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Chávez durante el anuncio del cese de
la concesión a la televisora privada RCTV |
El control financiero y político del
Estado gravita sobre la búsqueda de una televisión de servicio público en
Venezuela, propósito anunciado por el gobierno de Hugo Chávez.
Por Humberto Márquez - IPS
"¿Cómo hará el gobierno para no influenciar los medios que
financie y cómo harían éstos para no ser progubernamentales?", clamó en forma de
pregunta a IPS Maryclen Stelling, socióloga y docente de la Universidad Católica
Andrés Bello.
"No tenemos medios de servicio público, en poder de los ciudadanos y que los
defiendan, sino al servicio del gobierno o de la oposición", destacó Stelling,
coordinadora del no gubernamental Observatorio Global de Medios. "La marca es el
desequilibrio", sentenció.
Un estudio todavía inédito del Observatorio sobre las televisoras venezolanas
medidas con un índice de equilibrio de 1 a 9, "las mostró a todas reprobadas,
con un índice por debajo de 4,5 puntos, y las de peor comportamiento fueron RCTV
y VTV", dijo Stelling.
RCTV es Radio Caracas TV, una compañía privada que desde 1953 opera la señal
Canal 2 de televisión abierta, a la cual Chávez ordenó no renovar la licencia a
partir de mayo, acusándola de "golpista". VTV, Venezolana de Televisión, que
ocupa el Canal 8, es la televisora gubernamental.
"No han sido medios para la información veraz, multidimensional y plural, sino
al servicio de una fuerza y en contra de otra, en medio de la batalla política
que se ha librado en Venezuela en los últimos 8 o 10 años", remarcó Stelling,
para quien "los medios privados entraron en batalla ocupando espacios de los
partidos políticos".
Empresarios privados tienen 78 por ciento de las estaciones de televisión VHF de
toda Venezuela, según el ministro de Telecomunicaciones, Jesse Chacón, en tanto
22 por ciento son del Estado. En UHF son privadas 82 por ciento, estatales siete
por ciento y comunitarias 11 por ciento.
De las estaciones AM de radio, el sector privado tiene 77 por ciento y el
estatal 23 por ciento, mientras que de las FM los privados tienen 68 por ciento,
los comunitarios 24 por ciento y el Estado maneja ocho por ciento, indicó el
ministro.
Chacón dijo que "debemos darle a los venezolanos un canal de TV de servicio
público. Es un mandato constitucional y entrará en operaciones este año", y
comentó que "ojalá los venezolanos pudiéramos tener algo parecido a la BBC
británica".
Según Marcelino Bisbal, director de posgrados en Comunicación de la Universidad
Católica, hasta septiembre de 2006 el Estado tenía el control de cuatro
televisoras de alcance nacional, más Telesur (el canal satelital de los
gobiernos de Argentina, Cuba, Uruguay y Venezuela) y de 18 televisoras
comunitarias.
Bisbal suma además el control de la Radio Nacional, la radio YVKE y 143 emisoras
comunitarias, una agencia de noticias y 73 periódicos, comunitarios en su
mayoría.
Las radios y televisoras comunitarias reciben apoyo técnico y financiero del
Estado para su instalación. Una revisión de sus pautas publicitarias y las de
numerosos impresos comunitarios muestra el sostén indirecto, a menudo casi
único, de las partidas de publicidad del sector público.
Para Bisbal "los sucesos de 2002 (un breve golpe de Estado y una larga huelga
petrolera) desataron la necesidad de que el gobierno se dotara de una plataforma
mediática que fuera capaz de hacer frente al paisaje de medios privados".
El anuncio de que se abrirá una radio y televisión de servicio público lo hizo
Chacón el 26 de enero al explicar el destino que tendrá después de mayo la señal
del Canal 2.
"Queremos lograr la ruptura del esquema según el cual quien tiene el medio tenga
el mensaje, y que en cambio se entreguen segmentos de programación a productores
independientes, productores comunitarios o alternativos y también privados, como
la gente que produce novelas", dijo Chacón.
El ministro se abstuvo de explicar razones para destinar a la futura TV de
servicio público el Canal 2, que era privado, y no algunos de los que ya están
en manos del Estado. Un modelo deseado, insistió, "es el europeo, de televisión
de servicio y no de lucro".
Óscar Lucien, del Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la
Universidad Central, criticó al gobierno por "desnaturalizar reales y sentidas
expectativas ciudadanas, usurpándolas y colocándolas al servicio de un proyecto
personalista y autocrático".
"¿Quién puede negar que durante muchos años sectores importantes de la sociedad
han manifestado un reclamo justo y legítimo por contar con una mejor calidad de
los medios radioeléctricos, en particular de la televisión?", se preguntó Lucien.
Pero esa aspiración "se tergiversa y manipula para arbitrariamente cerrar un
canal que mantiene una línea editorial contraria al gobierno", agregó Lucien, un
comunicólogo y columnista de prensa ubicado en las trincheras de oposición.
Para el teórico de la comunicación Antonio Pasquali, autor del clásico
"Comunicación y cultura de masas", en Venezuela "vivimos el síndrome de las
Malvinas, el de las guerras en principio justas pero libradas por un
contrincante indigno con armas, principios y fines equivocados, y el caso de
RCTV es típico al respecto".
El experto recoge así el argumento de que el cierre de RCTV es una represalia
política por su línea opositora, expuesto por la empresa, gremios empresariales
y de prensa, políticos de oposición, organizaciones internacionales de derechos
humanos e incluso por el secretario general de la Organización de los Estados
Americanos, José Miguel Insulza.
Otras televisoras privadas de línea opositora durante los sucesos de 2002, como
Televen y Venevisión, esta última del magnate de las comunicaciones Gustavo
Cisneros, dieron luego marcados giros en su línea editorial, pero no RCTV ni
Globovisión, un canal de 24 horas de información que es blanco frecuente de las
críticas del oficialismo.
Mientras el gobierno realiza reuniones con productores audiovisuales
independientes o agrupados en cooperativas para estudiar la futura programación
del Canal 2, el presidente Chávez insistió en que "aunque chillen cuanto
quieran, no renovaremos la concesión a ese canal golpista que se llamó RCTV".