Por Darío Pignotti- Página/12
Las chicas de la “zona roja” de Caracas son
incondicionales de Chávez. El sábado 2 de diciembre, vísperas de los comicios
en los que el presidente venezolano fue reelecto hasta 2013, las trabajadoras
sexuales adhirieron disciplinadamente a la veda electoral. En el oeste
caraqueño, la región más pobre y chavista de la capital, la calle San Juan se
veía inusualmente desierta: el Hospedaje La Rosa, y otras “casas de visitas”
dejaron de atender a las 22 horas. La calma se prolongó hasta las 3 de la
mañana del domingo, cuando desde la esquina del Bar Atlante, un camioncito
hizo sonar diana, mientras se instaba a votar “por el comandante y por el
socialismo”
“Es un hecho indiscutible que los vecinos de San Juan, al igual que las
masas venezolanas, votaron antes a Chávez que al socialismo, no estamos con
ello significando que el pueblo tuviera un parecer contrario al Socialismo del
siglo XXI, propuesto con toda claridad por el presidente en cada acto de su
campaña, sino porque estamos, después de la contundente victoria del 3 de
diciembre, ante un proyecto que aún se encuentra en una fase, simultánea, de
reflexión y construcción” afirmó a Página/12 Jorge Gantiva.
Este profesor colombiano es uno de los intelectuales extranjeros, entre
ellos la chilena Marta Harnecker y el brasileño Teothonio Dos Santos,
convocados por el gobierno para trabajar en un tanque de ideas que acompaña
esta nueva fase de la experiencia venezolana, el Centro Internacional Miranda
(CIM).
Para Gantiva “una revolución que se precie debe realizar cambios profundos,
rápidos e irreversibles, y la disolución de los partidos que la respaldaron
para formar el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, lanzado por Chávez
tras su victoria) es correcta porque tiende a corregir los vicios que la
amenazan desde adentro con disputas de poder iguales a las de los partidos
tradicionales. Entiendo que se está dando un paso, pero faltan otros, hacia la
concretización de formas que den protagonismo a las bases”.
Con el objetivo de profundizar “la revolución dentro de la revolución”
Chávez, que esta semana asume su tercera presidencia, ha renovado la mitad de
su gabinete. Entre los nombramientos claves se destaca el de su hermano, Adán
Chávez, como ministro de Educación, anunciado el viernes pasado. Fue él quien,
en los años ’60 y ’70, inició al actual mandatario en la lectura de los
clásicos del marxismo.
A través del sistema de educación bolivariano, donde están comprendidas
desde la instrucción básica hasta la universidad, Adán Chávez tendrá por
delante el desafío de formar a los futuros cuadros socialistas. El dilema, aún
no resuelto por el propio Hugo Chávez es qué modelo de socialismo es este en
el que se combina el legado del libertador Simón Bolívar con los padres de las
revoluciones soviética y china, Lenin y Mao Tse Tung, y el marxista peruano
José Carlos Mariátegui.
En rigor el propio Chávez es una criatura política en mutación permanente
que tomando por bandera la máxima de Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar,
“o inventamos o erramos”, anunció sólo después de 6 años en el poder, el 1o de
mayo de 2005, que su gobierno marchaba hacia el socialismo.
Chávez, lo ha dicho, no piensa aplicar un régimen que amenace la propiedad
privada, aunque la reforma constitucional en ciernes ponga límites al lucro y
los oligopolios. El socialismo bolivariano tampoco abolirá el sistema
multipartidario, pero continuará desmontando pieza por pieza lo que resta de
la democracia representativa “partidocrática”, para sustituirla por otra
“participativa y protagónica”, en la que cobrarán fuerza los consejos
comunales. Los cambios institucionales se completarían con la cláusula que
autoriza la reelección presidencial indefinida.
En último análisis, la maqueta de poder chavista, y de su programa hacia el
socialismo, reposa en su liderazgo popular, rubricado con el 63% de votos
obtenido en las elecciones de diciembre. El diseño se completa con la
“bolivarización” de las fuerzas armadas, una corporación de la que fue
separado el generalato que en 2002 apoyó el golpe de Estado, pero todavía
alberga focos antichavistas. Para extirparlos el presidente lanzó
recientemente el Plan Bolívar 2007-2011, para estrechar “en un solo abrazo” a
la Fuerza Armada Nacional “con el pueblo para construir el socialismo de la
igualdad, que se debe sustentar en la ética de la solidaridad”.