Pero el optimismo no es obstáculo para que estos mismos inversionistas aludan a
una serie de factores que podrían descarrilar la carrera alcista del mercado.
Los principales índices estadounidenses de renta variable superaron todas las
expectativas en el segundo semestre del año pasado debido a que el entorno
económico ha sido casi perfecto, con una caída de la inflación y los precios del
combustible, una política benigna de la Reserva Federal y sólidas ganancias
empresariales.
"Soy bastante optimista respecto del desempeño general del mercado", dice Susan
Malley, presidenta de la firma de capitales Malley Associates Capital Management,
en Nueva York. "¿Qué podría salir mal? Un alza de las tasas de interés, que los
precios del petróleo retomen los niveles que vimos a mediados del año pasado,
cuando llegaron a estar por encima de los US$77 el barril y, por supuesto, que
se produzcan disturbios en la política internacional".
A continuación un vistazo a algunos factores de los cuales va a depender el
mercado estadounidense.
Inflación
Una de las principales razones detrás del optimismo de los inversionistas es que
la inflación parece estar bajo control.
El auge del mercado bursátil, cabe recordar, coincidió con el desplome en los
futuros del crudo, que la semana pasada bajaron a US$56,31 el barril.
La inflación en el resto de la economía estadounidense, excluyendo los volátiles
precios de los alimentos y la energía, ha bajado más lentamente hacia el nivel
de 2% que la Fed considera tolerable.
Una inflación baja es positiva para las acciones, puesto que estimula el consumo
y ayuda a la Fed a mantener bajas las tasas de interés.
La preocupación de los economistas y los gestores de fondos es que un alza
abrupta en los precios del petróleo u otras medidas inflacionarias puedan
alterar este entorno.
Tasas de interés
Después de dos años de alzas paulatinas, la Fed dejó de aumentar su tasa de
interés de referencia a mediados del año pasado, y se espera que comience a
reducirla este año.
A menudo, cuando la Fed ha subido las tasas, la economía estadounidense ha
entrado en recesión. En esta ocasión, muchos gestores de fondos creen que el
banco central estadounidense logrará prevenir la inflación sin causar una
recesión, y ése es uno de los principales motivos que explica el boom del
mercado en los últimos tres meses de 2006.
Sin embargo, la fragilidad de las esperanzas en torno a lo que vaya a ocurrir
con las tasas quedó en evidencia el viernes pasado, cuando un informe del
Departamento del Trabajo mostró que los niveles de contratación y aumentos
salariales eran superiores a lo previsto y, como resultado, las acciones
declinaron. Los economistas concuerdan en que la Fed no reducirá las tasas hasta
que vea indicios claros de un enfriamiento en el mercado laboral. Ben Bernanke,
presidente de la Fed, ha advertido que, en este momento, es más probable un alza
de tasas que una baja.
El mercado de bonos, por otra parte, no comparte el optimismo del mercado de
renta variable respecto de la economía estadounidense. Habitualmente, los
rendimientos de los bonos de largo plazo son más altos que lo de los bonos de
corto plazo. Los inversionistas exigen un retorno más alto de las inversiones
que demoran más en pagarse. La relación, sin embargo, ha sido la opuesta desde
julio del año pasado. El viernes, el rendimiento de los títulos del Tesoro
estadounidense a tres meses era de 5,05%, bastante por encima del 4,648% del
bono a 10 años. Esto es lo que se llama, en la jerga de Wall Street, una "curva
invertida".
Éste puede ser un indicio de que se avecina una recesión. Algunos economistas
tienen dudas acerca de la efectividad de la curva invertida como herramienta
predictiva. Pero los que creen en ella tienen a la historia de su lado. Entre
1965 y 2005, los rendimientos del bono a 10 años cayeron por debajo del de los
papeles a tres meses durante un lapso prolongado en siete ocasiones. En seis de
ellas, la economía estadounidense entró posteriormente en una recesión.
Las ganancias
El tercer factor en la mente de los mercados son las ganancias de las empresas,
que han superado todas las expectativas. Las utilidades de las empresas del
índice Standard & Poor's 500 aumentaron casi un 20% en el tercer trimestre. Los
analistas esperan avances de un dígito y la gran interrogante es cómo
reaccionarán las bolsas.