Países emergentes como China e
India impulsaron sus economías de alto crecimiento con una combinación de
demanda interna y comercio exterior, mientras que el auge de las materias primas
se tradujo en grandes avances en los mercados de países tan distintos como
Rusia, Brasil y Venezuela.
A su vez, algunas de las predicciones más pesimistas no se hicieron realidad en
2006. La Reserva Federal de Estados Unidos combatió la inflación sin llevar a la
economía a una recesión, el dólar se debilitó pero no se desplomó y los factores
geopolíticos no descarrilaron la marcha de los mercados bursátiles, aunque
algunos sufrieron una corrección a mediados de año, antes de volver a repuntar.
La mayor decepción para los inversionistas en 2006 fue el desempeño de Japón. A
comienzos de año, muchos observadores pensaron que la Bolsa de Tokio se
beneficiaría de la recuperación de la economía del país. Pero el repunte fue
menos vigoroso de lo que se esperaba. El Índice Bursátil Mundial Dow Jones, que
no incluye a EE.UU., subió un 23% en 2006 en dólares, comparado con un alza de
16,3% del Promedio Industrial Dow Jones.
Entre las bolsas de mejor desempeño el año pasado figuran las de China, Rusia e
India. En Rusia, el índice RTS creció un 70,7%, mientras que el índice Sensex,
de Bombay, saltó un 46,7%.
El desempeño estelar de estos gigantes emergentes se produjo a pesar de una
caída en mayo y junio, cuando los inversionistas extranjeros se desprendieron de
los activos de mayor riesgo, temerosos de un alza en las tasas de interés
estadounidenses.
En poco más de un mes, el índice de mercados emergentes compilado por Morgan
Stanley International, cayó un 25%. Uno de los acontecimientos más
extraordinarios del año pasado fue la forma en que estos mercados emergentes se
recuperaron para cerrar el año con un alza de 29,2% en dólares, según el índice
MSCI.
El alza es otra señal de que los mercados emergentes pisan un terreno más seguro
que en otras ocasiones. Muchos países han reducido sus déficit, elevado sus
reservas y reducido su dependencia de las exportaciones a EE.UU.
Algunos inversionistas ya están hablando de que el desempeño de los mercados
emergentes es una muestra de que se están empezando a desacoplar de la economía
estadounidense, al comerciar más entre ellos o depender más del consumo interno.
Otros señalan que esta hipótesis aún no ha sido puesta a prueba. Agregan que,
hasta ahora, el enfriamiento estadounidense ha abarcado al mercado inmobiliario
y a la industria automotriz local y no ha tocado al consumo masivo.
Otra región que superó las expectativas fue Europa.
En especial, la economía alemana "anduvo a toda máquina", dice Shigeki Makino,
gestor de portafolio de Putnam Investments, en Boston.
La expansión económica se tradujo en mayores ganancias para una serie de
empresas europeas. Las acciones en sectores tan tradicionales como las empresas
de servicios públicos, las telecomunicaciones y las compañías industriales
subieron el año pasado, asevera.
En Japón, el optimismo que reinaba a comienzos de año se disipó. Los sectores
que exhibieron un buen rendimiento en 2005, como los bancos y los bienes raíces,
dejaron de ser considerados baratos y los inversionistas en busca de un nuevo
sector de moda no encontraron ninguno.
En 2007, parece que los expertos seguirán preocupados por los mismos temas que
los perturbaron a comienzos de 2006: la gravedad de una posible desaceleración
de la economía estadounidense y el potencial de una mayor volatilidad en los
mercados emergentes.