Por Thalif Deen - IPS
En el caso de Líbano, el Consejo de Seguridad se tomó más de
un mes para adoptar una resolución llamando al cese del fuego, y para entonces
cientos de miles de civiles libaneses ya habían muerto y gran parte de Beirut
estaba reducida a escombros por los incesantes bombardeos israelíes contra la
milicia chiita prosiria del Hezbolá (Partido de Dios).
"Probablemente veamos un escenario similar en el Cuerno de África si el Consejo
de Seguridad no actúa inmediatamente", señaló un diplomático árabe que prefirió
no dar su nombre.
Desde el domingo, las fuerzas militares de Etiopía han lanzado todo su poder de
fuego en Somalia para hacer retroceder a las milicias de la Unión de Cortes
Islámicas (UIC), que domina varios poblados y hasta esta semana tuvo control de
la capital, Mogadiscio.
Etiopía, con el respaldo tácito de Estados Unidos, defiende al gobierno federal
de transición somalí, con sede en la ciudad de Baidoa.
La UCI, que logró desalojar a los señores de la guerra que habían dividido el
país en feudos tras el derrocamiento del dictador Mohamed Siad Barre en 1991, y
que contaban con el apoyo de Washington, tiene como objetivo la creación de un
Estado islámico.
Consultado sobre si el Consejo de Seguridad "le estaba dando tiempo a los
etíopes para que terminaran lo que estaban haciendo", el secretario general de
la ONU, Kofi Annan, respondió con cautela.
"Creo que el Consejo es un genuino (órgano de) debate, y espero que será capaz
de concluir su discusión", dijo el miércoles a periodistas Annan, quien en enero
cederá el cargo al surcoreano Bar Ki-moon.
Pero también informó que había hablado con el primer ministro etíope Meles
Zenawi, quien le aseguró que el ataque militar era una "operación limitada".
El máximo funcionario del foro mundial sostuvo que "los gobiernos vecinos (de
Somalia) debían mantenerse fuera" del conflicto.
Zenawi dijo el martes que entre 3.000 y 4.000 soldados etíopes habían "roto las
espaldas" de las fuerzas islamistas, pero no dio indicios de cuándo retiraría
sus tropas.
Estados Unidos ha provisto de apoyo al gobierno de transición somalí y acusa a
las fuerzas islámicas de tener vínculos con la red terrorista Al Qaeda.
Mientras, un dividido Consejo de Seguridad discute el borrador de una resolución
que llama a "todas las fuerzas a retirarse de inmediato de los territorios de
Somalia y cesar sus operaciones militares" dentro de ese país.
Pero este párrafo está en disputa principalmente debido a la oposición de
Estados Unidos y de la mayoría de los miembros del Consejo.
El borrador, con fuerte respaldo de la Liga Árabe, fue redactado por Qatar,
miembro no permanente del órgano y su actual presidente rotativo.
El reverendo Gabriel Odima, presidente del Centro Africano para la Paz y la
Democracia, sostuvo que la actual guerra en territorio somalí es un llamado de
atención por el Cuerno de África.
"La comunidad internacional le ha fallado al pueblo de Somalia en los últimos 16
años, y lo que parece ser una agenda oculta está comenzando a emerger", dijo a
IPS.
La guerra no es la respuesta a la actual situación. "Etiopía debería salir de
Somalia y debe haber un diálogo entre los líderes para encontrar una solución
política", señaló.
"Es tiempo de que Estados Unidos estimule a todas las partes involucradas en la
crisis somalí a buscar una solución política y poner fin a esta carnicería",
añadió.
Tom Baranauskas, analista de asuntos de Medio Oriente y África para la
consultora Forecast International, con sede en Estados Unidos, pronosticó que
los etíopes ganarán en el campo de batalla convencional.
"Sin embargo, los islamistas parecen dar a entender que planean pasar a
operaciones del tipo de guerra de guerrillas, a las que los etíopes son más
vulnerables", dijo a IPS.