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(IAR-Noticias)
07-En-06
El Foro Social Mundial, la reunión anual de la sociedad civil que en su
sexta edición tendrá tres países sede, se enfrentará del 24 al 29 de este mes en
Venezuela con el auge de la izquierda en América Latina y con su propio debate
entre ser espacio de reflexión o instrumento de acción.
Por Humberto Márquez (*) - IPS
Venezuela se ha colocado, con el gobierno de signo izquierdista de Hugo Chávez,
en el centro de la discusión política en América Latina, lo cual el Foro Social
Mundial (FSM) reconoce al trasladar hasta esta orilla del mar Caribe a una de
sus tres reuniones de este año, luego de cuatro ediciones únicas en la
meridional ciudad brasileña de Porto Alegre y una en Mumbai, India.
Por otra parte, el FSM está marcado por el interés y la solidaridad con el
gobierno anfitrión, por un lado, y por su voluntad de no teñir de "chavismo" su
historial de alternativa plural al foro de las elites económicas que se reúne,
también cada año, en la turística ciudad suiza de Davos.
Los ejes temáticos de este Foro serán: "Poder, política y lucha por la
emancipación social" "Estrategias imperiales y resistencias de los pueblos",
"Alternativas al modelo civilizatorio depredador", "Diversidades, identidades y
cosmovisiones en movimiento", "Trabajo, explotación y reproducción de la vida",
y "Comunicación, culturas y educación: dinámicas y alternativas
democratizadoras".
Se descuenta que en Caracas se repetirá el debate de ediciones precedentes sobre
si el Foro debe ser sólo un espacio para mostrar y discutir experiencias o
propuestas, o si debe dirigir sus esfuerzos a modo de movimiento a favor de
cambios políticos y sociales.
Cuando comience el FSM se estará estrenando como presidente de Bolivia el líder
indígena de los cultivadores de hoja de coca, Evo Morales, otra expresión de los
movimientos políticos y sociales de izquierda que han cambiado el color de la
región y colocado en el gobierno a fuerzas aliadas de los protagonistas de estas
citas contrarias al neoliberalismo.
Tal ha sido los casos de Brasil, donde importantes movimientos sociales auparon
la llegada al gobierno en 2003 del ex sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva y
su izquierdista Partido de los Trabajadores, y de Venezuela, cuyo presidente
Chávez exhibe desde 1999 una retórica semejante a la del Foro e incluso ha
participado en concentraciones internacionales contra la globalización.
El FSM llega a Venezuela "en solidaridad con su posición antiimperialista y
contra el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas, que promueve Estados
Unidos)", señaló a IPS el sindicalista Jacobo Torres, del comité organizador.
"El gran atractivo de Venezuela es que mucha gente quiere venir a ver y saber de
primera mano qué es lo que está pasando, y queremos que vengan los convencidos y
los que quieren la revolución, pero también los que no y los que dudan", sostuvo
Torres, de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores y empleado del cabildo
caraqueño.
El gobierno venezolano aportó para el Foro nueve millones de dólares y tiene una
participación importante en toda la organización, "pero respetamos las reglas
del juego, a eso nos comprometimos, y este no será un encuentro chavista",
aclaró.
Incluso la participación de Chávez "se está estudiando para que no choque con
las demás actividades. Si metemos la figura del presidente puede ser que, por su
atractivo en esa oportunidad, el resto de las salas se queden medio vacías",
agregó.
Para este país de 26,5 millones de habitantes y para su capital, donde se
apretujan cuatro millones de personas, las decenas de miles de visitantes en esa
última semana de enero ayudarán a que este Foro se constituya en la mayor
concentración humana vista en toda su historia. Por ello representa un desafío
para su capacidad de alojamiento y de transporte.
La cita reunirá entre 80.000 y 100.000 personas (el año pasado en Porto Alegre
se reunieron unas 155.000), que participarán en unas 2.200 actividades durante
cinco días y para las que ya se identificaron 174 espacios, informaron a IPS los
organizadores.
Un campamento central se instalará en La Carlota, descampado que fue base aérea
y aeródromo civil en medio de la zona residencial este de la capital y que hace
dos años dejó de funcionar luego que, durante décadas, grupos civiles lo
reclamaron como parque.
Los principales campus y anfiteatros de la ciudad albergarán actividades de
organizaciones sociales de los cinco continentes, incluso de asiáticos y
africanos que estarán también en las otras dos sedes de la edición 2006 del FSM,
que serán del 19 al 23 de este mes en Bamako, la capital de Malí, y en marzo en
la meridional ciudad pakistaní de Karachi.
Los tres foros "policéntricos" son una novedad y un riesgo. Es la primera vez
que este encuentro gigantesco se dispersa, y comienza a notarse en las tres
sedes la ausencia del experimentado comité brasileño, que funcionaba como una
organización permanente.
Inicialmente, se pensaba concretar los tres foros de modo simultáneo, pero por
diversas razones organizativas y logísticas quedaron separados. El de Karachi
fue suspendido debido al violento terremoto que devastó el 8 de octubre la
región de Cachemira, con un saldo de unas 80.000 personas muertas.
La financiación, los altos costos de los viajes y la carencia de una
infraestructura adecuada han puesto también en duda la cita de Malí, aunque los
miembros del comité organizador insisten en que todo sucederá como está
previsto.
En Venezuela, seguidores del proceso político que lidera Chávez hurgan entre sus
organizaciones de base --comités de tierras, de agua, de salud, cooperativas y
beneficiarios de los programas de educación de adultos-- para conseguir unas
35.000 camas de "alojamiento solidario" en barriadas de Caracas y ciudades
vecinas.
Según el listado de oferentes disponible, la mayoría de esas habitaciones
costará menos de 15 dólares diarios, y hay ofertas de alojamiento gratuito.
"Queremos involucrar a la población, pero que no se genere malestar en los
caraqueños, e incluso que las obras que deban hacerse queden como un aporte del
foro para la vida de la ciudad", expuso Torres.
Entre las facilidades que se heredarán estarán centros de comunicaciones y de
acceso a Internet, puestos de alimentación (que excluirán comidas y bebidas
emblemas del capitalismo), rutas especiales de transporte colectivo y un
voluntariado para reforzar la seguridad, pues Caracas es una de las ciudades más
violentas de América Latina.
(*) Con aportes de Alejandro Kirk (Chile)
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