La presencia militar estadounidense ha ascendido desde el inicio de la ocupación
en abril de 2003 a un promedio mensual de 142.000. Desde entonces, la violencia
contra esos soldados aumenta, pero también las agresiones a la población civil
iraquí.
Los iraquíes sufren por el grave deterioro de la seguridad, de los servicios y
de la infraestructura y por el resentimiento de la cohesión social desde la
invasión encabezada en marzo de 2003 por Estados Unidos, a pesar de las promesas
de libertad, democracia y soberanía.
Muchos iraquíes consideran, de hecho, que un aumento de las tropas
estadounidenses sólo empeorará la situación.
"Eso mejoraría, sin duda, la situación de las tropas en el terreno, pero se
necesitarán mucho más de 20.000 soldados para cambiar la situación de derrota a
victoria", dijo a IPS el general iraquí retirado Ahmed al-Issa.
"Nadie lo cuestiona: Estados Unidos perdió la guerra en todos los frentes. Las
únicas dos soluciones son aumentar a 200.000 la cantidad de soldados o programar
una retirada con ciertos arreglos previos con los combatientes locales para
evitar víctimas y un caos tremendo", consideró Al Issa.
En enero había 132.000 soldados estadounidenses en Iraq, según el informe
"Buscando variables para la reconstrucción y la seguridad de Iraq después de
Saddam Hussein", publicado el 5 de este mes por el independiente centro de
estudios derechista Brookings Institution, con sede en Washington.
Con 21.500 soldados más no se llega a los 160.000 de diciembre de 2005.
El mismo documento informa que hay 14.650 efectivos de otros países en Iraq, la
cantidad más baja hasta ahora.
Estrategas militares iraquíes consideran que el último aumento de tropas no
tendrá ningún valor si lo que se pretende es garantizar la seguridad y el avance
económico de todos los iraquíes.
Pero el objetivo del despliegue "es aplastar a la mayor cantidad posible de
opositores", dijo a IPS en Bagdad Duraid Aziz, abogado y analista militar de 46
años que reside en la septentrional ciudad de Mosul.
"El primer paso de su plan de seguridad fue atacar el área sunita de Adhamiya
(en Bagdad) mientras el Ejército Mehdi (milicia chiita del clérigo Muqtada al-Sadr)
sigue matando iraquíes ante la mirada del ejército estadounidense", señaló.
Aziz considera que Estados Unidos planea entregar el país a milicias como la
Organización Badr, brazo armado del chiita y proiraní Consejo Supremo para la
Revolución Islámica en Iraq, que integra el gobierno.
"El aumento de efectivos estadounidenses sólo pretende matar a cualquiera que se
resista ante el invasor", añadió.
En los últimos días, las tropas estadounidenses atacaron varias áreas sunitas de
Bagdad, incluido el distrito de Adhamiya.
El 7 de este mes el portavoz del ejército de Estados Unidos en Iraq, general
William B. Caldwell, declaró que las fuerzas de su país y las iraquíes habían
comenzado a desarrollarse un plan conjunto para garantizar la seguridad de
Bagdad.
"El plan se está implementando en su totalidad en este preciso instante", reveló
Caldwell.
Muchos iraquíes no creen que el plan funcione y concuerdan con Duraid Aziz.
"Esto es un genocidio y cualquiera que tenga ojos puede verlo", dijo a IPS
Muhammad Haddad, activista de derechos humanos en Bagdad.
Fuerzas iraquíes y estadounidenses "cometieron hace poco otra masacre después de
la de (la central ciudad de) Nayaf" y se produjo "en Samra, al sur de Bagdad",
dijo a IPS Kamil Abbas, un profesor de Iskandariya, también al sur de la
capital.
"Van a seguir haciéndolo porque no aceptan que ningún iraquí se sienta como un
ser humano libre", añadió.
El informe de Brookings Institution contabilizó 185 ataques por día contra las
fuerzas de seguridad locales y extranjeras en diciembre. La mayor cifra
registrada hasta ahora, según esa institución.
En los últimos cuatro meses murieron más soldados que en cualquier periodo
similar anterior, desde el comienzo de la ocupación en hace cuatro años.
Las autoridades iraquíes anunciaron el 5 de este mes que al menos 1.000
ciudadanos habían muerto la semana anterior a causa de la violencia política.
"El aumento de efectivos estadounidenses sólo significa más agonía para el
pueblo iraquí", dijo a IPS Salam al-Dulaimy, un intelectual que estudió en la
Universidad de Bagdad.
El presidente estadounidense George W. Bush "sólo sigue adelante mientras espera
un milagro, sin importar la gran cantidad de víctimas que deja la guerra. Veo
este aumento como otro factor de distorsión en Iraq y otra forma de ganar tiempo
con la sangre del pueblo iraquí", afirmó.
Los sunitas la están pasando mal con el lanzamiento de los nuevos planes de
seguridad de Estados Unidos y las fuerzas iraquíes.
La población de las áreas sunitas considera que el aumento de efectivos y las
medidas enérgicas de seguridad obran en su contra.
De todos modos, la mayor presencia militar no parece haber puesto nerviosa a la
resistencia.
"Dejemos que Bush traiga más tarados a Iraq. Los mandaremos a todos al fuego
eterno. Esta gente parece no haber aprendido lo suficiente de las lecciones
anteriores. Nuestra escuela sigue abierta", dijo a IPS un joven de la central
ciudad de Faluya, de visita en Bagdad.
Pero los iraquíes están pagando un alto precio por la falta de tranquilidad. Una
de cada siete personas abandona su hogar hacia lugares más seguros, según
funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Se trata del mayor desplazamiento de personas en Medio Oriente desde la guerra
que siguió a la creación del estado de Israel en 1948.
La violencia desplaza a unos 1.300 iraquíes por día. Más de 1,7 millones se han
trasladado hasta el momento.
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Brooking Institution, en inglés (http://www.brook.edu/)
+ MEDIO ORIENTE-EEUU: No me vengas con Irán (http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=40085)
(FIN/IPS/traen-vf/dj/ss/mm NA ik ip hd pr sp/07)