Los dos finalistas en la licitación por Corus fueron Tata y la
Compañía Siderúrgica Nacional (CSN) de Brasil, que se retiró de la puja el 31 de
enero, después de nueve días de subasta. La demostración de fuerza de estas dos
empresas indica un cambio palpable en el poder económico mundial.
Con una capacidad de producción de casi 24 millones de toneladas anuales, Tata
es hoy el quinto grupo siderúrgico del mundo. Y el primero es propiedad del
magnate indio Lakshmi Mittal.
En diciembre, al abrirse la licitación, Tata había ofrecido en la subasta en
Londres 9.200 millones de dólares, y CSN, 9.600 millones. Al cabo del proceso,
la oferta final de Tata ascendió a 11.300 millones de dólares.
Los accionistas de Tata reaccionaron con recelo. De hecho, el precio de las
acciones del grupo cayó el 1 de febrero.
El conductor del grupo, Ratan Tata, describió la compra de Corus como un
"momento de definición" en la historia de este conglomerado nacido hace más de
un siglo, cuando el patriarca de su familia, Jamshetji Tata, instaló una fábrica
siderúrgica en India, entonces bajo el régimen colonial británico.
Con Corus en su poder, Tata se consolidó como el principal grupo económico del
país: posee un centenar de firmas, cuenta con una capitalización de 52.000
millones de dólares, un cuarto de millón de empleados y operaciones en 50 países
de seis continentes.
El grupo Tata, cuyos ingresos equivalen a 2,8 por ciento del producto interno
bruto de India, es un emporio industrial ampliamente diversificado, con fábricas
de automóviles, productos químicos y programas informáticos, entre otros
sectores. También incluye una gran cadena de hoteles.
Antes de alzarse con Corus, en agosto pasado, el grupo había adquirido la firma
estadounidense Energy Foods, por una suma relativamente pequeña: 677 millones de
dólares.
En varias entrevistas, Ratan Tata, quien también dirige la gubernamental
Comisión de Inversiones instalada para atraer capital extranjero, negó que la
oferta por Corus hubiese sido excesiva.
Los precios mundiales del acero se duplicaron en los últimos tres años, en
especial por la demanda china. Nuevos aumentos demostrarían que la apuesta del
empresario indio fue la correcta.
Expertos creen que la adquisición de Corus por parte de Tata es aun más
importante para la historia empresarial de India que la del gigante siderúrgico
europeo Arcelor a manos de Mittal Steel, pues Lakshmi Mittal no tiene
inversiones en su país de origen.
La operación de Tata "demuestra la madurez de la capacidad gerencial y
profesional del empresariado nacional", dijo a IPS Anjan Roy, asesor económico
de la Federación de Cámaras de Comercio e Industria de India.
El hecho de que Tata hubiera vencido una dura competencia internacional indica
que las compañías indias "tienen hoy la experiencia necesaria para llevar a cabo
con éxito complejas fusiones y adquisiciones que involucran una intrincada
ingeniería financiera", explicó Roy.
"El grupo Tata posee hoy, sobre todo, un tremendo músculo financiero. Tiene
dinero para comprar compañías importantes en países industrializados", se ufanó.
Al igual que Tata, cada vez más compañías indias invierten fuera del país en un
ambiente económico liberalizado.
La economía nacional ha crecido a un ritmo promedio de ocho por ciento en los
últimos cuatro años. Y, por primera vez desde la independencia en 1947, las
inversiones indias en el extranjero superaron a las inversiones extranjeras en
India.
Entre otras corporaciones que se presentan hoy como grandes fuerzas del mercado
mundial figuran la farmacéutica Ranbaxi, con intenciones de comprar la
estadounidense Merck, el grupo Aditya Birla, que planea adquirir fábricas de
aluminio en Canadá, y Hutchison-Essar, que se presentó en una aún inconclusa
licitación por una compañía de telecomunicaciones de Hong Kong.
La adquisición de Tata "cambió definitivamente el paradigma de que India es una
mera oficina trasera del mundo", según Suhel Seth, copropietario de la firma
consultora Counselage.
"La 'marca India' obtuvo una nueva capa de brillo con la demostración de proeza
de Tata", dijo Seth a IPS.
Por otra parte, el acuerdo "era crucial para la estrategia del grupo y su
supervivencia de largo plazo", declaró a IPS Alam Srinivas, editor de
información económica de la revista india Outlook.
Mittal-Arcelor y la surcoreana Posco, según Srinivas, acarician la idea de
comprar fábricas siderúrgicas en India, atraídas por las abundantes reservas de
mineral de hierro en su territorio.
"El grupo Tata debe, entonces, convertirse en una potencia mundial para competir
efectivamente con sus rivales", concluyó.