Este mismo martes, cuando Bush pronunciaba su discurso anual ante la Asamblea
General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), el ex secretario de
Estado (canciller) James Baker anunciaba que la Casa Blanca le había encargado
la misión de aceitar el diálogo con Irán.
Baker, copresidente del Grupo de Estudios sobre Iraq creado por el Congreso
legislativo, indicó que aún está por determinarse cuándo se reunirá con un "alto
representante" de Irán, a quien no quiso identificar. Pero el gobierno
estadounidense ya autorizó la entrevista, aseguró.
"Confío en que nos reuniremos con un alto representante del gobierno iraní",
dijo en una conferencia de prensa en el Instituto de la Paz, una de las
instituciones privadas que apoya con su andamiaje académico al Grupo de Estudios
sobre Iraq.
Para muchos en Washington, el anuncio deja en evidencia que la balanza de la
política exterior se inclina una vez más en beneficio del ala "realista" del
gobierno, en perjuicio de los halcones de extrema derecha encabezados por el
vicepresidente Dick Cheney.
Baker es un realista consumado, que, según numerosas versiones, ha manifestado
en privado críticas hacia la política del gobierno respecto de Medio Oriente.
Mientras, los halcones de Cheney, también predominantes en las oficinas civiles
del Departamento (ministerio) de Defensa, se oponen a cualquier tipo de diálogo
tanto con Irán como con Siria.
De hecho, Baker anunció el martes que el Grupo de Trabajo se reunirá esta semana
con el canciller de Siria, un vínculo que el gobierno ha boicoteado durante casi
dos años. Ya se reunió con el embajador de Siria en Estados Unidos.
Nativo de Houston, en el estado de Texas, la carrera política de Baker comenzó
en 1970, cuando colaboró con la infructuosa campaña por una banca en el Senado
de George Bush, padre del actual presidente.
En el último año de la presidencia de Gerald Ford (1975-1976), fue subsecretario
del Tesoro, y ascendió a secretario en la primera presidencia de Reagan. En la
segunda, se desempeñó como jefe del Estado Mayor de la Casa Blanca.
Entre 1976 y 1992 dirigió todas las campañas presidenciales republicanas.
Entre 1997 y 2004, encomendado por el secretario general de la ONU, Kofi Annan,
negoció una solución política para el conflicto de Sáhara Occidental.
El Grupo de Trabajo sobre Iraq fue creado por el Congreso y discretamente
apoyado por la Casa Blanca en abril, a sugerencia del legislador del gobernante
Partido Republicano Frank Wolf.
La convocatoria a Baker fue motivada tanto por los riesgos en Iraq y las
amenazas que plantean para todo Medio Oriente como por el tono cada vez más
maniqueo del debate sobre política exterior en Estados Unidos.
Baker fue secretario de Estado de la presidencia de Bush padre (1989-1993).
Antes de aceptar la designación del Congreso, solicitó el aval a Bush hijo.
El otro copresidente del Grupo de Trabajo es el ex diputado demócrata Lee
Hamilton, director del Centro Internacional Wilson para Académicos con sede en
Washington.
Los restantes integrantes son cuatro republicanos y cuatro demócratas, entre
quienes figuran ex prominentes funcionarios de las presidencias de Ronald Reagan
(1977-1989), Bush y Clinton (1993-2001).
La variedad de ideas oscila entre las del halcón republicano Clifford May,
experto de la derechista Fundación para la Defensa de las Democracias, y el
presidente del Consejo de Políticas para Medio Oriente y embajador retirado
Charles Freeman.
Más de 60 expertos en Medio Oriente asisten al Grupo de Trabajo, que a comienzos
de este mes estuvo cuatro días en Iraq.
Baker ordenó a todos los miembros del Grupo y a sus colaboradores no hablar con
nadie sobre las deliberaciones hasta que su trabajo haya concluido, para no
influir en las elecciones legislativas de noviembre.
El informe final será entregado al Congreso y a Bush, y hecho público de
inmediato, aseguró Hamilton.
De todos modos, el Grupo de Trabajo aún no comenzó a discutir sus
recomendaciones, informaron Baker y Hamilton el martes, en su primera aparición
pública desde la creación del cuerpo.
Baker "nunca criticó abiertamente a Bush", sostuvo Steve Clemons, director del
Proyecto Estrategia de la New American Foundation.
Los cuestionamientos de Baker se limitaron al modo en que el Pentágono manejó la
invasión a Iraq y la ocupación de ese país del golfo Pérsico o Arábigo. De todos
modos, condujo una gestión diplomática en 2004 para reducir la enorme deuda
externa iraquí.
De todos modos, Baker, cuyo bufete de abogados representa a algunas de las
principales compañías petroleras de Estados Unidos, ha cuestionado el
alineamiento incondicional de Bush con Israel y la negativa presidencial a
dialogar con Siria e Irán.
"Siempre ha sido un impulsor del diálogo", dijo el experto en asuntos iraníes
Trita Parsi. El diálogo que encabezará Baker "ayudará a reducir la tendencia
pesimista y la pérdida de confianza" entre Estados Unidos e Irán, afirmó.
"El mero hecho de que vaya a haber conversaciones es muy significativo en sí
mismo", agregó Parsi.
De hecho, el director del Instituto Baker de Políticas Públicas (dependencia de
la texana Universidad Rice que tiene al ex secretario de Estado como presidente
de honor), Edward Djerejian, dijo el mes pasado, durante la guerra en Líbano,
que el gobierno debería dialogar directamente con Siria e Irán.
Djerejian fue también el principal asesor en cuestiones de Medio Oriente de
Baker, y también brindó consejos a la actual secretaria de Estado, Condoleezza
Rice. El experto fue el mentor de la actual subsecretaria de Estado para
Diplomacia Pública, Karen Hughes.
Rice, quien ha tratado con poco éxito de imponer una política exterior más
flexible, en particular respecto de Irán, comparte esos puntos de vista, pero no
ha podido aplicarlos por la presión de los halcones como Cheney.
"Me parece que Bush le dio a Rice espacio para avanzar en esta alternativa con
Irán y Medio Oriente en general... pero eso no significa que haya comprado el
proceso", dijo Clemons a IPS.
Hace 10 meses, el gobierno acordó, a sugerencia de su embajador en Iraq, Zalmay
Khalilzad, iniciar negociaciones con Irán sobre la estabilización del área. Pero
por presiones de los halcones, dejó de lado la iniciativa.
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