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Así quedó la sede de la AMIA, tras el
atentado de julio de 1994 que dejó 85 muertos. |
El atentado contra la mutual judia: Consecuencias internacionales de la acusación argentina contra el régimen iraní.
Una fuente del Departamento de Estado se lo confirmó a Clarín.
Los pedidos de captura contra dirigentes iraníes servirán al gobierno de Bush,
que intenta frenar los programas nucleares de Teherán. Antes, hubo presiones e
influencia de la dirigencia judía de Nueva York sobre el Gobierno argentino.
Por Ana Baron
- corresponsal en Washington, Clarín
La Justicia
argentina ingresará a la escena de la política mundial de la mano de Estados
Unidos y en su beneficio. Es porque el gobierno de George Bush utilizará el
pedido de captura del juez argentino Rodolfo Canicoba Corral contra ex
funcionarios de Irán, en su búsqueda de apoyo internacional para sancionar al
gobierno de Teherán si decide seguir adelante con su programa nuclear.
La noticia fue publicada en Forward, una influyente publicación
progresista judía de Nueva York. Y una fuente del Departamento de Estado se la
confirmó a Clarín: "Para nosotros el fallo del juez es una prueba más de
que Irán patrocina terrorismo en el mundo. Por eso es que queremos impedir que
ese país siga adelante con su programa nuclear", dijo.
En estos momentos, Estados Unidos está presionando al Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas para que obligue a Irán a suspender un programa de energía
nuclear, que según Estados Unidos es una amenaza. Pero no le está siendo fácil,
ya que tiene la resistencia de China y Rusia, además de una actitud muy moderada
de parte de Europa. En el medio aparece la Argentina y su Justicia. El fallo de
Canicoba Corral responsabilizó al gobierno de Irán de haber ordenado y ejecutado
el atentado a la AMIA que, el 18 de julio de 1994, mató a 85 personas. Pero
además, pidió la captura de ocho funcionarios y ex funcionarios de ese país,
entre ellos un ex presidente, y de un líder libanés del Hezbollah.
Los cruces y tensiones diplomáticas que está generando esta medida entre Buenos
Aires y Teherán se explican y en gran medida se intensificarán por esta
estrategia de Estados Unidos, que coloca a la Argentina en el medio de un
conflicto mundial. ¿Pero sabía el Gobierno de Néstor Kirchner lo importante que
era esta resolución para Estados Unidos? ¿Tuvo alguna influencia el gobierno de
Bush? Al menos la dirigencia judía de Nueva York parece creer que sí.
La reacción tanto de la Casa Blanca como del Departamento de Estado cuando se
anunció el fallo de Canicoba Corral, no pudo ser más positiva. No sólo
elogiaron al sistema judicial argentino, sino que además se comprometieron a
ayudar a la Argentina y a las autoridades de Interpol a arrestar a los acusados.
Durante una reunión que tuvo lugar en la Embajada Argentina la última semana, el
encargado de América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional, Dan Fisk, le
reiteró su apoyo al embajador argentino José Octavio Bordón. En Buenos Aires, lo
mismo hizo el viernes el embajador Earl Wayne ante el canciller Jorge Taiana.
"La atención internacional sobre el tema nuclear en Irán ayuda al caso
argentino", dijo a Clarin Dan Mariaschin de la B' Nai' Brith, quien
reconoce que el caso argentino a su vez también favorece al gobierno de Bush.
"Es un momento en el que todo se está dando junto", dijo.
Dan Mariaschin fue uno de los representantes de las ocho organizaciones judías
mas importantes de Nueva York que se reunieron con Cristina Kirchner en Nueva
York el 22 de setiembre pasado. Una reunión que ahora cobra mucha más
importancia de la que parecía.
Fue un encuentro muy tenso. Los representantes de la comunidad judía estaban
furiosos por lo que dijeron era "un creciente antisemitismo en la Argentina" y
se quejaron por la relación de Kirchner con el presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, "un hombre que se abraza con el presidente de Irán". Y finalmente
surgió el tema de la falta de progresos en la investigación de la AMIA.
"Cuando Kirchner fue electo me prometió personalmente que se iba a diferenciar
de los otros presidentes en el tema. Voy a volver en el 2007 a buscar el
resultado de esa promesa", disparó el rabino Israel Singer, del Congreso Judío
Mundial. "No fue un atentado contra la comunidad judía, sino contra Argentina",
se defendió Cristina.
Según Abraham Foxman, de la Liga Antidifamación, sobre el final de la reunión
se discutió el pedido de captura de los iraníes, que en una versión muy
similar ya había sido rechazado por Interpol en el 2005. "Yo creo que la primera
dama prestó atención a nuestra angustia. Quiero creer que el fallo es resultado
de eso", dijo Foxman. De hecho, apenas cuatro semanas después de esa reunión
el fiscal Alberto Nisman, a cargo de la Unidad especial del caso AMIA creada por
la Procuración General en el 2004, dio a conocer el dictamen que motivó los
pedidos de captura.
La directora para América Latina del Comité Judío Americano, Dina Van Siegel,
también cree que el anuncio de Nisman fue posible "gracias a la reunión que
tuvimos con Cristina Kirchner y también al fracaso de Venezuela en las Naciones
Unidas". Van Siegel considera que el hecho de que Venezuela no lograra los votos
necesarios para ser miembro del Consejo de Seguridad de la ONU —a lo que se
oponía Estados Unidos—, disminuyó su influencia y le dio margen a la Argentina
para acusar a Irán.
Pero no todos están satisfechos todavía. Tanto Foxman como Mariaschin expresaron
a Clarín su descontento porque si bien se habían emitido los pedidos de
captura a nivel internacional, no hubo ningún pedido de captura nacional.
"Esperamos que les brinden la misma atención a los conspiradores locales", dijo
Mariaschin. "Si tienen suficiente información sobre la intervención de
Rafsanjani (el ex presidente de Irán), tendrían que tener sobre los locales", se
quejó Foxman.
Para el gobierno de Bush, sin embargo, los pedidos de captura internacionales
alcanzan para su estrategia anti-Irán. Aunque en la política interna de Estados
Unidos, hoy tampoco ese plan se le presente tan sencillo. La oposición demócrata
y también los republicanos moderados han comenzado a presionar a Bush para que
se siente a dialogar con el gobierno iraní. Bush, por ahora, rechazó esa
posibilidad. Desde el lejano Sur, le llegó una inesperada carta de ayuda.