|
(IAR-Noticias)
10-En-06
La compra de la forestal
Georgia Pacific Corporation por parte de Industrias Koch convierte a esta última
en la firma privada más grande de Estados Unidos, reforzando así su influencia
en la vida política del país desde una posición derechista.
Por Bill Berkowitz (*) - IPS
A Koch, con sede en Kansas, en el central estado de Wichita, le costó 21.000
millones de dólares esta transacción, que además no ofrece buen augurio para la
preservación del ambiente.
Georgia-Pacific, una de las principales manufactureras y vendedoras de pañuelos
de papel, embalajes, productos para la construcción, químicos relacionados y
otros elementos afines, mantendrá su nombre y continuará operando desde su sede
en Atlanta, en el sudoriental estado de Georgia, como una subsidiaria indirecta
de Industrias Koch.
Este consorcio industrial originado en la actividad petrolera en Kansas es
controlado hoy por los hermanos Charles y David Koch, sumamente ricos, con
habilidad política y buenos contactos, que pasaron años financiando su idea de
libre mercado a través de contribuciones de millones de dólares a causas,
candidatos y organizaciones de la extrema derecha estadounidense.
Uno de los aspectos más destacados de la historia de los Koch es cuán poco se
sabe de esta familia y del propio consorcio empresarial.
"Koch es una compañía enorme, más grande que Microsoft, pero pocas personas han
oído de ella", dijo Bob Williams, gerente de proyecto en el Centre for Public
Integrity (CPI, Centro para la Integridad Pública).
Williams y Kevin Bogardus son los responsables del informe titulado "El bajo
perfil de Koch oculta poder político: la empresa petrolera privada hace tanto
negocios como política con las cortinas bajas", divulgado poco después de
anunciarse el acuerdo Georgia-Pacific.
"Pese a su tamaño y generosidad política, Koch es capaz de eludir los primeros
planos porque es una empresa privada, lo que significa que casi todos sus
acuerdos de negocios son conocidos en primera instancia sólo por la compañía y
por el Servicio de Impuestos Internos", escribieron estos expertos del CPI.
Industrias Koch posee un diverso grupo de empresas que están comprometidas en el
comercio, con operaciones e inversiones en todo el mundo. Tiene presencia en 50
países, en sectores tales como el petróleo, la química, otras fuentes de
energía, fibras, resinas, fertilizantes, pasta de celulosa y papel, además de
establecimientos rurales de gran tamaño, seguros y finanzas.
Los hermanos Koch "son ideólogos que ahora están en posición de permitir a
Georgia-Pacific violar y saquear las tierras públicas", dijo Scott Silver,
director ejecutivo de Wild Wilderness (Jungla Salvaje), una organización
ambientalista con sede en el oriental estado de Oregon.
"Las organizaciones de expertos que ellos apoyan promueven el ideal del libre
mercado cuando esto es funcional a sus intereses, pero en realidad están
firmemente comprometidos con incrementar intereses privados a un enorme costo
directo para el contribuyente estadounidense", agregó.
Según "Eje de ideología", un estudio elaborado en 2004 por el National Committee
on Responsive Philanthropy (Comité Nacional de Filantropía Sensible), Charles y
David Koch tienen una riqueza combinada "de aproximadamente 4.000 millones de
dólares, ubicándolos entre los 50 individuos más poderosos del país y entre los
100 en el mundo en 2003, según (la revista) Forbes".
Los hermanos Charles, David, William y Frederick Koch son hijos de Kansas. Hace
38 años, el primero de ellos sucedió en la dirección de la compañía a su padre y
fundador, Fred.
Según un artículo publicado en Business Week, Charles, hoy de 70 años, y David,
de 65, ahora "poseen la mayor parte de la compañía, tras haberse deshecho de sus
otros hermanos (à) en 1983", comprando las partes de William y Frederick en 470
millones y 320 millones de dólares respectivamente.
Fred Koch, refinador de petróleo, fundó la empresa en 1940. Graduado del
Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), fue un miembro original de la
Sociedad John Birch, anticomunista y ultraconservadora, fundada en 1958. Los
frutos no cayeron lejos del árbol: tanto Charles como David se graduaron en el
mismo centro educativo que su padre y se involucraron profundamente en la
política de derecha.
Entre 1999 y 2001 donaron más de 20 millones de dólares a una gran cantidad de
organizaciones conservadoras. La mayor parte de sus contribuciones fueron
destinadas a apoyar a grupos que promovían la total libertad económica, las
privatizaciones y el espíritu empresarial, señaló el informe "Eje de ideología".
Charles Koch cofundó Cato Insitute en 1977, mientras que David ayudó a lanzar
Citizens for a Sound Economy (Ciudadanos por una economía sólida, que ahora se
llama FreedomWorks, La libertad funciona) en 1986.
A lo largo de los años entregaron más de 12 millones de dólares a cada una de
estas organizaciones, según el informe del National Committee on Responsive
Philanthropy.
La Universidad George Mason también es objeto de la generosidad de los Koch, al
recibir más de 23 millones de dólares de las fundaciones de la familia entre
1985 y 2002.
La empresa "gastó casi cuatro millones de dólares en ejercer presión directa
sobre más de 50 leyes ante el Congreso (legislativo), ayudando a dar forma al
debate sobre todos los temas, desde limitar las demandas colectivas hasta
revocar los impuestos inmobiliarios", señalaron William y Bogardus.
A fines de los años 80 y comienzos de los 90, el Congreso investigó a Industrias
Koch por denuncias de robo por valor de unos 30 millones de dólares en petróleo
a tribus indígena del sudcentral estado de Oklahoma.
En enero de 2000, la Agencia de Protección Ambiental presentó "la mayor multa
civil jamás impuesta a una compañía bajo ninguna ley ambiental federal para
resolver reclamos relativos a más de 300 derrames de petróleo desde sus
oleoductos e instalaciones petroleras en seis estados", según un comunicado de
prensa del Departamento de Justicia.
Pero el castigo económico fue severamente reducido luego que George W. Bush, del
conservador Partido Republicano, se convirtió en presidente en enero de 2001 y
designó a John Ashcroft como su secretario de Justicia.
Según Scott Silver, los fondos de Koch jugaron un rol fundamental en la
operativa de varias importantes organizaciones que alentaron la privatización de
tierras públicas. Entre ellos mencionó al Cato Institute y al Property and
Environment Research Centre (Centro para la Investigación de la Propiedad y el
Ambiente, antes conocido como Political Economy Research Centre, Centro de
Investigación en Economía Política), entre otros.
En las décadas pasadas, el dinero de Koch "creó una infraestructura extensiva de
organizaciones impulsoras del libre mercado", de donde Bush consiguió su
personal para ubicar en "los peldaños más elevados de las agencias de
administración de tierras", destacó Silver.
La adquisición de Georgia-Pacific, que "hace talas (de árboles) extensivas de
tierras públicas" y "es una firma fuertemente subsidiada de bienestar
corporativo", podría acelerar la tendencia hacia la privatización de los bosques
nacionales, alegó Silver.
"Las empresas de tala, como Georgia-Pacific, desnudan las tierras, destruyen
vastas superficies y pagan apenas una pequeña cuota al gobierno federal, en
proporción con lo que ellas toman del público. (Esas empresas) no operan en el
libre mercado cuando talan bosques públicos", apuntó.
Koch tiene una larga historia en materia de contaminación ambiental. En los años
90, sus defectuosos oleoductos causaron más de 300 derrames de petróleo en cinco
estados. En el septentrional estado de Minnesota, la compañía fue multada con
ocho millones de dólares por descargar el combustible en arroyos.
En los meses previos a las elecciones presidenciales de 2000, la empresa
enfrentó una acusación federal con 97 cargos por ocultar el derrame de 91
toneladas de benceno, un conocido carcinógeno, de su refinería en Corpus Christi,
en el meridional estado de Texas.
Luego que Bush asumió la presidencia, 88 de esos cargos fueron retirados. Dos
días antes del juicio, Ashcroft accedió a una sentencia acordada de conformidad
entre la defensa y la acusación. Koch se declaró culpable de falsificar
documentos, todas las acusaciones importantes fueron retiradas y la firma se
comprometió a pagar una pequeña parte de las posibles multas por 350 millones de
dólares.
La adquisición de Georgia-Pacific "completa el círculo", señaló Silver. Es que
"los ideólogos que dirigen las agencias de administración de tierras son el
producto de las organizaciones de expertos creadas y financiadas por la familia
Koch".
(*) Bill Berkowitz es un connotado observador del movimiento conservador
estadounidense. Publica periódicamente la columna "Conservative Watch" en la
revista electrónica WorkingForChange.org.
|