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(IAR-Noticias)
07-En-06
El presidente de Cuba, Fidel
Castro, observa con satisfacción que "el mapa está cambiando" en América Latina,
mientras resiste la política de confrontación de Estados Unidos y las presiones
de la Unión Europea (UE) por la democratización de su país.
Por Patricia Grogg - IPS
El broche de oro del nuevo diseño político en la región fue la victoria
electoral en Bolivia del dirigente cocalero e indígena Evo Morales, del
Movimiento al Socialismo, quien "posee todas las cualidades para dirigir a su
país y a su pueblo en esta hora tan difícil del mundo'', en opinión de Castro.
Morales, electo el 18 de diciembre, es un admirador de Castro y del presidente
venezolano Hugo Chávez, a quien visitó esta semana, cinco días después de
haberse abrazado con el mandatario cubano en La Habana. Ambos gobernantes
arroparon al primer indígena de la historia boliviana que llega a la
Presidencia, con ayuda para iniciar sus planes sociales.
Morales se llevó de Cuba, entre otras cosas, 5.000 becas para jóvenes pobres que
quieran estudiar medicina y soporte técnico y didáctico para una campaña de
alfabetización que se iniciaría en julio, a la que Chávez decidió apoyar con 30
millones de dólares.
Observadores indican una tendencia regional hacia gobiernos de emancipación
política y económica que "toman distancia" de la metrópoli, Washington, con sus
matices. Ese sería el camino emprendido por Brasil, Argentina, Venezuela,
Uruguay y ahora Bolivia.
Procesos electorales en Chile, México y Nicaragua podrían desembocar también en
esa senda, e inclusive en Perú, donde un candidato nacionalista, el militar
retirado Ollanta Humala, figura entre los favoritos para los comicios
presidenciales de abril, especialmente entre sectores populares descreídos de
partidos y políticos tradicionales.
Humala viajó a Caracas esta semana invitado por el oficialista Movimiento V
República y, en presencia de Morales, fue saludado por Chávez como
"representante de la estirpe de mi admirado general Juan Velasco Alvarado", el
militar golpista y nacionalista que gobernó Perú entre 1968 y 1975.
"El mapa (político) viene cambiando, hay que reflexionar, hay que observar mucho
e informarse bien", advierte Castro al término de un año en que su gobierno
reanudó relaciones diplomáticas plenas con Uruguay y Panamá. Sólo El Salvador
permanece en la región sin vínculos de ninguna clase con La Habana.
A la vez, tendieron a debilitarse las tensiones de años anteriores, centradas
especialmente en las votaciones de sucesivas resoluciones de censura a Cuba por
violaciones de derechos humanos, que el gobierno cubano rechaza y considera
parte de la campaña hostil y de descrédito promovida por Estados Unidos.
De los 53 países, de concurrencia rotativa, que hasta ahora integran la Comisión
de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con sede en
Ginebra, 11 son latinoamericanos. De éstos, México, Costa Rica, Guatemala y
Honduras votaron en 2005 a favor del texto presentado por la delegación
estadounidense y con patrocinio de la UE.
Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana se
abstuvieron, y Cuba votó en contra. La resolución resultó aprobada por 21 votos
a favor, 17 en contra y 15 abstenciones.
Se prevé que 2006 sea el último año de funcionamiento de esta Comisión, a raíz
de la reforma en marcha del foro mundial, que establece su sustitución por un
Consejo de Derechos Humanos.
De Ginebra también se derivan los desencuentros del gobierno de Castro con la
UE, que tradicionalmente vota en bloque a favor de las resoluciones que condenan
a La Habana y mantiene desde 1996 una "posición común" de exigencia de cambios
democráticos al régimen de esta nación isleña.
Pese a los esfuerzos del gobierno español del socialista José Luis Rodríguez
Zapatero, las tensiones con Europa no se han aliviado, y las autoridades cubanas
no dan señales de ceder en su afirmación de que éste es el país "más democrático
del mundo" y el más respetuoso los derechos humanos.
Los europeos "se alían con los yanquis porque no tienen el valor, la ética de
defender su posición; porque son sus aliados estratégicos, en calidad de aliados
menores", dijo el canciller Felipe Pérez Roque durante las sesiones de la
Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral) del 22 y 23 de
diciembre.
En este contexto, la llegada de Morales a la Presidencia de Bolivia afianza para
La Habana un nuevo tipo de alianza en la región y abre nuevas puertas a la
reinserción cubana en América Latina y el Caribe, su entorno geográfico natural.
Cuba y Venezuela consideran que ya sentaron las bases para una integración
"independiente de Estados Unidos" al firmar, en abril de 2005, casi medio
centenar de convenios de cooperación en materia de educación, salud, economía y
comercio.
Los acuerdos intentan exponer al resto de la región los alcances de la
Alternativa Bolivariana para las Américas, una iniciativa de Chávez opuesta al
congelado proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas, impulsado por
Washington.
A la vez, Castro amplía una oferta internacional de servicios de salud, con
brigadas médicas que llegan actualmente a 68 países, 28 de los cuales se
benefician del Programa Integral de Salud que nació tras el desastre ocasionado
en 1998 por el huracán Mitch en América Central.
Además, la Escuela Latinoamericana de Medicina, inaugurada en 1999 con
estudiantes centroamericanos y dedicada ahora a la formación profesional
gratuita de jóvenes de 27 países, graduó en 2005 a los primeros 1.612 médicos
comprometidos a ejercer la medicina sin espíritu comercial en sus naciones de
origen.
Tales programas despiertan simpatía especialmente en sectores pobres de la
población de América Latina, la región con la mayor brecha entre ricos y pobres
del mundo.
Según la Corporación Andina de Fomento, la pobreza medida por las personas que
viven con menos de dos dólares diarios, abarca a 37 por ciento de la población
de Brasil, 62 por ciento de la población de Bolivia, 54 por ciento de la de
Perú, 50 por ciento de la de Colombia, 45 por ciento de la de Argentina, 48 por
ciento de la de Venezuela y 39 por ciento de la de México.
El último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)
constató que países con gobiernos progresistas encabezan la lista de las
economías de mayor crecimiento en 2005, con Venezuela (nueve por ciento) y
Argentina (8,6 por ciento) como punteros, seguidos de Uruguay y Chile, con seis
por ciento.
Cuba informó una expansión de 11,8 por ciento de su producto interno bruto
(PIB), dato que la agencia de la ONU no incluyó hasta evaluar la metodología
utilizada por La Habana, que desde 2004 viene sumando a su PIB los gastos en
educación, salud y otros servicios subsidiados.
Fuentes de la Cepal indicaron que, el año pasado, La Habana incluyó también en
su estimación del PIB una importante "exportación de servicios sociales a varios
países", en especial a Venezuela.
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