El joven marine norteamericano está feliz. "Es el sueño de un
francotirador", le dice a un periodista de Los Ángeles Times en
las afueras de Fallujah. "Se puede ir a cualquier lugar y hay
tantas maneras de dispararle a un enemigo sin que él sepa donde
uno se encuentra." "A veces un tipo caerá y le permitiré gritar
un momento para destruir la moral de sus compañeros. Luego usaré
un segundo tiro."
Para sacar a un tipo malo, explica, "es una corriente de
adrenalina incomparable". Él presume de tener "24 muertes
confirmadas" en la fase inicial del brutal asalto norteamericano
contra la ciudad rebelde de 300,000 personas.
Enfrentado a una resistencia popular intransigente que recuerda
la heroica defensa del Vietcong de la ciudad de Hue en 1968, los
marines han desencadenado nuevamente el terror indiscriminado.
Según periodistas independientes y el personal médico local, han
matado, por lo menos, a doscientas mujeres y niños en las dos
primeras semanas de combate.
La batalla de Fallujah, junto con los conflictos que se
desarrollan en las ciudades Shiitas y en los barrios de Bagdad,
son test de gran importancia, no sólo de política norteamericana
en Irak, sino también de la habilidad de Washington para
dominar, lo que estrategas del Pentágono consideran los
"importantes campos de batalla del futuro" -- las ciudades del
Tercer Mundo.
El desastre de Mogadishu de 1993, cuando las milicias populares
infligieron un 60% de bajas en los soldados de elite, Rangers,
los estrategas norteamericanos fueron forzados a repensar lo que
es conocido en la jerga del Pentágono como MOUT: Operaciones
Militarizadas en Terreno Urbano. Finalmente, un panel de la
Defensa Nacional en diciembre de1997 castigó al Ejército como
mal preparado para un combate prolongado en un casi
intransitable, laberinto de calles de ciudades pobres del Tercer
Mundo.
Como resultado, los cuatro servicios armados, coordinados por la
Junta Oficial del estado mayor del Grupo de Operaciones Urbanas,
lanzó intensivos programas para dominar la guerrilla urbana bajo
las condiciones reales del tercer mundo. "Las guerras del
futuro", el diario de la Universidad de Guerra del Ejército
declaró, "madrigueras en las calles, cloacas, edificios altos y
casas desparramadas forman las ciudades destartaladas del tercer
mundo."
Instructores israelitas se trajeron secretamente para entrenar a
los Marines, Rangers y soldados de la armada en innovadoras
tácticas -- sobre todo la sofisticada coordinación entre los
francotiradores y los equipos de demolición con fuerza blindada
y aplastante poder aéreo -- tan cruelmente usado por las Fuerzas
de la Defensa israelitas en Gaza y la Franja Oriental.
Ciudades del tercer mundo artificial (completas con "humo y
sistemas de sonido") fueron construidos para simular las
condiciones del combate en barrios densamente poblados de
ciudades como Bagdad o Puerto Príncipe. El Laboratorio de Guerra
Urbana del Cuerpo de Marines también organizó juegos de guerra
reales ("Guerrero Urbano") en Oakland y Chicago, mientras El
comando de Operaciones especiales del ejército "invadió"
Pittsburgh.
Hoy en día, muchos de los Marines dentro de Fallujah son
graduados de estos ejercicios "el Guerrero Urbano" así como en
combates simulados en "Yodaville" (Campo de Entrenamiento Urbano
en Yuma, Arizona), mientras que algunas de las unidades del
Ejército que tienen sitiada a Najaf y los barrios populares de
Bagdad vecinos a la ciudad de Sadr son alumnos del nuevo
simulador de MOUT, de 34 millones de dólares, en el Fuerte Polk,
Louisiana.
Esta "Israelización" táctica de la doctrina de combate
norteamericana ha sido acompañada por lo que podría llamarse una
"Sharonización" de la visión del mundo del Pentágono. Los
teóricos militares están ahora profundamente involucrados en
imaginar cómo la evolutiva capacidad de guerra con alta
tecnología puede contener, si no destruir, crónicas
insurrecciones "terroristas" arraigadas en la desesperación de
los crecientes zonas de pobreza.
Ayudar a desarrollar un marco geopolítico para guerra urbana,
los estrategas militares han acudido en los años noventa a la
Corporación RAND: El viejo alma mater del Dr. Strangelove. RAND,
un 'Think tank' sin fines de lucro establecido por la Fuerza
aérea en 1948, con mala reputación para sus juegos de guerra
nuclear, Armageddon, en los años cincuenta y por ayudar a
planificar la Guerra de Vietnam en los años sesenta. En estos
día, RAND lo hace en ciudades -- tiempos de gran diversión. Sus
investigadores ponderan las estadísticas del crimen urbano,
salud publica al interior de las ciudades y la privatización de
la educación pública. Ellos también dirigen el Centro Arroyo del
Ejército que ha publicado una pequeña biblioteca de recientes
estudios en el contexto y mecánicas de la guerra urbana.
Uno de los proyectos más importante de RAND, que comenzó a
principios de los 90, ha sido un gran estudio de "cómo los
cambios demográficos afectarán los conflictos futuros". RAND
piensa que la línea base, es que la urbanización de la pobreza
mundial ha producido "la urbanización de la insurgencia" (es el
título, de hecho, de su informe).
"Los insurgentes están siguiendo a sus seguidores en las
ciudades", advierte RAND, "preparando 'zonas liberadas' en
barrios urbanos pobres. Ni la doctrina norteamericana, ni el
entrenamiento, ni el equipo es diseñado para la
contrainsurgencia urbana". Como resultado, el barrio pobre ha
llegado a ser el eslabón más débil en el imperio norteamericano.
Los investigadores de RAND reflexionan en el ejemplo de El
Salvador dónde el ejército local, a pesar del masivo apoyo
norteamericano, fue incapaz de detener a las guerrillas de FMLN
de abrir un frente urbano. De hecho, "si los rebeldes del Frente
de Liberación Nacional, Farabundo Martí, hubiesen operado
eficazmente al principio de la insurgencia en las ciudades, es
cuestionable cuánto podría haber hecho EE.UU. para ayudar a
mantener incluso, el equilibrio entre el gobierno y los
insurrectos."
Más recientemente, uno de los teóricos importante de la Fuerza
aérea ha señalado puntos similares en el Journal Aerospace Power.
La "rápida urbanización en los países en vías de desarrollo",
escribe el Capitán Troy Thomas en la edición de la primavera del
2002, "resulta en un ambiente de batallas aérea que es conocida
en forma decreciente ya que es crecientemente no planificada."
Thomas contrasta centros urbanos modernos, "jerárquicos", cuya
centralizada infraestructura puede ser fácilmente dañada por
cualquier ataque aéreo (Belgrado) o ataque terroristas (Manhattan),
con los barrios periféricos pobres del Tercer Mundo, organizados
por "subsistemas informales, descentralizados "dónde no existe
algún diseño y los puntos de presión en el sistema no son
fácilmente discernibles." Usando el "mar de miseria urbana" que
rodea Karachi de Pakistán como ejemplo, Thomas retrata el
sorprendente desafío del "combate asimétrico" dentro de "no
jerarquizados, no interlazados" terrenos urbanos, contra
milicias "basadas en clanes" impulsadas por la "desesperación y
la rabia."
Él cita a los barrios bajos de Lagos en Nigeria, y Kinshasa en
el Congo como otros potenciales campos de batalla de pesadilla.
Sin embargo el Capitán Thomas (cuyo artículo provocativamente se
titula "Señores de barrios pobres (Slumlords): Poder
aeroespacial en guerra urbana"), tal como RAND, está
descaradamente seguro que las nuevas y macizas inversiones del
Pentágono en la tecnología MOUT y el entrenamiento vencerán
todas las complejidades de la guerra en barrios de pobres. Uno
de los libros de cocina de RAND ("Operaciones Aeroespaciales en
Ambientes Urbanos") proporciona incluso una útil tabla para
calcular el umbral aceptable de "daño colateral" (número de
infantes muertos) bajo diferentes operaciones políticas y
militares.
La ocupación de Irak, claro está, ha sido presentada por los
ideólogos de Bush como un "laboratorio para la democracia" en el
Medio Oriente. Para los maleantes de MOUT, por otro lado, es un
laboratorio de un tipo diferente, en dónde los marines
francotiradores y los pilotos de la Fuerza aérea prueban las
nuevas técnicas para matar en una emergente guerra mundial
contra los urbanos pobres.