En un vídeo para conmemorar sus 10 años de existencia, la cadena de
televisión Al Jazeera transmite el debate entre dos personas. "¿Cómo pretende
ser anti-estadounidense Al Jazeera si desde sus estudios se ve la principal
base militar norteamericana en Oriente Próximo?", pregunta una de ellas. Su
oponente responde: "Eso demuestra la independencia de Al Jazeera".
Seguidamente, una voz hace un recuento de 10 años de periodismo profesional,
exitoso y controvertido, esto último incluso según sus propias normas.
Diez años después de iniciar sus emisiones, en lo tocante a audiencia y
fiabilidad Al Jazeera aventaja ampliamente a sus competidores con sus
entrevistas y programas informativos, y supera los límites establecidos en
Oriente Próximo y la mayoría de los países musulmanes. Además, ofrece una
alternativa al predominio de las fuentes informativas de EEUU y Europa, a la
vez que desafía a los parcializados medios estadounidenses.
El nacimiento de Al Jazeera constituyó un hito y a la vez una ruptura con la
anquilosada prensa árabe, y puso abrupto fin al monopolio estatal de la
información. Además, ocurrió con más profundidad y previamente a la irrupción
de Internet, medio que contribuyó a completar el trabajo. La cadena árabe
adquirió fama internacional tras los atentados del 11 de septiembre del 2001,
con la emisión de declaraciones de Osama ben-Laden, así como con la cobertura
de las guerras en Afganistán e Iraq, donde sus reporteros trabajaban con el
consentimiento de los Talibán y Saddam Hussein, respectivamente.
Muchos intelectuales, incluso en Oriente Próximo, conceden a Al Jazeera su
merecido crédito, pero otros manifiestan sus crítica y preocupación por el
papel y el tono de la emisora. Estas personas opinan que Al Jazeera ha
abandonado su rol de mensajero para convertirse en el mensaje mismo.
El doctor Khalid Shwkat, periodista tunecino-holandés y musulmán de
tendencia moderada, opina que, desgraciadamente, la postura inicial de Al
Jazeera sufrió la influencia de la infiltración de la Hermandad Musulmana,
movimiento populista y partidario de agitación religiosa sensacionalista, que movilizó al público por una causa
errónea.
En la mayoría de los temas regionales e internacionales, Al Jazeera intenta
cubrir las tendencias políticas con claridad pero, al hacerlo con una retórica
anti-occidental y rechazar la modernidad, muchas veces obtiene el resultado
adverso. El punto de vista anti-estadounidense respecto a Iraq, así como los
sucesivos cambios de postura ante los enfrentamientos sectarios entre chiítas y
sunitas horrorizaron a muchos iraquíes y pusieron en peligro la vida de los
corresponsales de Al Jazeera en ese país.
Hugh Miles, periodista británico que ha escrito dos libros sobre Al Jazeera,
destaca que la emisora ha sacado a luz los trapos sucios de casi todos los
Estados de Oriente Próximo. Debido a ello, cuatro países árabes han retirado a
sus embajadores de Qatar en señal de protesta contra la cobertura que Al Jazeera
da a sus asuntos. Además, en diez países de la región los periodistas de la
emisora han sido detenidos y molestados. A pesar de todo, el Emir de Qatar
continúa apoyando a Al Jazeera.
Para celebrar sus primeros diez años de existencia, Al Jazeera emitirá desde la
Ópera de Roma la obra 'El Oriente', compuesta especialmente por un famoso músico
izquierdista de El Líbano. También se inaugurará un museo en el que se expondrán
restos de las oficinas de Al Jazeera en Bagdad y Kabul, destruidas ambas por
bombas estadounidenses, así como el casco de uno de sus corresponsales,
asesinado en Bagdad.
Tras dos años de preparativos, dentro de dos semanas aparecerá en Internet la
página de Al Jazeera en inglés, mientras que el diario internacional en árabe,
publicado por el canal de televisión, comenzará a difundirse el próximo enero en
Doha, capital de Qatar.