(IAR-Noticias) 12-Junio-07
Lo más importante de la cumbre caótica del G-8 en Heiligendamm sucedió al
margen y no tuvo nada que ver con su agenda formal (lo cual seguramente se le
escapó al radiante turista Felipe El Breve más "globalizado" que nunca): la
restauración del "equilibrio estratégico" de Rusia con Estados Unidos, como
detectaron los estrategas chinos (People's Daily, 8-06-07).
Por Alfredo Jalife Rahme -
La Jornada (*)
Para entender en la coyuntura presente se sugiere operar de dos maneras: leer al
revés la prensa anglosajona, la más desinformativa del planeta, y enterarse de
lo que piensan los principales afectados, colocados siempre en forma pueril del
lado del "imperio del mal" (la antigua URSS) y el "eje del mal" (Irak, Irán,
Norcorea) -a quienes se busca derrocar, invadir, bombardear o aniquilar-, como
si la dupla de Baby Bush y el premier Tony Blair encarnaran el monopolio
omnisciente del "bien".
La dupla anglosajona, derrotada en Irak (y en Afganistán), acaba de recibir una
paliza geopolítica en Asia central, por lo que intenta compensar sus descalabros
mediante la recaptura de Europa y la colocación en sus entrañas, en la periferia
inmediata de Rusia, del "nuevo caballo de Troya" de la posmodernidad: el sistema
misilístico antibalístico de la "mini guerra de las galaxias" que ha retornado
al planeta a una nueva guerra fría.
Para la vil propaganda de los cómicos multimedia anglosajones, hoy la nueva
bestia maldita que ha retornado a expandir el "mal global" es Rusia, gobernada
por su "tirano" execrable, el zar Vlady, quien, por cierto, goza de mayor
popularidad que Bush y Blair juntos.
Una semana previa a la cumbre del G-8, las "fuerzas de cohetes estratégicos
rusos", remarcan los chinos, "lanzaron exitosamente dos misiles de significado
único (¡súper sic!): el RS-24, misil balístico intercontinental con ojivas
múltiples, y el Iskander-M, misil táctico de corto-alcance. Comentan en su
periódico gubernamental que el "RS-24 supuestamente puede penetrar cualquier
sistema defensivo, y el Iskander-M ha sido proclamado como arma moderna de
destrucción de alta precisión", lo que llevó a declarar al viceprimer ministro
Sergei Ivanov: "finalmente (sic) Rusia puede estar tranquila en su seguridad y
defensa".
Sueltan una frase demoledora que seguramente habrá cimbrado introspectivamente a
los centros estratégicos anglosajones: "los nuevos misiles tienen gran
significado estratégico. Indican la determinación rusa de restaurar el
equilibrio estratégico con Estados Unidos, como en la era de la guerra fría".
Consideran que el lanzamiento de los misiles rusos es una "respuesta (sic) al
retiro unilateral (sic) de EU en 2001 del tratado misilístico antibalístico
(ABM, por sus siglas en inglés) y a su insistencia (sic) en desplegar un sistema
misilístico de defensa" (v. gr. en Polonia y la República Checa).
Tras enumerar las maravillas del cohete RS-24 (¿no se morirán de ganas de poseer
uno?) de un alcance de 12 mil kilómetros (muy superior al estadunidense
Minuteman III), nuestros amigos chinos rematan con una estocada perfecta: "el
"mito (¡súper sic!) del sistema misilístico de defensa Skynet ha quedado
completamente destruido". ¡Adiós a Hollywood!
Cabe rememorar que Estados Unidos ganó la guerra fría con el montaje
hollywoodense de la guerra de las galaxias al que sucumbieron en forma
inverosímil Yuri Andropov y el mariscal Nikolai Ogarkov (Bajo la Lupa,
14-08-05).
Ahora Washington pretende ganar su "cuarta guerra (sic) mundial" contra el
espantapájaros de Al-Qaeda con el mismo método de montaje global y que en
realidad va dirigido a tomar desprevenidos por la retaguardia a Rusia y a China
que se han vuelto complementarios en sus sicologías contraofensivas frente a las
provocaciones unilaterales estadunidenses: lo que le falta a uno de malicia le
sobra al otro; lo que le sobra a uno de fuerza nuclear le falta al otro.
Honor a quien lo merece. Scott Ritter (The Christian Science Monitor, 4-01-05),
lúcido inspector nuclear estadunidense, quien exhibió las mendacidades de la
dupla Cheney-Bush sobre las inexistentes "armas de destrucción masiva" de Saddam,
fue el primero en advertir el "rudo despertar" estadunidense sobre la proeza
rusa, lo cual detectamos de inmediato en Bajo la Lupa (9-02-05 y 28-01-07): "De
un plumazo, el sistema balístico ruso Topol-M, de 'trayectoria impredecible que
lo hace inmune (sic) a la destrucción' (incluyendo los impactos
electromagnéticos), acabó con el sueño defensivo estadunidense y su dispendioso
costo del sistema misilístico defensivo, como predijo Scott Ritter".
En la percepción china, la probable colocación por Estados Unidos de misiles
antibalísticos en Europa constituye la "mayor amenaza a Rusia". Ya habíamos
advertido que el artículo muy tóxico, "El ascenso de la primacía nuclear de EU",
de Keir A. Lieber y Daryl G. Press, publicado por la influyente revista Foreign
Affairs (marzo/abril, 2006), con justa razón había indispuesto sobremanera al
Kremlin (ver Bajo la Lupa, 2-05-07).
La "respuesta" rusa no se ha hecho esperar: el despliegue de los misiles
Iskander-M para "mantener un equilibrio estratégico global cuando Estados Unidos
ha causado una nueva carrera armamentista". Los Iskander-M "pueden evitar la
intercepción de sistemas antimisilísticos y poseen fuertes capacidades de golpeo
y una muy buena movilidad. Con la utilización de satélites o de aviones
automáticos pueden garantizar golpes precisos en pequeños objetivos". ¿Cuándo y
a cambio de qué adquirirá China su primera dotación de Iskander-M?
Los mismos argumentos, con sus matices desde luego, que esgrimió el presidente
Kennedy en 1962 para el desmantelamiento de los misiles soviéticos en Cuba, son
ahora más válidos que nunca, 45 años después, en referencia al unilateral
despliegue provocativo de Baby Bush de su panoplia bélica de la guerra de las
galaxias en Polonia y República Checa, es decir, en la periferia inmediata rusa.
Constituye una tragedia geopolítica que Polonia y la República Checa, con
maravillosas sociedades civiles (quizá, entre las más civilizadas del planeta),
tengan la pésima suerte de contar con dos gobiernos irresponsables de vocación
suicida que no aprendieron nada de su lúgubre historia reciente y que sirven de
carne de cañón a los unilateralistas neoconservadores straussianos. En forma
tonta, Europa parece sucumbir al "síndrome de Estocolmo" con Estados Unidos:
cuando el secuestrado mimetiza la conducta de su violador.
Quizá por pudor, pero los chinos no comentan que el "éxito" ruso sucedió cinco
días después del estrepitoso fracaso del ensayo de intercepción misilístico de
Estados Unidos (Le Monde, 28-05-07), que forma parte del monopólico diseño
bushiano del espacio sideral (Bajo la Lupa, 22-10-06)
Los analistas chinos concluyen que las "consecuencias" de la restauración del
equilibrio estratégico entre Rusia y Estados Unidos "permanecen desconocidas
(sic)".
Siempre al margen de la cumbre caótica del G-8, el zar Vlady y el presidente
chino, Hu Jintao, se reunieron a solas para "construir más estrechas relaciones"
(People's Daily, 9-06-07).
Por lo pronto, una "consecuencia conocida" es que China prefiere el RS-24 y el
Iskander de Rusia al vetusto Minuteman III y a la fantasiosa guerra de las
galaxias de Baby Bush.
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(*) "Bajo la Lupa" -Columna del autor en La Jornada, México
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