La Jornada
"Mel Gibson nos debe pedir disculpas", lanza el escritor maya Jorge Miguel
Cocom Pech, en entrevista con este diario. Tras una pausa añade: "Pero los
estadounidenses no piden perdón".
Las disculpas se las debe el cineasta
estadounidense (de ascendencia
australiana) a los mayas por haber hecho la cinta Apocalypto, que, en
opinión de Cocom Pech, francamente "es una porquería".
La película, hablada en maya yucateco, "no sólo es un espejo de la violencia
estadounidense, sino que nos ofende porque distorsiona la lengua", dice el
traductor y ex presidente de la asociación civil Escritores en Lenguas
Indígenas.
Cocom Pech se une al coro de voces que, desde ambos lados del Río Bravo, ha
criticado la más reciente producción de Gibson (Corazón valiente,
Mad Max, La Pasión de Cristo).
Las críticas se han centrado principalmente en el bombardeo de escenas
violentas y la falta de veracidad histórica. Hasta los especialistas consultados
por Mel Gibson externaron su desaprobación, reportó Los Angeles Times.
Uno de ellos, el profesor en antropología Richard Hansen, "dijo estar
decepcionado de que la película no toma en cuenta muchos de los logros
culturales y científicos de los mayas y retrata a éstos como 'salvajes sedientos
de sangre'.
"Todo grupo hegemónico ha llevado a cabo guerras, pero, ¿dónde quedó lo
portentoso? La película no hace más que mostrar la podredumbre violenta que
caracteriza a los estadounidenses", afirma Cocom Pech.
"La historia de los mayas no fue así. (La película) es ciencia ficción",
completa Diana Canto, directora general del Instituto para el Desarrollo de la
Cultura Maya del Estado de Yucatán. Además, añade, el espectador no debe
quedarse con la impresión de que la cultura maya está muerta: "Sesenta por
ciento de la población en Yucatán es maya".
Quizá sólo quiso hacer una cinta de acción, expresa
Quizá nunca fue la intención de Gibson mostrar la maravilla del conocimiento
maya, sino sólo hacer una película de acción, de aventuras, a la cual había que
encontrarle algún contexto histórico e impresionantes escenarios. Así que quizá
los mayas simplemente fueron un pretexto para contar su historia de acción.
"La filosofía social de Jesús no encontró un lugar en La Pasión de
Cristo, de Gibson, y la gloria de la cultura maya no puede figurar en una
película de persecuciones", afirmó el escritor Earl Shorris en uno de los textos
más destacados que se han escrito sobre la cinta, publicado en inglés en la
revista estadounidense The Nation y reproducido en La Jornada,
el pasado 11 de diciembre.
Como cinta de acción cumple con creces: lo mantiene a uno al borde del
asiento, angustiado, a la espera del siguiente cráneo despedazado contra una
roca o el crujido de los huesos cuando el cuchillo penetra la carne.
El maquillaje y el vestuario también es impresionante y muestra una cuidadosa
producción. Aunque hace unos días el cineasta mexicano Juan Catlett entabló un
proceso judicial contra el director Gibson por supuesto plagio de escenas de su
película Retorno a Aztlán.
De fondo, algunas personas han señalado, que Gibson es un conservador que
cuenta la historia del hombre bueno que lucha por salvar lo suyo (en este caso
su familia) contra la sociedad, la mala del cuento, la corrupta, la decadente
(la ciudad maya es retratada como un infierno: la población parece haber perdido
el juicio miradas perdidas, actitudes dementes y, como hipnotizada, sigue a
los jerarcas).
En un escenario así difícilmente tenían cabida los logros mayas.
El festín gore es aún más impresionante porque las escenas
sangrientas se intercalan con escenas de la deslumbrante belleza de la
naturaleza veracruzana.
Placer por el dolor
También llama la atención cómo los imperialistas mayas disfrutan con provocar
dolor, en muchas ocasiones, al parecer, nomás por simple placer. Los ejemplos
abundan: un guerrero sonríe mientras una hilera de prisioneros mayas lucha por
no caer de la barranca y un niño de la jerarquía maya observa, plácido, un
sacrificio humano tras otro y el rodar de las cabezas por la escalinata de la
pirámide.
Respecto del lenguaje, Jorge Miguel Cocom Pech detalla que la cinta
distorsiona la lengua, para empezar, porque, salvo dos personajes (una niña y el
anciano interpretado por Espiridión Acosta Canché), el maya "está mal
pronunciado, hablan maya leído". O sea, los parlamentos parecen aprendidos de
memoria. La explicación es sencilla: Gibson no dio ningún papel estelar a un
maya. El protagonista es un bailarín de Oklahoma con antepasados indígenas (no
mayas) llamado Rudy Youngblood.
Por otro lado, Cocom Pech dice: "La traducción es muy mala". En algunas
partes, no corresponde con lo que dice; y en otras, "es una traducción literal,
no literaria".
A final de cuentas, Apocalypto, postulada para el Globo de Oro en la
categoría de película en lengua extranjera, "no hace más que verse en el espejo
de Tezcatlipoca", resume el escritor maya. Mel Gibson "está acostumbrado a la
ley de oferta y demanda. Tiene más preocupación por el mercado que por los
mayas".
Cocom Pech está profundamente desilusionado. Cuando el escritor, originario
de Campeche, se enteró que Gibson iba a realizar una cinta sobre los mayas, se
interesó ("de manera romántica, sin conocer la historia"), participó en el
casting y se entrevistó con el director. "Le pedí conocer la historia. Fue
elusivo y nunca me la contó". Por eso, dice, decidió no participar.
Además, añade, en lo que Gibson estaba interesado era en "abaratar". A gente
como el anciano (Espiridión Acosta) "no les pagó como a los artistas". Acosta
dijo que había ganado 130 mil pesos por su participación.
En países centroamericanos (con población maya) la cinta también ha provocado
reacciones. En Guatemala, reportó AP, el comisionado presidencial contra el
racismo, Ricardo Cajas, dijo de la cinta: "Está basada en suposiciones que nos
presentan a los mayas como un pueblo bárbaro, asesino, que solamente puede ser
salvado por la llegada de los españoles". (En la escena de su llegada, los
europeos aparecen, serios, con mirada serena, sobre las barcas, con enormes
cruces.)
La función premier se llevó a cabo en un centro
comercial de Polanco. Los mayas no estuvieron invitados. En los próximos días
habrá una función privada para ellos, se le informó a este diario.
Comentarios tras la función premier:
*"Es increíble que la gente sea tan pendeja como para reírse cuando se muere
alguien o nace un bebé".
*"Toda la película me angustió."
*"Está muy buena, me encantó."
*El menú del sábado van a ser higaditos encebollados.
¡Cállate la boca!
¡Hay que sacarse el estrés de alguna forma!
*"Está bien hecha, empatas con los personajes desde el principio."
*Una joven comenta por teléfono: "Está padrísima, tienes que verla".
Hay quienes afirman que Apocalypto al menos pone sobre la mesa el
tema de los mayas. Al respecto, Cocom Pech dice: "En cualquier otra parte del
mundo se refieren con respeto a la cultura maya. Que se ponga en la mesa no está
mal, pero la manera en que lo hace nos denigra".
En su escrito, Shorris coincidió con el escritor maya: "Gibson se metió en
una delicada situación cultural y quizá haya hecho añicos mucho de lo que los
pueblos indígenas, los historiadores y los lingüistas han construido en años
recientes".
En Estados Unidos, Apocalypto logró en su primer fin de semana el
lugar número uno en taquilla y recaudó 14 millones 200 mil dólares. Habrá que
ver cómo responde el público mexicano a partir del 19 de enero, cuando 300
copias de la cinta ya comenzaron a exhibirse.