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(IAR-Noticias)
17-En-06
“El
resto de los gobiernos podríamos decir, como el gobierno de Lula, el gobierno de
Tabaré Vázquez y los demás, con las elecciones utilizan su poder político para
extender y profundizar el neoliberalismo”
Entrevista de Radio Centenario,
Uruguay
Efraín
Chury Iribarne:
Oyentes de radio Centenario, estamos poniéndonos en contacto
-como lo hacemos siempre- con James Petras allí en Estados
Unidos. Bienvenido Petras.
Petras: Bienvenidos. Estamos bien ¿vosotros están bien,
en vacaciones algunos?
Chury: Algunos de vacaciones y otros estamos trabajando.
Petras: Vamos a montar una carpa en Rocha y dejar a los
nuevos burgueses del Frente Amplio que se queden en Punta del
Este.
Chury: Muy bien, es una excelente idea. Vamos a hablar de
temas que tienen que ver con nuestro Continente. Un planteo es
el papel de México en el contexto latinoamericano, que desde el
sur casi nunca ha sido muy tenido en cuenta por sus vínculos con
el norte -Estados Unidos y Canadá- y en este ámbito la pregunta
es, el Nafta, por ejemplo, los tratados de libre comercio,
¿alejaron más aún a México del sur o hay alguna posibilidad de
que México pueda vincularse a algunos emprendimientos de esta
parte del Continente?
Petras: Bueno, es cierto que el trato de libre comercio,
lo que llaman en inglés Nafta, ha subordinado a México más que
nada con los EE.UU. como fuente de mano de obra barata y también
exportando mano de obra barata y permitiendo la explotación de
todos los sectores económicos, financieros, comercio e
inmobiliario y han pasado a manos norteamericanas. Lo que
podríamos decir, es que este proceso de integración y
subordinación es muy desigual. Estados Unidos ahora está
construyendo un muro que va a bloquear la entrada masiva de
mexicanos que han sufrido en su país las consecuencias del libre
comercio. Quieren encerrarlos en el ghetto de México donde
reciben bajísimos salarios o falta empleo decente. Entonces es
muy desigual en todo sentido; EE.UU. quiere tener libre entrada
para sus capitales pero por otro lado quiere restringir la
entrada de mexicanos en su país.
Este tratamiento desigual ha provocado una enorme oposición en
México, que ahora es un país muy polarizado entre los
neoliberales y los sectores populares demócratas y
nacionalistas. Creo que en este sentido las próximas elecciones
van a expresar en una forma indirecta porque el candidato que
representa la política nacionalista -López Obrador- no es muy
radical, pero por lo menos expresa algunas críticas y reservas
sobre el Nafta, el libre comercio. El candidato presidencial del
partido de gobierno actual, expresa la política de los
capitalistas mexicanos vinculado, enchufados, con los EE.UU.:
los contratistas, los exportadores, los directores de empresas
subsidiarias de EE.UU. y todo lo demás. México es un país de
grandes desigualdades comparables con Brasil bajo el gobierno de
Lula y algunos países africanos. En ese sentido, todas las
promesas del Nafta como que va a eliminar la pobreza, va a
generar empleo y prosperidad es falso; han empobrecido a
millones de campesinos; han destruido la capacidad de gestión de
mexicanos; controlan casi todo el ahorro mexicano a partir de la
compra de los bancos mexicanos; controlan los grandes centros
comerciales con sus propias empresas; pero no podemos decir que
México como entidad está totalmente controlado por los EE.UU.,
ya que hay grandes sectores populares en México que son alejados
de este acuerdo y sienten una identidad mayor con el presidente
Chávez y la historia mexicana de Cárdenas y el nacionalismo
popular. Ahora bien, lo mismo uno puede ver cuando el gobierno
actual de México casi rompe relaciones con Cuba, la gran mayoría
de los mexicanos apoyaba a Cuba entonces creo que hay dos
Méxicos: el México de las élites, la clase media alta,
consumidora y los mexicanos del sector público, los campesinos,
los pobres urbanos, que tienen una identidad más
latinoamericanista. El problema es que el segundo grupo tiene
una expresión política algo menos que consecuente. López Obrador
mantiene un discurso ambiguo sobre el libre comercio: dice que
tiene defectos pero no pronuncia un rechazo integral. Por eso
creo que va a continuar esta relación, tal vez con algunas
rectificaciones de los peores aspectos, pero la dinámica de
México va en contra del Nafta, la dinámica de México es buscar
una asociación con el resto de América Latina pero hasta ahora
está latente.
Chury: Petras, este es un año electoral, hay diez
elecciones. Pero hay tres países aquí en los cuales se
producirán posibilidades de reelección; estamos hablando de Lula
en Brasil, Chávez en Venezuela y Uribe en Colombia.
Petras: Bueno, podríamos decir que Chávez va a ganar con
una mayoría abrumadora. Esa es la opinión no sólo de sus
partidarios sino incluso del departamento de Estado, las élites
norteamericanas, no creen que tienen ninguna chance de poner un
candidato presidencial que pueda ganarle a Chávez por los
programas sociales, los ingresos del petróleo y el carisma que
tiene Chávez. Entonces tenemos que eliminar que las fuerzas
pro-imperialistas pueden ganar. Van a perder, el problema es si
van a presentar un candidato para mostrar sus debilidades.
En segundo lugar: Uribe está funcionando en el marco de un
Estado terrorista. Cada día recibimos por parte de los grupos de
derechos humanos noticias de asesinatos, agresiones etc. A pesar
que todos sus programas económicos de libre comercio han
fracasado, a pesar de que su guerra contra la guerrilla,
principalmente las FARC, han fracasado, incluso han sufrido
grandes pérdidas en el último período en combates, controla la
máquina gubernamental y la intimidación y el terror va -en mi
opinión- a permitir su reelección.
El caso de Lula es mucho más incierto. Primero, porque Lula ha
perdido mucho encanto para el pueblo con su política
ultraliberal. La entrega de empresas, la entrega de grandes
créditos a los agro exportadores, la venta de empresas
nacionales etc., y la falta de un programa para millones de
pobres y particularmente la paralización de la reforma agraria,
han generado mucha oposición y desencanto. Por otro lado la
derecha utilizando la corrupción de gobierno en el equipo de
Lula, han montado una campaña eficiente de desgaste del gobierno
y eso me parece que va a crear una elección muy peleada. La
izquierda consecuente todavía es nueva y entra a la competencia
en un momento difícil, cuando hay una baja en la lucha de
clases, un gran desencanto del pueblo por la traición de Lula y
creo que es una coyuntura muy desfavorable para que surja la
nueva izquierda, el partido Socialismo y Libertad y otros
grupos, para montar una campaña capaz de ganar las elecciones.
Por todo esto es difícil predecir quien va a ganar entre el
candidato de la derecha y Lula. Yo creo que probablemente será
candidato quien ahora es el alcalde de San Pablo y tal vez es el
favorito. Mucha gente todavía, los más pobres, posiblemente
seguirán votando a Lula por la política asistencialista de la
cesta de alimentos que reciben, mientras grandes sectores de
empleados públicos o no van a votar o tal vez algunos sectores
van a votar a Lula como el mal menor.
Chury: Petras, inmersos estamos y seguramente estaremos,
en populismos, progresismos y nacionalismos, pero la pregunta
que surge es ¿en qué mejorarán o empeorarán los niveles de vida
de nuestros pueblos? Me refiero al empleo, al salario, al poder
adquisitivo, al combate a la pobreza, la salud, la educación y
la vivienda. Como que se produjeron cambios de signo político
pero no se produjeron cambios que llevaran a la gente a mejorar
su nivel de vida. Eso no ha ocurrido en ninguno de los países.
Petras: No, yo creo que eso no es correcto Chury. En
Venezuela, el gobierno ha invertido miles de millones en
programas sociales para mejorar la salud, obviamente dando un
gran salto adelante. Inversiones en educación; inversiones y
subvenciones a mercados de alimentos; a programas para formar
micro empresas y cooperativas para bajar el desempleo, entonces
yo puedo decir que un gobierno populista como el de Chávez ha
hecho cosas importantes y positivas en el sentido social y
económico. El resto de los gobiernos podríamos decir, como el
gobierno de Lula, el gobierno de Tabaré Vázquez y los demás, con
las elecciones utilizan su poder político para extender y
profundizar el neoliberalismo. No han hecho nada de escala
nacional para mejorar la situación del empleo y mejorar la
política social. Ahora, hay una figura entre Lula y Chávez, cuya
performance es su política más ambigua, que es el presidente
Kirchner. Kirchner ha asumido el poder en un momento de ciclo
económico positivo, ha subido enormemente el precio de los
productos de exportación de Argentina, han abierto un enorme
mercado en China para sus exportaciones y todo lo demás.
Argentina ha crecido más de ocho por ciento por más de tres años
seguidos y sigue con bastante dinamismo. En este contexto,
Kirchner ha canalizado dinero, ha financiado la expansión
económica e indirectamente han creado muchos empleos y generado
alguna baja en la tasa de pobreza, ahora, eso no es directamente
consecuencia de su política sino resultado de una coyuntura
internacional favorable, pero independientemente de eso, han
aprovechado esta coyuntura favorable para provocar una
recuperación económica y con esta recuperación han aumentado el
peso social de los obreros y mejorado sus condiciones sociales.
No hay ningún cambio estructural con Kirchner. Las empresas
privatizadas y las empresas que controlan el petróleo y las
materias primas siguen siendo extranjeras: REPSOL sigue siendo
un factor importante; las compañías de electricidad siguen, pero
podríamos decir que Kirchner no es tan boludo como Lula de
entregar todo el gran capital y los bancos. La locura de Lula no
es ninguna cosa racional y lógica y Kirchner es un calculador
político mucho más piola y astuto y creo que en este sentido,
dentro de un mismo marco capitalista liberal, ha aprovechado la
coyuntura para mejorar condiciones.
Chury: Por último de planteo James, lo de Chile
seguramente va a seguir igual, no se avizoran cambios en
profundidad en ningún aspecto más allá de la elección ¿no?
Petras: No, es un continuismo. En Chile ya tienen casi 32
años de neoliberalismo, empezando con Pinochet y después con los
democristianos y socialistas el neoliberalismo existe como un
poder ideológico, político y organizativo, limitando la
representación de grupos disidentes a partir de un bipartidismo.
Siguen las leyes represivas contra los periodistas; las
restricciones sobre los sindicatos; la negociación colectiva por
industrias sigue siendo limitada y ahora hay una huelga de
trabajadores contratados sin trabajo fijo, que expresa el
descontento frente a las enormes ganancias de las compañías y
frente a las enormes desigualdades que hay en Chile. Yo creo que
nada va a cambiar. La izquierda supuestamente independiente, el
Partido Comunista, va a prestar apoyo a esta política
bipartidista como mal menor pero no va a conseguir nada: después
de las elecciones le van a dar una patada en el culo y después
va a seguir un proceso tal vez lento de luchas reivindicativas
afuera del terreno de la política parlamentaria.
Chury: James Petras como siempre, un abrazo muy grande y
gracias por todo este aporte, esta verdadera radiografía de
América Latina. Nos reencontramos como siempre el próximo lunes.
Petras: Muy bien. Un abrazo. Chau.
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