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(IAR-Noticias)
10-En-06
Un año después, parece aún más increíble. Primero, porque se pudo evitar
un derramamiento de sangre. Segundo, porque se repitió la segunda vuelta de las
elecciones presidenciales con resultados completamente contrarios a la primera.
Por Dmitri Polikarpov
- El Periódico
El 26 de diciembre del 2005, fue
elegido presidente de Ucrania Viktor Yuschenko, visto como político liberal y
prooccidental capaz de liberar del legado soviético a esta exrepública de la
URSS.
La campaña de protestas populares contra el fraude electoral, bautizada como
Revolución Naranja, que triunfó con la victoria de Yuschenko, causó el
entusiasmo universal y esperanzas de cambios revolucionarios en la vida de los
ucranianos. Sin embargo, la gente de la calle y los propios seguidores del nuevo
presidente celebran con más pena que gloria el primer aniversario de su llegada
al poder.
Tras jurar el cargo ante millones de seguidores en la plaza de la Independencia
de Kiev, Yuschenko se atascó en luchas internas por el control sobre flujos
financieros, mientras el nivel de vida de sus compatriotas seguía empeorando.
"Ha sido un año caótico. Los precios se dispararon. La vida de los pensionistas
y de los empleados públicos empeoró aun más. En fin, ha sido una decepción para
muchos", explica Volodimir, de 47 años, taxista de Kiev. "Lo que más me ha
afectado como taxista es el hecho de que el precio de la gasolina aumentó un 25%
durante este año", afirma el conductor.
Policía de tráfico corrupta
Como tantos otros, en diciembre del 2004 Volodimir tomó parte en las protestas a
favor de Yuschenko . "Lo único que ha cumplido de sus promesas ha sido disolver
la corrupta policía de tráfico heredada de la época soviética. Pero en realidad
ha sido solamente un truco propagandista. Ya han venido otros iguales para
sustituir a los agentes destituidos", se queja.
Desde la época comunista los agentes de carretera han tenido la fama de ser los
más corruptos de todo el Ministerio de Interior. En muchas repúblicas
exsoviéticas, los conductores todavía prefieren sobornar al agente en vez de
pagar una importante multa oficial. Actualmente, en Rusia un agente cobra en
sobornos unos 100 euros diarios, según informes de las ONG rusas.
La exprofesora de colegio Lilia, de 34 años, desde hace varios meses se dedica a
vender carne en el mercado Bessarabski de Kiev. Abandonó su ciudad natal,
Zaporozhie, en el sureste de Ucrania, porque su salario mensual de unos 50 euros
no le bastaba para criar a sus dos hijas. Con sus compañeras de trabajo, Lilia
defiende la versión más absurda que explica la "enigmática transformación" de
Yuschenko de héroe nacional a funcionario gris y poco accesible.
La conspiración del doble
"La gente dice que no es el mismo Yuschenko, atractivo y carismático, al que
conocíamos antes de que su cara se transfigurase a causa del envenenamiento en
otoño del 2004. El de verdad murió y este otro es un doble, un títere de Estados
Unidos. Para borrar las huellas, hace poco mataron a la primera mujer de
Yuschenko, su madre también murió. Por eso no tiene ninguna relación con su hijo
Andrei", explica Lilia.
"Cuando Yuschenko ganó las elecciones, llorábamos de alegría. Ahora vemos que
nos han engañado de nuevo", opina Svetlana, vendedora de verduras. Natasha, de
26 años, una empleada de la Administración presidencial, fue contratada por la
nueva guardia de Yuschenko en marzo del 2005. Afirma que en un año el entorno
del presidente se ha convertido en un círculo cerrado al mundo exterior. "La
gente, incluso de los baluartes políticos de Yuschenko, viene a quejarse, pero
nadie sale a hablar con ellos", dice indignada.
Año de escándalos
Según los sondeos, para la mayor parte de los ucranianos el 2005 ha estado
marcado por dos escándalos relacionados con Yuschenko: el cese de la primera
ministra Yulia Timoshenko y las informaciones sobre el modo de vida de su hijo
mayor, Andrei. Timoshenko cayó víctima de luchas internas por el poder y de
escándalos de corrupción en el entorno del presidente. Mientras, la frase de
"asesino a sueldo" que Yuschenko espetó a un periodista que le preguntó sobre la
lujosa vida de su hijo, ha roto la imagen del presidente como protector de la
libertad de los medios.
"Usted juró en la plaza de la Independencia defender la libertad de prensa. Le
recordamos lo que dijo entonces: 'Os doy mi palabra de que os rendiré cuentas
por cada acto mío y por cada operación privada mi familia'", reza una carta
abierta a Yuschenko, firmada por más de 400 periodistas.
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