Fue recibido por los dirigentes de la Unión Soviética, incluido Mijail Gorbachov,
y al término de la visita las partes firmaron dos documentos que sentaron las
bases de las futuras relaciones bilaterales: la Declaración sobre los principios
de relaciones y cooperación amistosa entre la URSS y la República Islámica de
Irán, y el Programa de cooperación económico-comercial y científico-técnica a
largo plazo, ambos documentos para el período de hasta 2000. Este último fue el
que trazó las vertientes del desarrollo de las relaciones soviético-iraníes y,
más tarde, ruso-iraníes. Incluía cláusulas sobre la aspiración de los dos países
a cooperar en los sectores de energía, gas, transporte y en el aprovechamiento
de la energía atómica con fines pacíficos. A principios de los 90 las partes
habían negociado los detalles del contrato para la construcción de una planta
nuclear en Irán, y en 1992 quedó suscrito el convenio 'Del uso de la energía
nuclear con fines pacíficos', en el cual se enumeraban los principios de
colaboración en el uso civil de la energía atómica.
Dichos principios consistían en que todos los materiales nucleares y no
nucleares, así como las instalaciones construidas a partir de los mismos, no
serían utilizados para crear armamento nuclear u otros artefactos explosivos
nucleares, ni aprovechados con fines militares, y que estarían bajo las
garantías del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) durante todo el
período de su utilización. De manera que los principales aspectos de la
colaboración fueron la construcción y explotación de los reactores nucleares y
la formación de especialistas iraníes.
Durante largo tiempo, Rusia e Irán no lograban ponerse de acuerdo sobre el lugar
de las obras. La parte iraní deseaba que el grupo generador quedara instalado en
la parte norte del país, pero los trabajos de prospección geológica habían
revelado que la magnitud de los seísmos en aquella zona podía alcanzar 9 grados
en la escala de Richter. Entre tanto, los reactores rusos eran calculados para
una magnitud de hasta 8 grados, y ese aspecto complicaba las cosas. Se
necesitaría entonces incurrir en considerables gastos para modificar los
reactores y las instalaciones de servicio.
A finales de septiembre de 1994, Rusia e Irán concordaron las cláusulas del
contrato según el que sería ultimado el montaje del grupo generador de la
central nuclear en Bushire obra iniciada por especialistas alemanes. Como
resultado, el 5 de enero de 1995 en Teherán fueron suscritos el Contrato para la
terminación del montaje del primer grupo generador de la planta nuclear en
Bushire, y el Protocolo de las conversaciones entre el ministro de Energía
Nuclear de Rusia, V. Mijailov, y el vicepresidente de Irán y responsable del
organismo iraní de energía atómica, M. Amrolahi.
Desde ese momento ya se puede hablar del inicio de una cooperación nuclear real
entre Rusia e Irán, que para la fecha lleva más de diez años. Vale señalar que
el contrato ruso-iraní había correspondido plenamente a las normas
internacionales del OIEA. Irán había firmado aún en 1970 el Tratado de No
Proliferación Nuclear y, además, en febrero de 1992 había autorizado a los
inspectores internacionales inspeccionar cualesquiera instalaciones nucleares en
el territorio iraní.
Tras haber firmado en 1997 el Protocolo Adicional al acuerdo sobre garantías del
OIEA, Teherán había dado otro paso para convencer a la comunidad internacional
de que el programa nuclear iraní era de carácter civil.
A pesar de que Rusia se comprometía, según el contrato, a terminar la
edificación de la central de Bushire, en realidad debía construir una
instalación nueva. El hecho es que el grupo generador -el que había empezado a
montar Alemania- fue bombardeado varias veces durante la guerra irano-iraquí y
estaba medio derruido. Fue calculado que el costo de la construcción del grupo
generador oscilaba entre 800 y 1.000 millones de dólares. Por la parte rusa, en
la ejecución del proyecto participaron 300 empresas. En el futuro se proyectaba
firmar contratos para la construcción de tres reactores más. En este caso la
suma se ubicaría, según distintas estimaciones, entre 5 y 8 mil millones de
dólares. El contrato entró en vigor el 12 de enero de 1996 habiéndose
comprometido Rusia a ultimar el montaje del grupo generador en Bushire en 55
meses.
El 24 de agosto de 1995, Moscú y Teherán concertaron el contrato sobre los
suministros del combustible nuclear ruso para la central de Bushire: desde 2001
hasta 2011 se suministraría combustible por un valor de 30 millones de dólares
anuales. Sin embargo, Irán no lo ha recibido hasta hoy debido a que durante
largo tiempo se negaba a firmar el protocolo sobre la devolución del combustible
nuclear usado a Rusia, y también, por la demora con la construcción de la propia
planta. El problema de la devolución del material usado ha sido el más espinoso
en las relaciones nucleares ruso-iraníes. Los avances se produjeron con la
llegada al poder de Vladimir Putin, quien a partir de 2004 se encargó de
supervisar la colaboración nuclear junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores
y con la mediación del Ministerio de Defensa. En cuanto al Ministerio de Energía
Atómica, que es el que había llevado antes esos asuntos, pasó a desempeñar unas
funciones limitadas.
La situación del combustible nuclear quedó aclarada sólo a mediados de febrero
de 2005, cuando visitó Moscú el secretario del Consejo Supremo de Seguridad
Nacional de Irán, Hassan Rouhani. Según afirmó, los acuerdos sobre los
suministros del combustible nuclear ruso serían sellados a finales de febrero de
2005 durante la visita a Teherán del director de la Agencia Federal de Energía
Atómica, Alexander Rumiantsev. La visita comenzó el 26 de febrero de 2005 y al
día siguiente las partes suscribieron todos los documentos necesarios en la zona
de las obras, en Bushire. En lo que se refiere a las demoras con la edificación
de la central, las causas han sido de carácter económico y tecnológico. Según
las últimas informaciones, la central sería entregada a principios de 2007.
Durante un tiempo, Rusia e Irán habían negociado la creación en territorio ruso
de una empresa mixta dedicada al enriquecimiento de uranio, pero finalmente
Teherán declinó esa iniciativa rusa.
Una de las principales características de la cooperación nuclear establecida
entre los dos países consiste en que la participación de Rusia en la ejecución
de proyectos en el territorio de Irán -incluido el montaje de reactores
nucleares- respeta los principios del Derecho Internacional y no infringe el
régimen de no proliferación de armas nucleares.