racasada
la invasión lanzada el 26 de junio pasado, en la cual fueron asesinados más
de 350 palestinos, entre ellos mujeres y niños,
Olmert y los halcones sionistas
que sustituyen a Sharon en los controles del Estado y del ejército israelí
parecen estar dispuestos a ejecutar otro ensayo de "opción militar" sin careta por medio del
"asesinato selectivo" para terminar con la resistencia armada.
La política de "asesinatos selectivos" contra dirigentes y combatientes
fue reivindicada el jueves 14 por un fallo del Tribunal Supremo de
Justicia de Israel, que la justifica con el argumento de la "propia defensa".
El fallo llega seis años después de que la Comisión de Israel contra la
tortura y la Organización Law (Ley) presentaran una demanda para que se
prohibieran las ejecuciones extrajudiciales contra palestinos considerados jefes de
la resistencia, a raíz de la segunda Intifada palestina contra la
ocupación israelí.
Según los demandantes, a los que se sumaron otros grupos pacifistas, como Iesh
Gvul (Hay un límite), en los seis años transcurridos desde que recurrieron a ese
Tribunal Superior, los organismos israelíes de seguridad mataron a 284
activistas y jefes palestinos, y a otros 146 inocentes en esos
ataques, generalmente aéreos.
El presidente del Tribunal, Aharón Barak, en este último fallo de su carrera en
el Poder Judicial, sostiene que "es un deber la defensa contra el terrorismo,
pero no todos los medios son legales; el fin no justifica los medios, y las
Fuerzas Armadas deben operar de acuerdo con la legislación" internacional.
A "efectos prácticos", el Ejército israelí podrá atacar a un miliciano palestino
que dispare desde el balcón de su casa, aunque ello pudiera afectar a viandantes
pues "es legítimo el derecho a defenderse".
El dictamen israelí alega que "los terroristas no son combatientes de la
libertad, sino civiles y, cuando participan en actos de violencia, no gozan
del derecho a su defensa, según la legislación internacional".
En cambio, según otra "consecuencia práctica", la Fuerza Aérea israelí tendrá
que abstenerse de atacar edificios palestinos de viviendas en caso de acometer
un "asesinato selectivo", si en el momento de lanzar la operación hubiese
civiles en el lugar.
En términos también "prácticos" está largamente demostrado a través de los
asesinatos de familias enteras en Gaza y en Líbano que la aviación israelí
no respeta en su accionar a los "blancos" situados en poblaciones civiles. En
cuanto a las reacciones, el diputado del ultraderechista Partido Likud, en la
oposición, Yuval Steinitz, felicitó a los jueces porque "han vuelto por sus
fueros" al autorizar la continuación de los "asesinatos selectivos".
Parecida
opinión expresó el diputado Efi Eitam, de la Unidad Nacional, al manifestar que
"en una era de terrorismo, que ve un objetivo en la población civil, el
asesinato selectivo es un medio eficaz y moral que permite al Estado
defenderse de quienes quieren sembrar la muerte y la destrucción".
La diputada Zehava Gal-On, portavoz del frente pacifista Meretz-Iájad (sionismo
de izquierda) , indicó: "Es una pena que el Tribunal Supremo no haya abolido en
forma total esas ejecuciones sin juicio previo, pero, con todo, está bien que,
al menos, haya puesto límites".El diputado árabe-israelí Ahmed Tibi
criticó el dictamen diciendo que, la autorización para que el Poder Ejecutivo y
las FFAA puedan continuar con esos "asesinatos selectivos", al margen de las
limitaciones que les hayan puesto los jueces, "es una continuación de la
política de seguridad impuesta por Israel desde que ocupó los territorios
palestinos en la guerra de 1967".
La "percepción jurídica" de los jueces sionistas del Tribunal Supremo israelí
califica a la Intifada palestina como "terrorismo", mientras que desde
Palestina, el país ocupado por el Estado judío, la Intifada y la lucha armada
son vistas como una resistencia legítima contra la ocupación militar.
La
opción militar (O "solución final)
En mayo de 2004, y en el marco de la
Operación Arco Iris, que los militares israelíes denominaron de
"limpieza", el ejército sionista de Sharon > asesinó
a 70 palestinos
en tres días de incursión aérea y terrestre> en la región de
Rafah, al sur de la franja de Gaza, según estimaciones palestinas>.
Todos los
observadores coincidieron en
que >se trató de uno de los más> feroces
y sangrientos operativos> relámpago que las fuerzas sionistas
realizaron en Gaza desde la ocupación de Israel en 1967.
Esta estrategia de la
"opción militar" sin careta, complementada con "asesinatos
selectivos" de dirigentes, comenzó
t>ras el
asesinato de Yassin, el
líder espiritual de Hamás, después que Bush le diera
en Washington luz
verde a Sharon para iniciar
la "operación limpieza" proyectada desde Gaza
a todo el territorio palestino, y cuya ejecución debería servir de ejemplo y
escarmiento para los que se atrevieran a enfrentarse
a la bota invasora del primer ministro de Israel.
A partir de ahí comenzó una escalada de asesinatos
militares desembozados, sin
precedentes en el conflicto Israel-Palestina, marcados sólo por la
fría lógica militar del
exterminio y sin ninguna contemplación del
"que dirán" en el plano internacional.
Se inició la era de los "asesinatos selectivos" (ejecutados sin contemplaciones por helicópteros
y misiles de última generación), la caza del
"tiro al
pichón" contra los dirigentes y militantes que se presentaban
como blancos visibles, acompañados de
masacres humanas sostenidas y diarias del ejército israelí que
sorprendieron al mundo.
El líder espiritual de Hamás, el jeque Ahmed Yasin, y su sucesor, el
doctor Abdel Aziz Rantisi, estuvieron, en el 2004, entre las primeras víctimas de los misiles
israelíes.
Pero más allá de los planteos tácticos para
justificar un genocidio imperialista sin
precedentes, detrás de Sharon y
sus "asesinatos selectivos" subyacía una concepción estratégica y geopolítica diametralmente opuesta a la que se venía aplicando hasta
entonces en los territorios ocupados.
En 2004 el ejercito sionista decidió mostrarse "sin máscara",
sin negociaciones políticas de por medio, sin "plan hoja de ruta" ni pulseadas
diplomáticas molestas en la ONU. Pasó, sin más trámite, de la teoría de
la disuasión y la negociación a la acción militar orientada a "matar
al enemigo" allí donde se encuentre.
El ejército de Sharon (con
expresa autorización de Washington) decidió dejar
de lado la doctrina del "golpe por golpe" (a un
ataque de la resistencia palestina,
responder con un
ataque militar localizado) para
pasar a la
"ofensiva militar total sobre un blanco seleccionado
en el mapa.
El
(hoy descerebrado y en estado vegetativo) general sionista, Ariel Sharon, quien en 1982 >ingresó con sus tanques a Beirut y
ayudó a las milicias cristianas a masacrar a los habitantes de los campamentos
de refugiados de la capital, Sabra y Chatila>, fue el gran
continuador de las tesis colonizadoras brutales de Ben Gurión.
Hoy esas tesis son
retomadas nuevamente por el primer ministro Olmert y el estado mayor militar de
halcones sionistas que lo acompañan.
La Justicia imperial de Israel les acaba de dar una nueva licencia para matar.
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