|
(IAR-Noticias)
16-En-06

En la época de expansión del partidismo y el estatismo en los
territorios controlados por el estado chileno, se hablaba a
nivel mundial de la elevada conciencia política del pueblo
chileno.
Por Profesor J
- La Haine
Sectores importantes
de la población se filiaban a los partidos obreros, reformistas
o revolucionarios: comunista, socialista y MIR, los sindicatos
eran fuertes y la mayoría estaban dirigidos por esos tres
partidos y otros que hoy han desaparecido.
Hoy eso no se observa por ninguna parte en el terreno electoral.
La mayoría de la población no se inscribe, no vota o emite un
voto blanco o nulo.
La llamada izquierda
obtiene un 5% y luego se agarran de los pelos y a patadas unos
con los otros, que unos apoyan una de las representaciones de la
burguesía, que otros convocan a anular. Los tres destacamentos
más importantes de la vieja izquierda están vinculados a las
tres áreas donde se desarrolla lo popular: los socialistas en la
manipulación para subordinación al neoliberalismo, los
comunistas en la vieja historia de acceder al gobierno para
establecer el capitalismo de estado y los miristas, unos pocos
de furgón de cola del PC, otros menos ligados al PS y la mayoría
vinculándose a los movimientos sociales para desarrollar la
autonomía y el poder popular.
Pero la conciencia política, que antes se medía por la cercanía
a los partidos políticos, hoy ha tomado otros rumbos.
Parece razonable que
ante la porquería de izquierda con que se cuenta y con las
pésimas experiencias históricas vividas, la gente vuelva las
espaldas a los partidos tradicionales y se dedique a asuntos más
importantes que estar definiendo quien va a administrar el
capital y la desigualdad.
La conciencia
política no se puede medir hoy por el viejo juego de “seguir al
líder”, sino justamente por lo contrario: la capacidad de
autonomía con respecto a los cantos de sirena, la capacidad de
desembarazarse de la tela de araña sistémica que nos hace
transferir nuestra libertad y nuestro protagonismo a ciertos
representantes.
Convocados los llamados “chilenos”, personas dominadas por el
estado que ha asumido el nombre de “Chile”, a decidir hoy día
quienes serán los que van a pasar la vaselina por el poste que
será introducido en los espacios de la inocencia, muchos de
nosotros no damos mayor asunto a ese momento triste y
manipulador de la farsa democrática establecida por la
convención.
Unos, como el que
escribe estas notas, que no estamos inscritos en los registros
electorales y otros que se dan el gusto de ir a la fila e
instalar un mojón en la urna (cuando decimos mojón, nos
referimos a un hito, no al carácter escatológico-finalístico de
la gesta eleccionaria, cagón, como dirían algunos prosaicos).
Seguimos siendo la mayoría, pese a quien pese y hagan los
análisis que hagan los apitutados del poder. La no inscripción,
la abstención y los votos blanco y nulo, somos los que definimos
los rumbos de cada uno de los territorios dominados –por hoy-
por el estado chileno.
Viva Chile! Dicen los alienados.
Abajo el estado chileno y todos los estados, decimos la mayoría.
Eso es conciencia política.
Abrazos
Profesor J
|