a nos estábamos preocupando
seriamente sobre el error y horror históricos que estuvo a punto de cometer
Vlady Putin, uncido como el zar geoenergético global por Bajo la Lupa, a
quien le podía salir incosteable la langosta bushiana que digirió en su visita
informal a Kennebunkport, la casa veraniega del nepotismo dinástico de los Bush:
"seducido por unos besos insípidos, un ramo de flores por marchitarse, una
langosta digerida y un efímero paseo por lancha rápida" (ver Bajo la Lupa,
4-07-07).
Quizá Vlady solamente le haya sacado a los Bush la promesa de no
obstruir la obtención de la sede de los juegos olímpicos de invierno en 2014 en
favor de Rusia, a cambio del suplicio de tener que padecer por dos días los
chistes de Baby Bush (al estilo Zedillo, a quien sufrimos los mexicanos
durante un sexenio interminable).
El centro de pensamiento israelí-anglosajón Stratfor (6-07-07)
concede inusitada importancia al éxito ruso por haber descolgado la sede y pone
en relieve la presencia personal del zar en Guatemala (donde se escenificó la
votación), quien se lució cortejando a los indecisos en tres idiomas: francés,
inglés y alemán. A juicio de Stratfor, detrás de la obtención de la sede para
Sochi, balneario en el mar Negro que tanto fascina al zar ruso, se encuentran
inversiones multimillonarias de un mínimo de 12 mil millones de dólares que
probablemente controle el mismo Vlady cuando deje el poder en la
primavera entrante. ¿Será Sochi el "nuevo Dubai del mar Negro", es decir, una
plaza financiera de la multipolaridad para el "nuevo orden financiero global"?
Comenta Stratfor que desde Guatemala, "Putin habló solamente de los éxitos del
reciente crecimiento económico de Rusia y su resurgimiento en la escena
mundial".
Hubiera sido el colmo que el zar ruso no estuviese enterado de que
casi la mitad de los estadounidenses desea desaforar a Baby Bush, y que
en el caso del antipático Cheney la saludable petición se eleva mucho más debido
al ultraje de la opinión pública despreciada con el perdón presidencial al felón
neoconservador straussiano Lewis Scooter Libby, allegado de Cheney. A
nuestro juicio, con tal de salvarse de la hoguera pública, Cheney es capaz de
precipitar una guerra contra Irán.
No es nuestro afán resucitar una nueva guerra fría, pero
tampoco favorecemos el retorno a la unipolaridad sepultada en Irak por el
heroísmo de los insurgentes sunitas iraquíes, tildados por los multimedia
israelíes-anglosajones de "terroristas" por ostentar el defecto patriótico de
defender su patrimonio.
A Baby Bush se le vino el mundo encima (exterior, doméstico y
geofinanciero) y hasta Christine Boutin, ministra de Vivienda y Urbanismo del
nuevo presidente francés Sarkozy, imputa la responsabilidad directa del
presidente George Bush en el "autoatentado" del 11 de septiembre, según el sitio
ReOpen911, citado por Le Monde (05-07-07). ¿Por qué Le Monde,
conocido por sus vínculos íntimos con la cancillería, despierta las polémicas
imputaciones de Boutin contra Bush, antes de ser entronizada como ministra?
Mientras el zar geoenergético global descolgaba la sede de Sochi,
nada menos que el viceprimer ministro Sergei Ivanov, oriundo de San Petersburgo,
como Putin, "amenazó a Washington que Moscú no tendrá otra opción que instalar
nuevos (sic) sistemas misilísticos en la parte occidental de Rusia si Estados
Unidos procede con sus planes de desarrollar un escudo misilístico balístico
intercontinental en Europa central" (Stratfor, 05-07-07).
La ciudad de Kaliningrado, donde nació el genial filósofo Immanuel
Kant, es un enclave ruso entre Lituania y Polonia y se encuentra más cerca de
Varsovia que de Moscú.
El mensaje es sumamente serio por provenir de Sergei Ivanov, quien
tiene a su cargo la responsabilidad del sector estratégico militar y se perfila
como claro favorito a suceder al zar Putin, quien goza de sólida popularidad.
Ivanov cortó de tajo tanto las veleidades equívocas que pudieron haber surgido
en la "cumbre de la langosta", así como las provocaciones
estadounidenses de
colocar en las puertas de Rusia un sistema de miniguerra de las galaxias,
dizque para contrarrestar el peligro de un fantasioso ataque iraní contra
"Europa", cuando aún no dispone de armas nucleares, como alucina Bernard Lewis,
nonagenario sofista y poseído fundamentalista del "Likudistán", al unísono de
toda la fauna de sus seguidores neoconservadores straussianos que buscan la
"cuarta guerra mundial" para ocultar la quiebra financiera de la banca
israelí-anglosajona (ver Bajo la Lupa, 13-08-06 y 24-06-07).
Sin rodeos, ni besos insípidos, rosas marchitas y langostas
bushianas de por medio, Ivanov amenazó que una "respuesta asimétrica y efectiva
será hallada".
En medio de la langosta bushiana en Kennebunkport, el zar ruso había
admitido como máxima concesión el despliegue misilístico antibalístico de
Estados Unidos en forma compartida con la OTAN y la propia Rusia, y en otro
lugar fuera de Europa. Rusia no desea escuchar en absoluto de un despliegue en
la República Checa (calificada por sus enemigos como "el nuevo Israel en las
entrañas de Europa") y Polonia .
Para los chinos del Peoples' Daily (05-07-07) tan sabios en
gastronomía, "la langosta es deliciosa pero no tan nutritiva" y remata que la
reunión entre la familia Bush y el zar ruso "tuvo una buena atmósfera, pero
alcanzó resultados limitados". Los chinos son quienes menos se tragan los
"cuentos chinos" de los multimedia anglosajones y comentan que el "tema de la
imposición de sanciones a Irán tampoco quedó muy claro (sic)" de parte de
Baby Bush y el zar ruso, quienes "no abordaron en público" el candente
contencioso de la secesión de Kosovo. Muy simpáticos, los comentaristas chinos
resaltan que Putin fue el único en haber sacado un pescado del mar. En efecto,
los Bush hace mucho que no sacan nada, salvo maldiciones del género humano.
Los estrategas del centro de pensamiento europeo De Defensa
(05-07-07), aducen que los rusos han usado hábilmente la crisis de los misiles
para dividir a Europa y confrontar a sus elementos más racionales con
Washington. También juega papel preponderante la "situación prelectoral" en
Rusia (comicios parlamentarios a finales de año y la presidencial en primavera).
Concluye que Rusia se puede salir con la suya.
A los estrategas de De Defensa no se les escapa la relevancia de las
fuertes declaraciones de Ivanov que tomaron desprevenidos a Estados Unidos
después de la "cumbre de la langosta", en lo que coincide también el rotativo
conservador londinense The Times (05-07-07).
No hay que soslayar la visión geoestratégica del diplomático de
India, M. K. Bhadrakumar, aunque un tanto sesgada y antichina y proestadunidense:
"Salvo una cena de langosta, muy poco para Putin" (Asia Times,
07-07-07).
En el contexto del despliegue de una preguerra fría, desde
Bajo la Lupa hasta los grandes comentaristas del planeta, todos han tomado
simbólicamente de burla a la deliciosa langosta como consenso único entre rusos
y estadounidenses.