Bryan Williams. Ambos rechazaron los
cargos.
Los vínculos entre las grandes corporaciones petroleras y el poder político son
demasiado estrechos como para ser cómodos. Y en ningún lugar tanto como en
Estados Unidos.
En el periodo en que se registraron los sobornos y los pases de mercaderías en
Kazajstán, el hoy vicepresidente estadounidense Dick Cheney era presidente de
Halliburton, principal proveedor mundial de servicios especializados para el
sector petrolero, involucrado con ExxonMobil y con la compañía BP Amoco en el
país asiático.
ExxonMobil fue demandada por complicidad con abusos cometidos por militares
indonesios en la provincia de Aceh, rica en gas natural.
Pero el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos urgió en julio de
2002 al juez Louis Oberdorfer a archivar el caso, porque podría poner en peligro
intereses de Washington y desalentar la cooperación del gobierno de Indonesia en
la guerra contra el terrorismo.
Las grandes firmas petroleras son también grandes contribuyentes a las campañas
políticas. El sector respondió por el grueso de los 32 millones de dólares
donados en 2000 para la campaña presidencial del presidente George W. Bush, un
ex empresario petrolero, y a Partido Republicano.
Uno de los primeros contratos para la reconstrucción del Iraq de posguerra fue
asignado a Halliburton, el patrón de Cheney entre 1995 y 2000.
¿Los villanos son los políticos deshonestos de los países ricos en petróleo, las
compañías que los alimentan o las organizaciones que los financian?
”Un comercio internacional no petrolero elevado ayuda, quizás porque
históricamente el comercio ha aumentado el interés de ciudadanos poderosos por
un gobierno efectivo, e incentivado a los líderes para aumentar los estándares a
los niveles internacionales”, dijo Rosenberg.
”Singapur, Hong Kong, Chile y Botswana, todas ellas naciones comerciales, son
significativamente menos corruptos que sus vecinos y más limpios que muchos
países más ricos”, agregó la periodista.
Es un error creer que el petróleo en sí mismo atrae la corrupción, dijo Karl.
”Esto no se trata, realmente, de petróleo, sino de instituciones preexistentes
que manejan la generación de petróleo y la distribución de la riqueza”, sostuvo
la experta.
”Si son llamativamente débiles o autoritarias, es muy probable que haya
corrupción”, agregó.
Las empresas petroleras suelen firmar cláusulas de reserva que les prohíben
revelar detalles de contratos con países en desarrollo. Pero ”si las compañías
se unen como sector industrial y dicen que sólo firmarán contratos
transparentes, los gobiernos no tendrán opción”, advirtió Karl.
CRS dijo que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han sido
demasiado lentos en reconocer que los gobiernos corruptos están derrochando las
ganancias petroleras. A pesar de sus recientes declaraciones de respaldo a la
transparencia, el Banco Mundial todavía no ha condicionado sus créditos a la
revelación total de los contratos.
ExxonMobil ha estado involucrada en varios escándalos, pero la Corporación
Financiera Internacional, brazo del Banco Mundial que asiste al sector privado,
financia parte de un oleoducto en Chad y Camerún en que la firma estadounidense
participa con la también estadounidense Chevron y con la malasia Petronas.
El primer ministro británico Tony Blair apoya una Iniciativa de Transparencia
para las Industrias Extractivas, de carácter voluntario para compañías y
gobiernos, que incluye la revelación de los pagos por contratos petroleros.
Varias empresas y gobiernos de países en desarrollo han dado señales positivas
hacia la iniciativa. Pero si las compañías petroleras no la apoyan en masa,
estará condenada al fracaso.
(*) Miren Gutierrez es editora jefa de IPS
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