En los próximos 25 años, la globalización permitirá un
aumento de los ingresos promedio en la población mundial más
rápido que el registrado entre 1980 y 2005. Sin embargo, si éste
no se gestiona en forma adecuada, podría agravar las
desigualdades sociales y los daños ambientales, alertó el Banco
Mundial.
Por Mattias
Creffier - IPS
Para 2030, 1.200 millones de personas, 15 por ciento de la
población del planeta, formarán parte de la clase media mundial,
ahora constituida por 400 millones.
Pero el aumento de la riqueza podría profundizar las
desigualdades de ingresos y las presiones ambientales, indica el
organismo multilateral en su estudio "Perspectivas económicas
mundiales 2007: Afrontar la nueva etapa de la globalización",
divulgado este miércoles.
Varias organizaciones no gubernamentales creen que las
advertencias del Banco son inconsistentes con su posición sobre
el libre comercio.
En los próximos 25 años, el crecimiento de la economía mundial
será impulsado cada vez más por los países en desarrollo,
particularmente los de Asia, señala el trabajo.
La economía mundial podría pasar de 35 billones de dólares en
2005 a 72 billones de dólares en 2030. La participación del Sur
en la producción mundial crecerá de uno quinto a casi un tercio,
pronostica el informe.
A pesar del esperado incremento en la población mundial a 8.000
millones de habitantes para 2030, el número de personas con
ingresos menores a un dólar diario caerá de los 1.100 millones
actuales a 550 millones.
La clase media se triplicará, ya que más personas en países en
desarrollo irán pasando de la agricultura a empleos mejor
pagados en la industria y los servicios.
Para 2030, 1.200 millones de personas ganarán entre 4.000 y
17.000 dólares al año. Esto dará a países tan diversos como
China, México y Turquía un estándar de vida promedio comparable
con el de España hoy.
Pero el aumento de la riqueza tendrá costos sociales y
ambientales. África es el continente que quedará más rezagado
debido a su fragilidad política y a su vulnerabilidad antelas
fluctuaciones de los precios de las materias primas.
En dos tercios de los países en desarrollo, la brecha de
ingresos entre los ricos y pobres se incrementará, predijo el
Banco Mundial.
Esto se debe a que una economía global más integrada ofrece
mejores oportunidades para los que tienen más estudios, mientras
que los trabajadores sin capacitación habrán de competir
duramente y probablemente tengan que aceptar salarios inferiores
para mantener sus empleos.
Las presiones del mercado laboral serán parcialmente
contrarrestadas por el hambre de China e India por energía,
tecnología y bienes de inversión. Las inversiones en
investigación, educación y capacitación se volverán más
importantes para sobrevivir en una economía mundial altamente
competitiva.
El informe propone un incremento en la ayuda al desarrollo y la
eliminación de las barreras a los productos del Sur,
especialmente los agrícolas y los de las manufacturas
intensivas.
Para Etienne De Belder, de la organización humanitaria Oxfam,
los consejos del organismo multilateral carecen de consistencia.
"Los países que siguieron el modelo de desarrollo basado en las
exportaciones propuesto por el Banco quedaron con una resaca
social y económica. Solo vean la pauperización en África
subsahariana o la deforestación en Indonesia", dijo a IPS.
El Banco Mundial no está aprendiendo del pasado, y está en una
mala posición para dar lecciones para el futuro, añadió.
"No puedes promover una liberalización económica y al mismo
tiempo pedir más reglas para solucionar los problemas ecológicos
y sociales. Los empresarios de África no están listos para
pararse frente a la competencia mundial. Mientras persistan las
desigualdades, no habrá un libre comercio benéfico para todas
las partes", sostuvo.