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(IAR-Noticias)
23-En-06
Se
adelantó la caída bursátil en Japón que habíamos colocado en primer
lugar del menú del "ominoso marzo global" (ver Bajo la Lupa/ 15 enero/06), al
cual faltó agregar las trascendentes elecciones legislativas en Ucrania, que -en
las colindancias del triángulo superestratégico de mar Negro, mar Caspio y golfo
Pérsico- puede ser trocada por Irán en el altar de la geopolítica y sus repartos
regionales entre Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea (UE).
Por Alfredo Jalife Rahme -
La Jornada
No es
normal que en un lapso de tres días se hayan desplomado las dos
principales bolsas del neoliberalismo global en Tokio y Nueva York, que busca la
coartada para una guerra y ocultar así sus inmundicias financieras y políticas,
la cual puede ser aportada por la parusía teatral del evanescente Osama Bin
Laden, quien cada vez que emerge de las penumbras sirve para beneficiar la
agenda del unilateralismo bushiano. No importa que Al Jazeera ("¿Murió Bin Laden
en abril pasado?", 20 enero/06) haya descubierto toda la farsa mediática
anglosajona. Con razón Baby Bush deseaba "bombardear" (sic) al canal árabe de
televisión.
Con Bin Laden y Zarqawi, sus dos espantapájaros islámicos, el agónico
neoliberalismo anglosajón pretende negar su infierno económico. Ya previno Karl
Rove, el perverso asesor de Bush, que va a emplear a fondo el arma del
contraterrorismo para que el Partido Republicano gane las elecciones cruciales
de noviembre (The Washington Post/21 enero/06). ¿Para obstruir la defenestración
presidencial y encubrir la fetidez de los escándalos del eje Cheney-Abramoff-Netanyahu?
En este contexto infernal, el británico Niall Ferguson, especialista de
"historia virtual" (sic) y biógrafo de los banqueros Rothschild, advierte desde
la Universidad de Harvard que "todos los ingredientes combustibles para un
conflicto -mayor en escala y alcance que las guerras de 1991 y 2003- se
encontraban presentes" y cuya causa principal fue el aumento de la importancia
relativa de la región como fuente de petróleo, mientras las reservas de crudo
del resto del planeta se estaban agotando rápidamente.
La segunda causal fue la demografía: "a finales de la década de los noventa, la
tasa de fertilidad de ocho países islámicos al sur y este de la UE era 2.5 veces
mayor que las cifras europeas" cuya "tendencia fue esencialmente pronunciada en
Irán (...) Más de dos quintas partes de la población iraní en 1995 era menor a
14 años. Esta fue la generación que estaba lista a combatir en 2007". Con un
"excedente (sic) extraordinario de jóvenes" frente a la "senescencia apática
(sic) de Europa", la "energía juvenil de las sociedades islámicas" significó un
"profundo giro en el balance de la población mundial". Tal "guerra demográfica"
forma parte de nuestra hipótesis de "guerra multidimensional" en nuestro libro
Los once frentes antes y después del 11 de septiembre. ¿No son "guerras
demográficas" las que se libran mediante murallas en la frontera de Cisjordania
con Israel y en la de Esatdos Unidos con México?
La tercera causal fue "cultural" y constituyó "quizá su más importante
precondición bélica": el mundo islámico, incluyendo a Irán, había sido presa de
un "oleaje de fervor religioso" frente a la "secularización europea que había
vaciado las iglesias europeas". El "cóctel (sic) ideológico" que produjo el
"islamismo" (nota: aquí agarra parejo sin matices) fue "tan potente (sic) como
el comunismo y el fascismo", y lo cataloga como "antioccidental, anticapitalista
(sic) y antisemita (¡súper-sic!)", lo cual llegó a su paroxismo con los "ataques
intemperados a Israel" respecto al "mito del holocausto".
Ferguson desconoce matices y matrices: los árabes islámicos (no los chiítas
persas) no pueden ser "antisemitas" porque son étnica, religiosa y
lingüísticamente "semitas". ¿Habrá querido decir "antihebreos"?
Nada detiene al bélico Ferguson: "el héroe de 2001 de Gaza a Manhattan" había
sido "el suicida con bombas", a quien el presidente iraní Ahmadinejad le sumó la
"aceleración del programa de armas nucleares" para "desafiar a Estados Unidos" y
"obliterar al aliado regional más cercano a EU en la región".
Durante 2006, los "comentaristas neoconservadores habían urgido al presidente Bush a bombardear preventivamente a Irán", como lo había hecho Israel con Irak
en 1981, debido a su "contravención (sic) al Tratado de no-proliferación". Se
lamenta que los europeos y Condy Rice "optaron por la diplomacia" debido al
"descrédito de la invasión a Irak" y se mofa que "aún si Ahmadinejad hubiese
difundido una prueba nuclear en vivo en CNN (sic), los demócratas (sic) hubieran
dicho que se trataba de trucos de la CIA".
Como con el "apaciguamiento" de la década de los treinta, pretende que la
"historia se volvió a repetir" mediante los "incentivos económicos a Irán" y el
"veto de China en la ONU". Las sanciones no sirvieron y Sharon estaba en agonía:
"con Israel acéfalo, Ahmadinejad tuvo las manos libres", pese a su fuerte
oposición doméstica en la que Washington y Londres habían fincado sus esperanzas
para "cambiar el régimen", lo cual "brindó a los iraníes todo el tiempo
necesario para producir uranio enriquecido para sus bombas nucleares en Natanz
(...) Ahora Teherán tenía un misil nuclear apuntando a Tel Aviv". ¿Por qué no al
reactor nuclear hebreo de Dimona?
En su enfoque israelocentrista, comenta que el "nuevo gobierno de Benjamín
Netanyahu (¡súper-sic!) tenía (sic) también un misil apuntando a Teherán". No se
podía esperar que prefiriera al pacifista laborista Amir Peretz en el periódico
portavoz del partido Likud y cuyo controlador es el super-halcón israelí-estadunidense
Richard Perle, íntimo de los torturadores Cheney, Rumsfeld y Wolfowitz.
Se burla de la postura de los "pacifistas": de que la crisis nuclear de Medio
Oriente se resolvería como la crisis de los misiles en Cuba. Quizá como sicofante de la verdadera agenda que desea la quebrada plutocracia neoliberal
anglosajona, concluye que en "agosto de 2007 se libró un intercambio nuclear
devastador que representó no solamente el fracaso de la diplomacia, sino que
marcó el fin de la era del petróleo (¡súper-sic!). Algunos comentaron que marcó
el crepúsculo de Occidente", como interpretación a la extensión del conflicto
con la "población chiíta del sur de Irak que irrumpió en las bases que quedaban
de Estados Unidos" y la "amenaza de intervención de China al lado de Irán". La
gran guerra del Golfo que empezó en 2007 se prolongaría hasta el 2011 y
obligaría a que los "historiadores reivindicaran el principio de guerra
preventiva", que en caso de haber sido aplicado en 2006 en Irán "hubiese tenido
un costo menor". ¿Qué significa concretamente un "costo menor"? ¿Para qué y
quién? Brotan a borbotones los clásicos sofismas bizantinos de los
neoconservadores straussianos, herederos de la mentalidad necrófila de los
moabitas veneradores de Moloch: te destruyo para salvar al género humano del
aniquilamiento total. ¡Cómo no!
No está en tela de juicio el hiper-simplismo descarado de muchos de los asertos
de Ferguson, sino su enfoque singular de promoción de la "guerra preventiva" en
el caso iraní, como modelo operativo del eje Bush-Blair-Netanyahu, que plantea
sin tapujos. ¿Y si pierde Netanyahu las elecciones? ¿Y si son depuestos Cheney y
Blair?
A nuestro juicio, si este año los neomoabitas veneradores de Moloch, es decir,
los neoconservadores straussianos, no emprenden su "guerra preventiva" contra
Irán, a partir de noviembre (elecciones de Estados Unidos), cuando y donde quizá
se juegue el destino del género humano más que en otro lugar, será más difícil
vender las supuestas bondades del "choque de las civilizaciones" que sería
desechado al basurero por los demócratas y republicanos moderados. Más que en
Dimona o en Natanz, los graves riesgos se encuentran en el control de la Cámara
de Representantes, ahora en manos del putrefacto Partido Republicano, lo cual
decidirá la suerte de Baby Bush y sus guerras.
Sería ilustrativo preguntar a Ferguson, en el marco de su escenario apocalíptico
tan sesgado, ¿cual sería el rol de la Unión Europea, de la misma Gran Bretaña y
de Rusia, ya no se diga de Pakistán e India, en la "gran guerra del Golfo"? Los
dilectos lectores que tengan paciencia lo pueden formular a:
www.niallferguson.org .
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