La Organización Mundial de la
Salud (OMS) apunta sus baterías contra un poderoso adversario: la corrupción
vinculada a la multimillonaria industria farmacéutica internacional.
Por Thalif Deen - IPS
Esa agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
con sede en Ginebra, se ha trazado como objetivo luchar por una mayor
transparencia en el suministro y la reglamentación de los medicamentos.
Según cifras de la OMS, se gasta la astronómica cifra de 50.000 millones de
dólares por año en productos farmacéuticos, "un mercado tan grande que es muy
vulnerable a la corrupción".
"Somos concientes de que existe corrupción de varios tipos tanto en países de
bajos como de altos ingresos", indicó Guitelle Baghdadi-Sabeti, del Departamento
de Políticas y Pautas para Medicamentos de la OMS.
Esas prácticas ilícitas "hacen que se pierdan grandes cantidades de dinero que
podrían utilizarse para comprar medicamentos muy necesarios o contratar más
personal en las instituciones médicas", dijo a IPS.
"En pocas palabras, la corrupción en el sector de la salud mata. Pero, gracias a
la prensa, en cierta forma esas prácticas salen a la luz", añadió.
La OMS reconoce que "la corrupción es un problema complejo, inmenso y difícil de
resolver".
En octubre, la agencia organizó un "encuentro de estrategia" con 40
participantes entre países miembro, donantes occidentales, representantes de la
sociedad civil y organizaciones internacionales dedicadas a promover la buena
administración en el sector de salud.
El plan de lucha contra la corrupción en la industria farmacéutica forma parte
del programa "Buena gobernanza para medicamentos" de la OMS.
Esa agencia de la ONU maneja un informe de la organización Transparencia
Internacional, en cual se revela que, en un país no identificado, el valor de
dos de tres medicamentos provistos por los departamentos de aprovisionamiento se
perdió por corrupción y fraudes en centros de atención médica.
Transparencia, con sede en Berlín, estimó que entre 10 y 25 por ciento del gasto
público en logística de aprovisionamiento, incluyendo el sector salud, se pierde
a causa de la corrupción.
"Eso es un aberración cuando piensas que los pobres luchan contra una doble
complicación: la pesada carga de las enfermedades y la dificultad de acceder a
medicamentos", señaló el subdirector general de Tecnología de la Salud y
Productos Farmacéuticos de la OMS, Howard Zucker.
"Las naciones deben afrontar este problema y asegurarse que los preciados
recursos destinados a la salud se aprovechen bien", añadió.
El objetivo de la OMS es frenar la corrupción en salud pública mediante un
enfoque de tres etapas, cuya aplicación puede ajustarse a la realidad de cada
nación, explicó Baghdadi-Sabeti.
La primera fase consiste en evaluar la transparencia y la vulnerabilidad ante la
corrupción de las funciones clave en los sistemas de logística nacional y de las
autoridades que regulan en materia de medicamentos.
En segundo lugar, se deben desarrollar e implementar marcos éticos que promuevan
la buena administración en la salud pública, mediante un proceso de consulta
consensuado.
Finalmente, se necesita socializar el marco ético nacional mediante la
capacitación de funcionarios en los principios de buena gobernanza en salud
pública.
La OMS también señaló que, en naciones de bajos ingresos, el gasto en
medicamentos puede llegar a representar más de 50 por ciento del costo total de
la atención sanitaria.
Eso quiere decir que "las prácticas corruptas son extremadamente perjudiciales
para los presupuestos de salud".
Según la agencia, la corrupción puede aparecer en diferentes etapas de la cadena
del suministro de medicinas, comenzando por funcionarios públicos sobornados
para permitir el registro de fármacos que no cumplen con los requisitos
necesarios.
La corrupción también se revela en la selección de miembros de los comités de
registro de medicamentos o en la contratación del personal de regulación,
basados muchas veces en el favoritismo y no en los méritos profesionales.
También se producen casos de robo y de malversación de fondos en centros de
atención a la salud.
Para combatir el problema, la OMS planea fomentar leyes contra la corrupción y
promover sistemas estandarizados de control, así como la realización de
inspecciones y balances periódicos que limiten y prevengan los ilícitos,
poniendo a disposición de la población los criterios y procedimientos aplicados
en la selección del personal de aprovisionamiento y regulación de productos
médicos.
La OMS destacó que el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y
la Malaria ha aprobado hasta ahora proyectos por 3.500 millones de dólares, con
unos 6.500 millones adicionales de la Fundación Bill & Melinda Gates.
"Pero la corrupción en el sector público puede socavar estos esfuerzos al
malversar parte de esos fondos vitales. Por último, su buena implementación
dependerá de la buena gobernanza a nivel nacional", alertó la agencia.
El mes pasado, la OMS también lanzó otra campaña mundial, junto a 20
organizaciones más, para luchar contra la venta de medicamentos falsificados.
Más de 30 por ciento de los medicamentos de América Latina, Asia sudoriental y
África subsahariana son adulterados, según un estudio conjunto de la OMS, la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) y el
Pharmaceutical Security Institute. En muchas ex repúblicas soviéticas, estos
productos pueden representar más de 20 por ciento del valor de mercado, mientras
que en las naciones industrializadas, con fuertes mecanismos de regulación,
representan menos de uno por ciento.
El estudio también señala que más de 50 por ciento de las ventas ilegales por
Internet son de medicamentos falsificados.