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Opositores al gobierno libanés acampan por séptimo día en el centro de Beirut
decididos a hacer caer al gobierno de Fuad Siniora |
Lo hizo la Iglesia Maronita. Negocian para que haya elecciones
anticipadas.
Por
María Laura Avignolo -
enviada especial Clarín
Con miles de soldados y tanques desplazados en todos los barrios
de Beirut, la desconfianza mutua entre musulmanes shiítas y sunnitas en
los edificios donde conviven y el fracaso del diálogo político, el Líbano
se encamina peligrosamente hacia lo peor.
En un sorpresivo comunicado de la Iglesia Maronita, los obispos llamaron
al presidente prosirio y cristiano general Emile Lahoud a renunciar y
pidieron formar un "gobierno de entendimiento nacional". Solicitaron
"elecciones presidenciales anticipadas" para encontrar una salida
institucional a la crisis en que ha sumergido al país la decisión de
Hezbollah y sus aliados cristianos de hacer caer al gobierno del primer
ministro sunnita y prooccidental Fouad Siniora. Un movimiento de
"desobediencia civil", que está destrozando la economía del país y
poniéndolo al borde -una vez más- de la guerra intercomunitaria.
Ante el anuncio de una nueva manifestación masiva en la Plaza de los
Mártires por la oposición que continúa acampando frente al palacio del
gobierno, la decisión de los obispos maronitas es más que significativa.
El presidente en el Líbano debe ser un maronita en la división confesional
del poder en el país. Lahoud sólo podría ser reemplazado por "n presidente
de transición" de la misma religión.
La "canasta" de propuestas maronitas fue la respuesta que los cristianos
esperaban hace semanas del patriarca, Monseñor Sfeir, que desespera al ver
a su comunidad dividida entre los seguidores del general Michael Aoun,
aliados de Hezbollah, y los que apoyan al gobierno de Fouad Siniora. Si
hubiera guerra civil, los cristianos se alinearían con los sunnitas y los
shiítas simultáneamente, en una situación inédita en el Líbano.
En el "paquete" del patriarca también hay un llamado al presidente shiíta
del Parlamento libanés, Nabih Berry, para que reúna a la asamblea y
consiga un acuerdo para aprobar el tribunal internacional de la ONU, que
juzgara a los asesinados del ex primer ministro Rafic Hariri.
El único que rechazó la propuesta del patriarca fue el presidente Lahoud,
que dijo "que sólo complicaría más las cosas".
Otro que consideró positivo el documento fue el ex presidente maronita
Amin Gemayel, padre de Pierre, el ministro de Industria asesinado dos
semanas atrás. En este armado, Amin Gemayel sería "el presidente de
transición". Se convocaría a elecciones presidenciales anticipadas y se
elegiría un nuevo gabinete. Ese nuevo gobierno tendría al menos 30
ministros de todas las confesiones libanesas.
Gemayel se ha reunido en dos oportunidades con el líder de Hezbollah, el
jeque Hassan Nasrallah en las últimas 72 horas. Anoche el jeque habló por
videoconferencia y fue aclamado por multitudes cuando señaló que una
derrota de su partido es una "ilusión". Nasrallah vive en la
clandestinidad desde la guerra contra Israel.
En estas negociaciones también trabaja el líder de la Liga Arabe, Amr
Moussa, que está en contacto diario con el primer ministro Siniora. Nadie
descarta que en estas negociaciones Siniora preserve su cargo de primer
ministro (sunnita) pero renuncie el resto del gabinete.
Estas transacciones dejan al descubierto el abandono de Hezbollah del
presidente pro sirio, el general Lahoud, un peón sirio en el gobierno. En
los círculos diplomáticos de Beirut se sostiene que "hay una relación
diferente entre Hezbollah y Damasco desde el final de la guerra" y que el
vínculo de la milicia shiíta con Irán "no es de sumisión".
"Hezbollah siente que ellos le ganaron la guerra a Israel, no los iraníes.
Irán escucha a Hezbollah, no ordena", explicó un embajador europeo a
Clarín.
El gobierno de Siniora está dispuesto al diálogo pero no está dispuesto a
negociar el desplazamiento de los 25.000 miembros del Ejercito libanés en
el sur del país, un hito en la historia libanesa, que durante la ocupación
siria en Líbano no podía defender su frontera con Israel.
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