n un artículo titulado: "Cuba vuelve a debatir cómo
inyectar gotas de libre mercado en la economía", el
Journal sostiene que "El debate, sofocado por Castro hace una
década, ofrece un panorama sobre cómo podría ser la Cuba
postcastrista. Y también es una señal de alejamiento de la
ortodoxia en un momento en el que Hugo Chávez, discípulo confeso
de Castro, está llevando a Venezuela hacia una variante cada vez
más dura de socialismo, como parte de una campaña para alejar a
sus aliados regionales del capitalismo".
"Las propuestas de los economistas podrían reducir la injerencia
del Estado en la economía y tratar de obtener más productividad
de la pequeña economía del país. Entre las propuestas están:
descentralizar el control, ampliar el poder de los gerentes de
las cooperativas agrícolas privadas, expandir la propiedad
privada a otros sectores, impulsar la inversión en
infraestructura y aumentar los incentivos a los trabajadores",
añade el diario financiero más influyente del Imperio.
No obstante reconoce que "Ninguno de los planes reemplazarían
el comunismo por el capitalismo ni abrirían la isla a la
inversión extranjera, algo que los economistas fuera de Cuba
consideran esencial para que prospere el país. Pero la discusión
da una idea de la clase de cambios que el gobierno comunista
podría tolerar.
Para el Journal "Las
propuestas son una respuesta a las constantes privaciones que
sufre Cuba, donde los salarios estatales ni siquiera se
acercan a cubrir el costo de la vida. Pero la planificación se
ha vuelto más apremiante ante la prolongación de los problemas
de salud de Castro".
"Estamos en medio de
un proceso de debate, el cual es cauteloso y controlado, pero
está sucediendo por primera vez en muchos años", dijo Pedro
Monreal, profesor en el Centro de Investigación sobre Economía
Internacional de La Habana citado por el Journal.
"Es un momento
histórico", dice Julia Sweig también citada por el diario,
especialista en Cuba para el Council of Foreign Relations, en
Washington. "El régimen cubano siente la confianza suficiente
como para dejar que voces que antes censuraba estén en el centro
del debate económico acerca de las reformas".
Monreal es partidario
de un cambio más profundo, al estilo de China y Vietnam.
El modelo chino requeriría mucha más descentralización y
aceptación del libre mercado de lo que Cuba ha permitido.
El crecimiento de
Cuba se debe en gran parte a la ayuda de Venezuela, que provee
petróleo subvencionado y brinda empleo a decenas de miles de
profesionales cubanos. El presidente venezolano, Hugo Chávez, se
considera un heredero de Castro y líder de un bloque anti-EE.UU.
El lunes anunció la nacionalización de las mayores compañías de
telecomunicaciones y electricidad del país.
Incluso con la ayuda de Venezuela, la mayoría de los cubanos
sólo consiguen arreglárselas trabajando en el mercado negro
o gracias al dinero que reciben de sus familiares en EE.UU. y
Europa.
"El pueblo cubano
puede creer que la economía crece estadísticamente, pero no está
creciendo en sus casas", asegura Rafael Hernández, director de
Temas, una revista académica trimestral de La Habana sobre
economía política y sociedad.
Citado por el Journal Hernández opina que el gobierno debería
retomar la agenda de reformas que Castro y su hermano Raúl,
actual presidente en funciones, abandonaron en 1996 por
desviarse demasiado de la ideología socialista y socavar
potencialmente el control político.
En aquel momento, el
régimen aprobó las cooperativas agrícolas, en las que el Estado
sigue siendo propietario de la tierra pero los miembros de la
cooperativa son propietarios del negocio y las máquinas. Estas
cooperativas pueden vender parte de su producción en mercados
locales a precios más altos que los fijados por el gobierno.
Hernández cree que las cooperativas deberían usarse como modelo
para otros sectores.
"Castro se ha opuesto implacablemente a cualquier cambio que
huela a capitalismo y cree que los subsidios petroleros de
Chávez han reducido los problemas económicos y la necesidad de
buscar incentivos de mercado", señala Hernández.