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NORTEAMERICA  

Thursday, 02 de September de 2004

Un policía ruso con un bebé rescatado del colegio tomado por el comando chechenio (Reuters)

Informe especial

La conexión Bush-Al Qaeda-terrorismo checheno

Las llamativas coincidencias entre las apariciones del  terrorismo checheno y las necesidades políticas de Bush, no son tales. El padre de W , George Bush, a quien muchos consideran hoy el "presidente en las sombras de EEUU", fue el cerebro organizador del eje CIA-Taliban-Al Qaeda-terrorismo checheno que se coordinaba mediante la intermediación de los servicios secretos pakistaníes, y se financiaba vía Bin Laden-monarquía saudí. El  terrorismo checheno es el  "hermano menor" de la red Al Qaeda, y  ambos se formaron dentro de una matriz histórica común: la CIA. La actual escalada terrorista de los chechenos en Rusia coincide con la realización de la Convención del Partido Republicano en Nueva York, donde Bush hará un nuevo llamamiento a la comunidad internacional para que lo apoye en la "guerra contra el terrorismo".

 

(IAR-Noticias) 02Sept04    Por Manuel Freytas
T
al vez por llamativa "casualidad" las dos escaladas más sangrientas de la guerrilla chechena coincidieron con dos hitos históricos, vitales para el destino político del presidente George W. Bush: los prolegómenos preparatorios de la invasión a Irak, y los comicios  presidenciales donde se juega su reelección en noviembre de este año.
 

Uno de los bebés liberados. (EFE) VEA MÁS IMÁGENES

Uno de los bebés liberados en el colegio ruso. (EFE) Vea más imagenes

La primera fue en en octubre de 2002, 5 meses antes de la invasión a Irak,  cuando un comando checheno tomó un teatro moscovita, y un posterior asalto de recuperación de las fuerzas especiales rusas dejaron 130 cadáveres desparramados entre las butacas.

 

La segunda aparición se produjo la semana pasada, a menos de 4 meses de los comicios donde Bush se juega su reelección,  cuando un mismo comando checheno hizo volar dos aviones, y luego, 48 horas atrás, tomó de rehenes a 350 personas en un colegio ruso, a las cuales amenazan con asesinar utilizando los mismo métodos que utilizaron en el teatro moscovita.

 

Como en la vida y en los procesos históricos no hay casualidades, sino "causalidades", es importante destacar las similitudes secuenciales de las dos apariciones más espectaculares del terrorismo checheno con las necesidades políticas de Bush y su administración.

 

En octubre de 2002, mientras Rumsfeld y el general Franks le daban los últimos toques a la planificación de la invasión a Irak, Bush había iniciado una cruzada para convencer a la opinión pública internacional del "peligro terrorista" que entrañaban el régimen de Saddam Hussein y sus "armas de destrucción masiva" para toda la humanidad.

 

En septiembre de 2004 (en estas horas), la escalada terrorista de los chechenos coincide con la realización de la Convención del Partido Republicano en Nueva York, donde Bush hará un nuevo llamamiento a la comunidad internacional para que lo apoye en la "guerra contra el terrorismo", tanto en Irak como en el resto del mundo, discurso que se ha convertido en el  eje central de su campaña electoral.

 

La masacre de Moscú y la invasión a Irak

 

En octubre de 2002 y durante tres días, 50 combatientes suicidas del secesionismo checheno mantuvieron secuestrados a 800 rehenes dentro del  teatro Dubrovka de Moscú.

 

El secuestro se produjo en un contexto internacional conmocionado por una escalada de atentados en países musulmanes -Indonesia y Filipinas- que arrojaron más de 200  muertos y centenares de heridos. 

 

Los sucesos fueron simultáneos a una nueva "reaparición" de Bin Laden amenazando con atentados en Europa y Estados Unidos.

 

La CIA -por boca de su jefe de entonces , George Tenet- retroalimentó el pánico exhibiendo informes donde demostraba que "Al Qaeda está viva".

 

Llamativamente esa ola de psicosis terrorista coincidió, dentro de un orden secuencial, con las operaciones diplomáticas y políticas de EE.UU. orientadas a conseguir apoyo internacional para una invasión a Irak.

 

El 11 de octubre de 2002 el Congreso de los EE.UU. le autorizó a Bush el uso de la fuerza militar para invadir Irak sin necesidad de contar con el apoyo diplomático de la ONU. 

 

Trece  días después, 24 de octubre, se produjo la toma de rehenes en el teatro moscovita por un grupo de fundamentalistas chechenos.

 

La prensa internacional -como es su costumbre-  se limitó a recoger comunicados oficiales desentendiéndose de cualquier análisis  sobre la llamativa coincidencia secuencial de los acontecimientos.

 

Las habituales usinas mediáticas de la CIA, diarios, agencias, radios y cadenas televisivas, sólo recogían las declaraciones del alto mando militar y de la inteligencia rusa. Todos hicieron "silencio de radio" a la hora de emitir comentarios sobre los posibles beneficiarios del secuestro terrorista.


El sábado 26 de octubre, las fuerzas especiales rusas tomaron el control del teatro tras lanzar una operación de asalto utilizando gas paralizante y armamento de alta tecnología.

Desparramados sobre las butacas del teatro quedaron más de 130 cadáveres, entre ellos los de los guerrilleros, hombres y mujeres, con dos kilos de trotyl atados a su cintura

 

Casi todo el comando checheno, incluido su jefe, Movsar Barayev, fue exterminado en menos de una hora por la división antiterrorista Alfa. La masacre impactó por su precisión operativa y por la cantidad de víctimas que produjo.

 

El Consejo de Seguridad de la ONU -casualmente- decidiría esa semana si apoyaba o no la iniciativa norteamericana de atacar militarmente a Irak. Y algunos aliados -entre ellos, Rusia- habían lanzado trascendidos de que iban a pronunciarse a favor del "desarme de Irak". Una sutileza que significaba apoyo incondicional al ataque militar planificado por EE.UU..

 

Después del sangriento final de la toma del teatro moscovita, Vladimir Putin, presidente de Rusia y ex jefe de la KGB, salió a visitar hospitales mientras repetía ante la prensa que "el terrorismo es el único enemigo".

 

¿Coincidencia casual con las ideas de Bush y sus halcones?

 

La conexión terrorismo checheno-Al Qaeda

 

Las fuerzas de seguridad rodean la zona del colegio asaltado. (AFP)

Y la duda sobre las "coincidencias" adquiere consistencia si se considera que el  terrorismo checheno es el  "hermano menor" de la red Al Qaeda, y que ambos se formaron dentro de una matriz histórica común: la guerra de Afganistán contra el Imperio Soviético, donde, junto con los talibanes, fueron entrenados por la CIA para derrocar al gobierno rojo de ese país en la década del ochenta.

 

En octubre de 2002 los expertos habían trazado  un paralelismo entre la acción terrorista del teatro de Moscú y una operación de secuestro en masa protagonizada en 1995 por el legendario guerrero islámico, Shamil Basayev.

Este jefe checheno, vinculado al eje CIA-Talibán-Al Qaeda-Pakistán, ocupó el cargo de vicepresidente y luego fue designado Comandante en Jefe del ejército de Chechenia en 1996.

 

En el verano de 1995 Shamil Basáyev y más de 100 guerrilleros ingresaron a sangre y fuego en la ciudad de Budiónnovsk, en el sur de Rusia. Tomaron todos los rehenes que encontraron a su paso, y se atrincheraron en el hospital. Dentro de sus instalaciones se encontraban secuestradas más de un millar de personas.

 

La gente agolpada en los alrededores gritaba desesperada a los soldados que no disparen, temerosa de una carnicería humana como la que sucedió en el teatro moscovita, y la que está a punto de suceder en estos momentos en el colegio tomado por el comando checheno en Rusia.

 

Las exigencias de Basáyev eran exactamente las mismas que planteaban los secuestradores en el teatro moscovita, y las mismas que solicitan los terroristas en el colegio ruso: la liberación de prisioneros y el retiro de las tropas rusas de Chechenia.

 

En 1994, Shamil Basayev, ya convertido en el principal líder de la guerrilla chechena  fue entrenado militarmente en campamentos de la CIA ubicados en Afganistán y Pakistán. Su vinculación con Bin Laden, Al Qaeda y la sociedad Pakistán-Talibán provienen de esa época.

 

Como Bin Laden, con quien formó una dupla memorable,  Shamil Basáyev, después de la guerra contra los soviéticos en Afganistán , continuó manteniendo  azos estrechos con el servicio de inteligencia paquistaní, supuesto organizador de los atentados contra las Torres Gemelas, en un oscuro entramado con sectores internos de la CIA.

 

La relación de los grupos combatientes chechenos con la jihad islámica se estableció durante la resistencia a las tropas soviéticas en Afganistán.

 

La invasión militar de la URSS, en 1979, se produjo en respuesta a las operaciones encubiertas que la CIA venía realizando con grupos fundamentalistas para derrocar al régimen pro soviético en ese país.

 

La estrategia de la Agencia se encuadraba en la disputa por áreas de influencia que Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvieron durante toda la Guerra Fría.

 

Papá Bush: el cerebro organizador

 

En 1985 la administración Reagan-Bush (padre)  incrementó la ayuda encubierta y el suministro de armas a los mujaidines de la resistencia afgana contra la invasión soviética a ese país.  

 

La CIA infiltró los cuadros combatientes islámicos utilizando de intermediario al servicio de inteligencia paquistaní (ISI), que en la actualidad sigue actuando de nexo con la red Al Qaeda y con  los grupos terroristas que operan en Asia, los Balcanes y Medio Oriente. 

 

Bush padre, por entonces vicepresidente de Reagan y considerado el "cerebro gris" del Irangate y las operaciones en Centroamérica,  mantenía una decisiva influencia sobre la CIA  (en ese momento comandada por William Casey) de la cual fue director durante el gobierno de Nixon.

 

El padre de W. Bush, a quien muchos consideran hoy el "presidente en las sombras de EEUU", fue el cerebro organizador del eje CIA-Taliban-Al Qaeda-terrorismo checheno que se coordinaba mediante la intermediación de los servicios secretos pakistaníes, y se financiaba vía Bin Laden-monarquía saudí.

 

Investigaciones realizadas por el FBI y el organismo antilavado Financial Crimes Enforcement Network, determinaron las conexiones del clan Bush con Salem Bin Laden (el padre de Bin Laden), el empresario James R. Bath, y el  Bank of Credit & Commerce (BBCI).

 

La investigación había revelado que los sauditas estaban utilizando a Bath y al BCCI para realizar lavado de dinero, tráfico de armas, y canalización de los fondos para las operaciones encubiertas de la CIA en Asia y Centroamérica. Además de manejar los sobornos a gobiernos y de administrar los fondos de varios grupos terroristas islámicos.

 

En 1991, la revista Time describió a Bath como un lobbista cuyas vinculaciones iban desde la Agencia Central de Inteligencia (CIA), hasta contactos con Bush y la administración republicana de Reagan.  Salem Bin Laden era  socio de los Bush en la compañía petrolera Arbusto Energy.

Sociedad que, después de la muerte misteriosa de su padre en 1988, continuó con Bin Laden y su familia.

 

 

Con el mismo equipo que había diseñado y ejecutado el Irangate (contrabando de armas desde Irán destinado a los contras que combatían a la revolución sandinista) el padre del actual presidente norteamericano intentaba hacer lo mismo en el país afgano. 

 

La CIA y la IIS (Inteligencia Inter Servicios) de Pakistán querían convertir la jihad afgana en una guerra de todos los estados musulmanes contra la Unión Soviética. Unos 35 mil extremistas musulmanes, provenientes de 40 países islámicos, se sumaron a la lucha de Afganistán entre 1982 y 1992.

 

La CIA, con la influencia de George Bush padre desde la vicepresidencia de EEUU, infiltró las redes islámicas operando indirectamente a través de la inteligencia paquistaní.

 

La mayoría de los combatientes -salvo sus comandantes mayores- no conocían los objetivos encubiertos que se montaban detrás de su causa religiosa. 

 

La inteligencia paquistaní desarrolló una estructura paralela que mediatizaba el contacto con la CIA y con las estructuras militares estadounidenses.  

 

Pakistán y Arabia Saudita fueron utilizados como centros operativos de financiación y bases de entrenamiento para los musulmanes radicalizados de Medio Oriente y de Asia que habían emprendido la guerra santa contra los soviéticos en Afganistán.

 

Bin Laden, que en 1985 había fundado Al Qaeda (La Base), integraba la red en carácter de reclutador principal de los grupos radicalizados islámicos que arribaban a Pakistán.

 

Más tarde el líder guerrillero checheno y sus lugartenientes apoyaron a la coalición que había formado un gobierno "de unidad" tras la expulsión del régimen prosoviético, y que tenía a los talibanes y a Al Qaeda como sus organizaciones de mayor influencia.

 

De esa manera comenzó a gestarse el eje Talibán-Al Qaeda-Pakistán-Chechenia, que asumiría el control militar y político de Afganistán en 1996.

 

En 1996 la facción Talibán, con la ayuda decisiva de Al Qaeda, Pakistán y la guerrilla chechena, toma Kabul e instaura un régimen islámico dirigido por el Mullah Mohammed Omar, "Comandante de los Creyentes".

 

El eje Talibán-Al Qaeda-Pakistán-Chechenia se solidificó y fue clave para la construcción del régimen islámico radicalizado en Afganistán.

 

Shamil Basayev, apoyado por el eje Talibán-Al Qaeda-Pakistán, y con Al  Khattab haciendo de puente con Bin Laden, se convirtió en el principal "señor de la guerra" en Chechenia.

 

En abril de 1996, tras un breve paso por la vicepresidencia del país, fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas armadas de Chechenia. 

 

De Clinton, nuevamente a los Bush

 

Con la caída de la Unión Soviética la alianza terrorista creada por Papá Bush entró en contradicción. Una parte de la jihad (caso del eje Talibán-Al Qaeda-Chechenia) intentó construir poder propio al margen de los intereses económicos y geopolíticos de Estados Unidos.

 

Y obligó a la CIA a operar sobre las divisiones de las redes islámicas con la finalidad de seguir controlándolas.

 

Los líderes guerrilleros chechenos se convirtieron en jefes de bandas armadas que luchaban entre sí por el control de los negocios turbios que giraban alrededor de la droga y el tráfico de armas, controlados secretamente por la CIA y la burocracia corrupta del Imperio soviético.

 

El grupo de Basayev estuvo involucrado en operaciones con narcóticos, espionaje telefónico, sabotaje de los oleoductos de Rusia, secuestros, prostitución, comercio de dólares falsos, lavado de dinero, y contrabando de material nuclear. 

 

Las ganancias de este comercio ilícito fueron canalizadas hacia el  reclutamiento de mercenarios y en la adquisición de logística y armamento.

 

Después de la presidencia de Bush padre, en 1992, la  administración Clinton y el  Pentágono se habían propuesto expulsar a la conexión Talibán-Al Qaeda-Chechenia del control de Afganistán.

 

Los EE.UU. y la CIA -de acuerdo a informes de diferentes organismos oficiales que se suman al del Congreso-  repitieron en los Balcanes patrones calcados del Irangate y de las operaciones encubiertas organizadas por Bush padre en Asia, el Caúcaso, y contra Saddam antes y después de la Guerra del Golfo.

 

El operativo de conquista de los ex Balcanes soviéticos, preparó la invasión a Yugoslavia, y conformó un enclave operativo estratégico en la escalada hacia la toma militar de Afganistán, y desde allí a la conquista de Irak,  que iba ser realizado por la administración de George W. Bush con los antiguos funcionarios de su padre, y teniendo a éste como "presidente en las sombras".

 


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