La Jornada
India es potencia mundial en producción cinematográfica: 900 largometrajes
al año, en promedio. ''En mi país el cine es un fenómeno social; en la calle
hay carteles, en los taxis se escucha música de las películas y en la
televisión se transmiten danzas que se ven en las salas de exhibición. Nadie
puede escapar del cine. Por eso los estadounidenses se han interesado en
nuestro mercado, pero no han podido entrar como han querido; es más, en India
son marginales'', expresó el cinerrealizador Indranil Chakravarty.
El cineasta se graduó en dirección de cine en la Escuela Internacional de
Cine y Televisión de La Habana, después de graduarse en Estadística Matemática
en la Universidad de Calcuta. Asimismo ha realizado cortometrajes,
documentales y filmes educativos.
Fue productor ejecutivo para un largometraje coproducido por India y
Estados Unidos. Ha impartido cursos de guión y dramaturgia en el Instituto
Satyajit Ray, de Calcuta, y fue gerente de proyecto de la Comisión Europea
para Coproducciones entre la Unión Europea e India. Ha sido director de
Digital Talkies, primera empresa de cine digital en su país.
Ha escrito varios libros, es profesor de historia de cine en Whistling
Woods International Film & Media Institute, en Bombay. Su currículo abarca
varias cuartillas. De visita en México, invitado por el gremio de cineastas de
Nuevo León, donde asesoró y proporcionó sus impresiones sobre los métodos de
producción de su país, Chakravarty habló con La Jornada sobre la
industria del cine en India.
''A pesar de ser un país subdesarrollado, esas 900 películas están hechas
en unos 20 idiomas, pues en India hay muchas lenguas. La mayoría de las
producciones son del sur, pero rebasan esa región y las que más se ven son las
del idioma hindi. En 2006 se mantuvo la tasa de crecimiento anual de 13 por
ciento y la exportación de las películas a 95 naciones.
''El dato anterior nos sorprende, porque nuestro cine es muy idiosincrático,
el cual no entiende quien no es de India. Es más, las películas en hindi
exitosas están siendo compradas por Hollywood para hacer
adaptaciones, lo cual era al revés hace unos años. El cine estadounidense en
India es completamente marginal y tiene menos de 4 por ciento del mercado.
''Las grandes compañías de EEUU envían a sus especialistas y no han podido
penetrar más de ese 4 por ciento.''
Esto, el cineasta lo reiteró con orgullo y sin falsa modestia. Mucho se
critica el nivel del cine de India, su calidad, pero su industria es exitosa.
''Hace dos años el jefe de Videomax fue a mi país para entender el fenómeno y
no pudo.
''¿Qué pasa? Son condiciones muy peculiares. El Estado no existe en India
en el caso del cine; no hay ninguna película financiada por el Estado, ni éste
tiene nada que ver con el cine, lo cual no ocurre en países como Francia.
''El cine del llamado Bollywood como se llama a esa industria en
India está creciendo. Somos el único país en el mundo cuya industria está
captando cada vez más mercado estadounidense. En Inglaterra, por ejemplo, siete
películas son de Estados Unidos y tres son nuestras. Eso nos da un sentido de
orgullo'', afirma.
''Al principio la palabra Bollywood era muy negativa; fue inventada por un
periodista de Estados Unidos que fue a India, pero en los años 80 se hizo un
cine real sobre la vida en esta nación. Hoy, cada día van al cine 10 millones
de personas; esto es, uno por ciento de la población.
"Hay un modelo de producción de cine basado en la diversión, pero sin la
intervención del Estado. Cada día hay nuevas salas y esto se debe a que el
cine recupera la cultura de la India, su lenguaje. Es algo que se conecta con
la cultura de miles de años. Cuatro siglos antes de Aristóteles hubo un gran
teórico en India, Natyashastra.
''No hay relación causa-efecto. El mundo es imperfecto en muchos sentidos.
En el cine de Estados Unidos hay géneros, una idea, pero en el de nosotros hay
gastronomía, sabores. En nuestras mesas se comienza con lo amargo y se acaba
con lo dulce. Así es lo demás y sentimos todas las emociones dentro de una
película.
''En una película de terror también hay comedia, baile, canciones y todo.
Nuestras películas son muy largas; pueden durar tres horas y media. No es como
en la experiencia del teatro clásico. En India los conciertos de música
clásica comienzan a las 12 de la noche y acaban a las cinco de la mañana.
También eso pasa en el teatro japonés.
"Cada rato la gente sale, toma café, anda por la calle y regresa. Así es
nuestro cine popular. Hay 15 minutos de descanso y las películas están
estructuradas en dos partes. Antes y después del intermedio. Claro, en tres
horas se necesita un descanso. Si al público occidental no le gustan nuestras
películas, ¡es su problema!
''Nuestro cine siempre está en una relación muy romántica con nuestro
pasado. El cine popular en India busca soluciones simples al conflicto entre
tradición y modernidad.''