El mandatario dice que su dimisión no resolvería la crisis
e impugna al gobierno del premier Siniora. Se enorgullece de su
vínculo con Siria y del triunfo de la resistencia de Hezbollah
contra Israel.
Por
María Laura Avignolo -
Enviada especial de Clarín en Beirut
El presidente libanés, el general cristiano maronita Emile
Lahoud, no piensa renunciar para dar una salida a la crisis en
su país, que se manifiesta en protestas que exigen la renuncia
del primer ministro Fouad Siniora (antisirio y pro oc cidental).
Lahoud propone un "gobierno de unidad nacional", que respalde al
tribunal internacional para castigar el crimen del ex premier
Rafic Hariri y asegura que él no tiene "las manos bañadas de
sangre" en esta causa. Descarta una guerra civil, defiende su
relación con Siria y asegura que la solución debe estar en manos
de los libaneses y no de terceros países.
Un día después de que los obispos de su iglesia le pidieran la
renuncia para llamar a elecciones presidenciales anticipadas, el
presidente Lahoud respondió a Clarín su visión de la dramática
situación en el Líbano. Con su mansión presidencial en Baabda
reforzada por tanquetas y soldados, Lahoud cree que el gobierno
de Fouad Siniora es inconstitucional y que la oposición debe
seguir con su "desobediencia civil" en las calles, hasta
conseguir sus objetivos.
--¿Cuál es la solución ante la crisis actual en Líbano?
--Lo que está pasando no puede continuar. Yo llamo a una solución
que satisfaga a todos los partidos y a restaurar una vida
normal, que permita una recuperación económica, politica y
social. Creo que una solución al presente impasse es formar un
gabinete de unidad nacional, especialmente después de que este
gabinete perdió su legitimidad constitucional, luego de que los
shiítas retiraron sus ministros. El objetivo de este nuevo
gabinete de unidad nacional sería estudiar y apoyar la
instalación de un tribunal internacional para juzgar a los
asesinos del ex primer ministro Rafic Hariri. Luego debería
respaldar una nueva ley electoral, que asegure igual
representatividad para todas las religiones del Líbano. Este
movimiento sería seguido por elecciones parlamentarias. El nuevo
parlamento elegiría a un presidente dentro del mandato
constitucional.
--¿Está dispuesto a renunciar para impedir mayores divisiones
entre los libaneses?
--Yo estoy determinado a seguir hasta el último momento de mi
mandato. El real problema no se apoya en la presidencia del
Líbano. ¿Mi renuncia va a poner fin a la actual division en el
país? ¿O va a resolver la cuestión de los refugiados palestinos
en mi territorio? No lo creo. Por eso es que llamo a la
formación de un gabinete de unidad nacional para resolver todas
las cuestiones pendientes. Los partidos libaneses han acordado
poner a un lado la cuestión de la presidencia.
--¿Su relación con Siria produce mayores divisiones en el Líbano?
--Estoy orgulloso de haber tenido buenas relaciones con el
presidente Hafez Assad. Nuestras relaciones se basan en el mutuo
respeto, a diferencia de otros oficiales libaneses, que tienen
relaciones de negocios con los militares sirios. Son los mismos
oficiales libaneses que ahora están criticando y lanzando
ataques contra Siria. Ellos deben estar enojados por mi buena
relación con el actual presidente Bashar Assad. Yo me pregunto
si tenemos que considerar a Siria --que tiene históricos y
amistosos vínculos con Líbano--, un rival para satisfacer los
intereses de países extranjeros y a expensas de los intereses de
mi país.
--¿Por qué no quiere firmar el decreto que legaliza el tribunal
internacional?
--Quiero dejar en claro que inmediatamente después del repudiable
crimen de Hariri, yo estuve entre los primeros en pedir una
comisión internacional de investigación. Llamé al secretario
general de la ONU, Kofi Annan, urgiéndolo a enviar un equipo de
investigación para asegurar que esta cuestión no fuera
politizada.
--¿Usted tiene temor de ser incriminado por el asesinato de Hariri o que el tribunal incrimine a Hezbollah?
--Le aseguro que no temo a este tribunal de ninguna manera y los
cinco informes de la investigación internacional nunca han
mencionado mi nombre. Una cosa que a muchos no les gusta
escuchar: les gustaría ver comprometido mi nombre en este
crimen. Hasta ahora no lo han conseguido y gracias a Dios, mis
manos no están manchadas de sangre. Con respecto a la segunda
parte de su pregunta, el hijo de Rafic Hariri sabe que Hezbollah
tiene las manos limpias.
--¿Se siente abandonado por sus aliados en esta crisis?
--Yo soy el presidente de todos los libaneses y trato a todos
ellos y a sus partidos igualitariamente, sin considerar su
afiliación politica o confesional. Yo mantengo igual distancia
de todos, incluso de los que me critican diariamente. Esos que
usted llama mis aliados creen en la política que yo siempre he
mantenido. Como yo, creen en defender los términos de la
Constitución, en la unidad del Líbano y en su resistencia, hasta
que el último milímetro de tierra libanesa sea ganada,
rechazando todo intento de instalar palestinos en suelo libanés.
--¿Por cuánto tiempo el ejército libanés puede continuar teniendo
el control de Beirut y hasta cuándo la oposición mantendrá el
control de las manifestaciones en la calle?
--Lo peor para el Ejército es tener que manejar perturbaciones
internas porque está entrenado para confrontar a un enemigo
exterior. De todas maneras, el Ejército está comprometido a dar
seguridad a todos los ciudadanos y proteger sus propiedades.
Cuando se debe enfrentar a patriotas libaneses, las cosas son
diferentes. En cuanto a la oposición, ha declarado desde el
comienzo que las protestas en la calle serían pacíficas y
democráticas. Ha habido incidentes que yo lamento y que intentan
abortar las manifestaciones callejeras. Los que protestan han
expresado su visión libremente y de la manera más democrática.
Yo creo que la oposición debe continuar con sus protestas, hasta
que todas sus demandas sean cumplidas. Con respecto al miedo a
una guerra civil que puede estallar en el país, le diré
claramente que no vamos a permitir que suceda. Los libaneses han
aprendido de su experiencia del pasado y no tienen deseos de que
se repita.
--¿Por qué cree que el gabinete de Siniora no renuncia?
--Yo he enviado un memorando formal y escrito diciéndole que su
gabinete ya no es considerado constitucional, simplemente porque
viola los términos de la constitución que llama a la
coexistencia confesional. Toda decisión en Líbano --de acuerdo a
la constitución-- debe hacerse en consenso con las diferentes
comunidades. Por eso es que sugiero la formación de un gobierno
de unión nacional a la brevedad. La constitución es clara: todos
los partidos y comunidades deben participar en el proceso de
toma de decisiones. La intransigencia de Siniora y su gabinete
es una posición inconstitucional. Puede ser que estén intentando
crear un status quo o están apoyados por países de afuera, como
Francia y EE.UU., que están haciendo todo lo posible para
mantener la legitimidad del gabinete de Siniora.
--La crisis libanesa puede aliviarse si el presidente
norteamericano George Bush inicia conversaciones con Irán y
Siria por Irak?
--Algunos están vinculando la cuestión libanesa a eventos
exteriores, como vincularon la guerra israelí en Líbano en julio
y sostenían que había combatientes iraníes entre la resistencia
libanesa. Eso no tiene sentido. La resistencia ha combatido
corajudamente a Israel, consiguiendo una victoria sin
precedentes. Yo aseguro que la sangre derramada fue puramente
libanesa. Yo me pregunto: ¿qué tiene que ver la política
libanesa con la situación en Irak o Siria? Quiero dejar en claro
que cualquier solución debe salir de los libaneses.
--¿Las manifestaciones de Hezbollah ponen en peligro la
popularidad que consiguió tras la guerra contra Israel?
--Lo que ha conseguido la resistencia es un orgullo para cada
libanés. La victoria contra Israel es un ejemplo para los países
que quieren echar a las fuerzas de ocupación de su territorio.
En cuanto a la popularidad de Hezbollah, usted la puede testear
por el tamaño de las protestas en las calles. Hezbollah sigue
siendo popular en Líbano, más allá de que algunos no estén de
acuerdo con su visión sobre las cuestiones políticas.
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