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(IAR-Noticias)
04-En-06

El Comando Central de
Estados Unidos prometió acabar con las torturas en las unidades militares
iraquíes, pero es tolerante con la más temida de todas: la Brigada Lobo, a la
que considera la más efectiva en la lucha contra la resistencia a la ocupación.
Por Gareth Porter - IPS
El periódico The New York Times publicó el 30 de diciembre en su primera página
las declaraciones de un comandante estadounidense anunciando que más solados
serían enviados a asesorar a las unidades del ejército iraquí en la lucha contra
la insurgencia.
El militar, que no fue identificado, también sugirió que muchas unidades comando
iraquíes han sido instaladas en ese país sin supervisión de Estados Unidos.
Estas unidades crecieron "muy rápido, sin mucho control ni entrenamiento, pero
con gran influencia del Ministerio del Interior, del CSRI (Consejo Supremo para
la Revolución Islámica en Iraq, principal partido chiita) y de la organización
(paramilitar) Badr", indicó el militar.
Además, señaló que muchas de las operaciones comando son llevadas a cabo por
elementos fuera del control formal del gobierno.
"No es fácil discernir si una operación esta noche fue legítimamente dirigida
por alguien del Ministerio del Interior o del Ministerio de Defensa, o si fue
hecha por personas con uniformes robados que decidieron atacar a un grupo o a un
barrio rival", afirmó.
Finalmente, el comandante criticó las torturas en las unidades iraquíes y
sostuvo que éstas debían apegarse al imperio de la ley.
Sin embargo, documentos demuestran que las fuerzas estadounidenses tuvieron una
estrecha relación con la Brigada Lobo, la unidad comando iraquí más odiada y
temida, con la que incluso realizaron operativos conjuntos.
El Comando Central estadounidense en varias ocasiones envió esa Brigada a
realizar diversas operaciones en ciudades sunitas, a pesar de que funcionarios
de la embajada en Bagdad alertaban que eso podría aumentar las tensiones y la
violencia.
Hasta una conferencia de prensa la semana pasada, los altos mandos militares
estadounidenses elogiaban a la Brigada por ser muy efectiva y señalaban que los
métodos que empleaba eran de esperar bajo las actuales circunstancias en Iraq.
La Brigada Lobo, creada en octubre de 2004, fue entrenada con las fuerzas
estadounidenses durante casi dos meses y luego enviada a la norteña ciudad de
Mosul.
Operó también en el área de Bagdad y en las centrales provincias de Ramadi y
Diyala, siempre en estrecha cooperación con las unidades militares de Estados
Unidos.
La Brigada es bien conocida por perseguir a los sunitas y considerarlos el mayor
enemigo. Su fundador, el general chiita Abul Waleed, incluso llamó "infieles" a
los miembros de la Asociación de Eruditos Musulmanes, la mayor organización de
clérigos sunitas.
Las torturas y asesinatos de sunitas cometidos por esta Brigada parecen en parte
motivados por un deseo de venganza del apoyo dado por esa corriente del Islam al
régimen de Saddam Hussein (1979-2003).
Sesenta y dos por ciento de los 24,2 millones de iraquíes son chiitas, población
hegemónica en el sur, y 35 por ciento sunitas, predominantes en el centro.
Existe además una minoría cristiana.
En cuanto a la composición étnica de la población iraquí, los árabes constituyen
las tres cuartas partes, mientras los kurdos, la mayoría de los cuales profesan
el Islam sunita, suman 20 por ciento.
En mayo, la Asociación de Eruditos Musulmanes acusó públicamente a la Brigada
Lobo de haber "detenido, torturado y asesinado a imanes y guardianes de algunas
mezquitas" y de luego "arrojado sus cadáveres en un depósito de basura del
distrito de Shaab", en Bagdad.
Periodistas luego comenzaron a informar detalles de confesiones forzadas por
torturas y asesinatos de detenidos sunitas por parte de la Brigada Lobo en el
verano boreal pasado.
La agencia de noticias Associated Press informó en julio que una mujer detenida
en Mosul fue azotada por seis hombres con cables eléctricos y luego obligada a
firmar una confesión falsa en la que reconocía ser una importante líder local de
la insurgencia.
Después de que la Brigada abandonó la ciudad, la mujer fue entregada a las
autoridades locales, que la liberaron y le pidieron disculpas por las torturas.
El periódico The Financial Times informó a fines de junio que 474 personas
fueron secuestradas de sus hogares durante un operativo de la Brigada en los
alrededores de Abu Ghraib y sometidas a torturas sistemáticas.
Un ex detenido denunció que los miembros del grupo comando le "ataron cables
eléctricos a sus oídos y a sus genitales, y generaron corriente con un
teléfono".
"A veces tenemos que ser agresivos para sacar una confesión de un detenido. Por
supuesto, no se debe torturar", dijo el 13 de diciembre a la cadena de noticias
ABC News el comandante de la Brigada Lobo, Rasheed Mohammed.
Pese a la numerosa evidencia de las torturas, las Fuerzas Armadas de Estados
Unidos no han mostrado ninguna señal de incomodidad por haber apoyado a la
Brigada.
Algunas redadas de la Brigada fueron realizadas en forma coordinada con soldados
estadounidenses.
El 10 de noviembre, un oficial estadounidense describió en su weblog personal
una operación conjunta entre una unidad de las fuerzas de ocupación y la Brigada
Lobo en el sur de Bagdad.
La semana siguiente, según la periodista Pamela Hess, de la agencia de noticias
United Press International, la Brigada fue enviada a Baqubah, capital de la
provincia de Diyala, donde los "equipos de asistencia policial" de Estados
Unidos colaboraron en la planificación de una operación y proveyeron apoyo
logístico y médico.
Un oficial estadounidense afirmó que el operativo fue un éxito y aclaró que los
soldados iraquíes "no entraron disparando ni golpearon a las personas en la
calle".
Según Richard Engel, de la cadena NBC, el Comando Central de Estados Unidos
decidió también enviar a la Brigada a Ramadi en vísperas de las últimas
elecciones parlamentarias el 15 de diciembre, a pesar de la resistencia de los
funcionarios de la embajada.
Un oficial estadounidense le dijo a Engel que la Brigada Lobo era muy efectiva
porque logró expulsar a los insurgentes de Mosul hace un año.
Entrevistado por la periodista Elizabeth Vargas, de ABC News, el comandante de
la División Blindada en Iraq, Martin Dempsey, intentó justificar los métodos de
la Brigada Lobo.
"Estamos luchando en un ambiente muy duro. Estos tipos no están peleando en las
calles de Bayonne, Nueva Jersey", afirmó.
Y en cuanto a las confesiones forzadas, Dempsey respondió: "En nuestra sociedad
existe la impresión de que una mujer o un hombre es considerado inocente hasta
que se demuestre que es culpable. No diría que aquí (en Iraq) es exactamente lo
opuesto, pero está cerca".
(*) Gareth Porter es historiador y experto
en políticas de seguridad nacional de Estados Unidos. "Peligros de la
dominación: El desequilibrio de poder y el camino hacia la guerra en Vietnam",
su último libro, fue publicado en junio. |