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(IAR-Noticias)
25-En-06
El petróleo es el principal motivo de un inminente ataque militar a
Teherán. Todo encuadra en la carrera de Washington por la conformación de su
imperio.
Por Juan C. Alfaro (*)
- APM
Desde que Teherán reabrió algunas de sus plantas nucleares, occidente, a la
cabeza de Estados Unidos reaccionó amenazando con remitir el caso al Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, varios analistas aseguran
que eventuales sanciones contra el país islámico no tendrán los resultados
pretendidos por Washington y sus tres aliados europeos (Gran Bretaña, Francia y
Alemania), principalmente por que China, Rusia e India boicotearían las
sanciones, sumado a que esa situación puede desatar una crisis en los precios
del petróleo.
En ese marco, a medida que corren los días y la tensión de agudiza, un posible
ataque militar sobre Irán parece ser más inminente y se vislumbra el verdadero
objetivo de los halcones de Washington avalado por sus seguidores europeos.
Más allá de las acusaciones esgrimidas, pero no comprobadas, por el bloque
occidental en contra de Irán, que afirman que el programa nuclear iraní tendría
fines militares, los verdaderos intereses para una agresión militar contra el
país persa tendrían otra connotación.
En primer lugar, cabe señalar que un eventual ataque contra Irán, ya sea
liderado por Estados Unidos, o por Israel apoyado por el país del norte, podrían
desatar en la economía petrolera mundial una espiral inflacionaria que llevaría
el precio del crudo a 105 dólares el barril, algo casi impensado para los días
actuales.
Según Isidro Herrera Hernández, investigador del Centro de Estudios Estratégicos
y Geopolíticos (CEEG), este posible panorama “afectaría los intereses
estratégicos del eje Rusia-China-India, principales consumidores a escala
planetaria”, y además “podría ser el detonante de nuevos conflictos armados de
alta o media intensidad, producidos por la necesidad de contar con el recurso
vital de supervivencia: el petróleo”.
Por otro lado, el analista internacional Noam Chomsky sostiene que “China ya
estableció relaciones con Irán, inclusive con Arabia Saudita, tanto económicas
como militares. Existe una red de energía asiática, con sede en China y Rusia,
pero que posiblemente atraerá a India, Corea y otros países. Si Irán se desplaza
en esa dirección, podría convertirse en un factor vital de esa red energética”.
Seguidamente Chomsky afirma que “tales desarrollos, incluidos un Irak soberano y
tal vez grandes recursos energéticos saudíes, pueden convertirse en la peor
pesadilla para Washington”.
Además, para un futuro no muy lejano se pronostica un declive de la oferta
energética global a consecuencia del agotamiento de las reservas existentes.
Desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) se plantea que la hipótesis de un
barril a 100 dólares dejó de ser descabellada.
Es más, en un artículo publicado en Le Monde Diplomatique, se da a conocer un
informe publicado en Francia, donde dos economistas demuestran que el precio del
barril de crudo podrían alcanzar, dentro de diez años, los 380 dólares.
Según los economistas, para el 2015, la oferta de petróleo en el mercado será de
100 millones de barriles, mientras que la demanda, estimulada por el continuo
derroche de Estados Unidos y el crecimiento constante de China, India, África
del Sur, entre otros, sobrepasaría los 108 millones de barriles.
Ante esa situación, el informe señala que “cuando en cualquier sector del
mercado, la demanda excede en un ocho por ciento a la oferta, no hay equilibrio
de precios. Éstos se disparan”.
Entonces, en este posible marco, Estados Unidos, con el control de los recursos
de Medio Oriente, estaría interesado en obtener jugosas ganancias estimuladas
por los altos precios del petróleo.
Además, la espiral inflacionaria y los altos precios del barril de petróleo
provocarían la quiebra del sistema económico mundial, principalmente de las
economías en fornido desarrollo de Rusia, India y China.
En torno a este escenario, Isidro Herrera Hernández sostiene que “al manipular
el mercado energético Washington podrá satisfacer su imparable demanda y
descarrilar a la competencia euroasiática”.
Este futuro panorama en torno a la lucha de los recursos energéticos es bien
conocido por Washington. Desde el Pentágono ya se inició la lucha por el control
de esta fuente de vital importancia para la consolidación de su imperio.
Después del 11-S, los ataques y ocupación militar de Afganistán e Irak encuadran
perfectamente el esta perspectiva. En la actualidad está más que claro que las
intenciones de los halcones en Irak son el control de su enorme fuente de
reservas de petróleo.
Irán, es el próximo objetivo en los planes de la Casa Blanca por el control de
los recursos energéticos necesarios y escasos a nivel mundial.
Al igual que la excesiva campaña contra Bagdad en base a las supuestas armas de
destrucción masiva que nunca se encontraron, las acusaciones contra Teherán de
querer construir armas nucleares son la preparación de un escenario donde la
opinión publica mundial avale un “ataque preventivo” contra el pais asiático,
con el objetivo oculto de controlar sus reservas petroleras.
Irán es un importante productor de petróleo a nivel mundial, que posee la cuarta
reserva mundial del hidrocarburo. Según informaron distintos medios de prensa,
para el mes de julio Teherán pretende crear una Bolsa petrolera local para
vender su petróleo y el de otros países fuera del control de las bolsas de Nueva
York y Londres donde se cotiza el oro negro.
Además, los iraníes tienen la intención de que las cotizaciones se realicen en
euros y no en dólares, algo que no es bien visto por Washington y Londres. Para
el periodista cubano Eduardo Dimas esto “significaría crear un competidor en el
cual muchos países petroleros, miembros de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) o no, podrían cotizar su petróleo y gas, fuera
de la tutela norteamericano-británica”.
Esta posibilidad seria otro motivo por el cual Estados Unidos prepara el terreno
para un ataque militar en contra de Teherán.
Por otro lado, la semana pasada se corrió la voz de que Irán inició el retiro de
fondos depositados en cuentas europeas ante la posibilidad de afrontar sanciones
por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.
En principio, la presa egipcia, en base a fuentes del Banco Central de Teherán,
difundió la decisión del gobierno iraní de trasladar los fondos a bancos en Hong
Kong, Singapur, Shanghai y Malasia.
Sin embargo, el titular del Banco Central iraní, Ebrahim Shebaini, declaró que
el desplazar los fondos a otro país no era nada extraordinario. Algunos cálculos
consideran que los mismos alcanzan los 50.000 millones de dólares.
Por le momento, la estrategia diplomática contra Irán sigue su curso. Ayer la
Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), presionada por el bloque
occidental, accedió a publicar un informe preliminar sobre los controvertidos
programas nucleares iraníes antes de su reunión extraordinaria del próximo 2 de
febrero. Así lo señaló el director de ésta agencia de la ONU, Mohamed ElBaradei.
Es posible que en la reunión del 2 de febrero se opte por trasladar el
expediente de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU.
Según un declaró un diplomático europeo, “Rusia pidió disponer de un informe
escrito antes de que se adopte cualquier decisión sobre la intervención del
Consejo de Seguridad. Europa y Estados Unidos intentan convencer a Rusia y a
China de apoyar tal intervención”.
A su vez, Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña y fiel aliado de
Washington, acusó ayer a Irán de apoyar el terrorismo.
"Irán da un apoyo activo al terrorismo en el Cercano Oriente y en otras partes",
dijo Blair en Londres durante su primera gran conferencia de prensa del año.
Por otro lado, el responsable del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní,
Alí Larijani, viajará hoy a Moscú para discutir con las autoridades rusas sobre
su programa nuclear, según informa la agencia rusa Interfax. El viaje de
Larijani, principal negociador iraní en el conflicto nuclear, se debe a una
invitación del director del Consejo de Seguridad ruso, Igor Ivanov.
La noticia no fue confirmada oficialmente, pero Larijani declaró el día domingo
a la agencia oficial iraní IRNA que tenía previsto viajar a Moscú para discutir
sobre la propuesta rusa de enriquecer el uranio iraní en territorio de ese pais.
El camino a recorrer para un eventual ataque militar en contra de Irán parece
recorrer sus últimos tramos, la derivación del caso al Consejo de Seguridad de
la ONU aparenta ser solo un intervalo en el objetivo final trazado por los
estrategas del imperio.
Algunos pronósticos perciben un futuro enfrentamiento por los recursos
energéticos entre Estados Unidos liderando el bloque occidental contra los
intereses de China, India y Rusia.
Así, los posibles precios imparables del petróleo citados en el principio de la
nota, arruinarían las economías de los más importantes rivales geopolíticos de
Estados Unidos al asegurarse el reembolso del comercio energético global.
De ese modo, los misiles actualmente apuntados a Irán tendrían por objetivo
final tanto China como Rusia. Así Isidro Herrera Hernández concluye: “Nada mejor
para los intereses estratégicos de Washington en su guerra encubierta contra
Eurasia”.
El escenario para un ataque a Irán está diseñado por los estrategas del
Pentágono hace varios meses, sólo es cuestión de encontrar el clima mundial
propicio para dar el gran golpe. Las acusaciones de armas nucleares en manos del
régimen de Teherán son una nueva excusa de los halcones, esta vez acompañados
por los principales países de la Unión Europea (UE), para controlar el petróleo
iraní.
Un objetivo de Washington esta a punto de ser consumado, uno de tantos otros
objetivos futuros en la carrera por la conformación del imperio estadounidense y
el control de los recursos naturales del mundo. Ayer fue Irak, mañana será Irán,
en un futuro ¿será Siria? ¿Y Latinoamérica?. No es descabellado vislumbrar en un
futuro no muy lejano a la región como objeto de la voracidad imperial. El
petróleo venezolano, el gas boliviano, el agua dulce del Acuífero Guaraní, la
biodiversividad del Amazonas son algunos de los recursos naturales que están en
la mira de Bush y sus hombres.
(*) jcalfaro@perio.unlp.edu.ar
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