En un comunicado del miercoles
9 al
mediodia, la Asociacion de Estudios Musulmanes de Iraq (AMSI), citando a Quds
Press, ha informado que una fuente informativa iraquí (que ha pedido el
anonimato), ha revelado alguna de las actividades promovidas en Iraq por los
norteamericanos, como asesinatos y bombas hechas explotar en mercados, con el
objetivo de promover luchas internas entre iraquíes, destinadas a facilitar el
proyecto de división del país.
La AMSI dice que se trata de una persona que ha trabajado por cerca dos años y
medio para las tropas de ocupación, hasta que ha podido liberarse y escapar a
una zona fuera de Bagdad, donde espera que los norteamericanos no le puedan
encontrar.
Esto es lo que cuenta el ex-colaborador:
“Durante la guerra de 1991 yo era un soldado del ejército de Iraq, y durante la
retirada de Kuwait docenas de mis compañeros y yo decidimos solicitar asilo en
Arabia Saudita. Fue en ese momento donde comenzó el proceso de mi reclutamiento
para el ejército norteamericano, eran comités de militares norteamericanos que
seleccionaban iraquíes que aceptaban enrolarse e ir a los Estados Unidos, yo fui
uno de ellos“.
“En 1992 me llevaron a EE.UU., precisamente a una isla llena de instalaciones
militares. Yo era uno de tantos iraquíes, también estaba el ex-gobernador de an-Najaf,
Adnan adh-Dharfi. Recibíamos instrucción militar, cursos de inglés intensivo y
éramos entrenados para desarrollar operaciones como el asesinato”.
El ex-colaborador también dice que durante la invasión del 2003 y la guerra que
le siguió, lo llevaron de nuevo al interior de Iraq para hacer tareas
especiales, que encargados norteamericanos le señalaban.
“Durante la guerra que condujo a la ocupación de Iraq estuve con un grupo de
colegas que, como yo, habían sido entrenados en EE.UU. para provocar el caos en
las filas del ejercito iraquí. Nos hicieron entrar en Iraq por la frontera de
Arabia Saudita, vestidos con uniformes iraquíes, nuestra tarea era sobre todo la
de crear derrotismo entre los soldados iraquíes, como por ejemplo esparcir el
falso rumor de que el ejército norteamericano había entrado en tal ciudad o tal
otra ciudad, o estaba en los alrededores de Bagdad, lo que contribuyó en parte
al rápido colapso de nuestro ejército”.
“La unidad a la que yo pertenecía estaba alojada en el palacio presidencial en
el distrito de al-A‘zamiyah. Una vez al mes podíamos ir a encontrarnos con
parientes y conocidos a Bagdad, yo solía ir de visita a mi familia en el barrio
de Madinat as-Sadr’ en Bagdad oeste. Pero cuando las cosas comenzaron a
empeorar, y personas armadas comenzaron a disparar sobre quien veían salir del
edificio, les pedí a mis familiares de venir ellos a encontrarme de vez de en
cuando, para por lo menos verles”.
“Mi tarea era la de hacer de vigilante, pero poco después del cambio de la
situación los norteamericanos me metieron en las dependencias de un grupo que
era parte de una unidad que estaba cometiendo asesinatos por las calles de
Bagdad. Debíamos matar a determinadas personas. Los norteamericanos nos daban
nombres, fotografías y planos sobre sus movimientos diarios, desde y en
dirección a sus casas, y debíamos matarles. Por ejemplo, chiítas en el distrito
sunita de al-A‘zamiyah, o sunitas en el distrito chiíta de Madinat as-Sadr, y
así”.
“Si alguno de la unidad cometía un error, era fusilado. Tres miembros de mi
grupo fueron fusilados por los norteamericanos por no haber consegido asesinar a
políticos sunitas en Bagdad, según las órdenes recibidas. Esto sucedió hace dos
años”.
El ex-colaborador explica que los norteamericanos tienen una unidad para
“trabajos sucios”, compuesta de iraquíes, norteamericanos y extranjeros de los
grupos de seguridad destacados en Bagdad y en otras ciudades iraquíes. Esta
unidad no solo comete asesinatos, también tiene hombres especializados en poner
bombas en los barrios y en los mercados y cumple operaciones de detención de
personas que están buscadas por el ejército norteamericano, pero que no les
quieren matar.
Las operaciones de dejar coches bomba y detonar explosivos en los mercados son
hechas de diferentes modos. El más usado entre los norteamericanos es el de
meter una bomba en un coche, mientras le controlan en un puesto de control. Otro
método es el de meterle la bomba mientras la persona es interrogada. Otro sería
el de una persona que es llamada a una base norteamericana, a escondidas le
meten una bomba, despues le dicen que tiene que ir a una comisaría de policía, o
a un mercado u otro sitio y su coche termina saltando por los aires”.
La AMSI observa que este testimonio que viene del ex–colaborador coincide
perfectamente con reportes que han revelado las implicaciones de personal
norteamericano en la colocación de bombas destinadas a civiles iraquíes. El
corresponsal británico Robert Fisk –declara la AMSI– recientemente se ha
encontrado en Siria con iraquíes para hablar de estas “operaciones negras“, http://www.rodelu.net/fisk/fisk347.html,
hechas por los norteamericanos.
El escritor egipcio y ex-director del periódico al-Ahram, Muhammad Hasanayn
Haykal, ha revelado en una entrevista con la cadena de television Al-Jazeera que
la gran cantidad de mercenarios, por su número y equipamiento, constituyen un
ejército, el segundo después del norteamericano. Este ejército –ha dicho Haykal-
es llamado los “caballeros de Malta”, en sus filas hay iraquíes y libaneses, son
estos normalmente los culpables de muchos de los atentados contra civiles
iraquíes.