(IAR-Noticias) 07-Agosto-06
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Ataque en Líbano. Explosiones en los barrios del sur de Beirut durante
los ataques aéreos del Ejército israelí. (Foto EFE) |
Profundizar el "terror aéreo",
sembrar de misiles las ciudades y los campos, convertir a Líbano en polvo
cósmico, para tratar de forzar condiciones favorables, un Plan C en la ONU
(hasta ahora abortado) que le permita un repliegue honroso de
sus tropas sin reconocer la derrota militar, parece ser por
ahora el único "plan" que se le ocurre al Estado y al mando
militar israelí.
Sin haber conseguido (durante
25 días de bombardeos ininterrumpidos y con más de 1.100 muertos civiles)
derrotar a Hezbolá y controlar Líbano,con el Plan A militar y el Plan B diplomático derrotados en la batalla
terrestre con Hezbolá y en la conferencia de Roma,
con su gobierno en crisis y una guerra interna entre halcones y moderados
en Tel Aviv,
sin un plan claro de salida "honrosa" de sus tropas,
encerrado y derrotado militarmente (durante dos semanas) en la ratonera del
Líbano,
con la baja de más de 60 de sus soldados desde la invasión terrestre
(solo el domingo le mataron 12),
sin poder doblegar a los topos de la guerrilla libanesa y establecer una
"franja de seguridad" para impedir el impacto de los cohetes en las ciudades
israelíes,
con la presión social y política que emerge del "terror a los Katiusha en
Israel,
con la condena internacional en ascenso a la invasión y con las denuncias
por crímenes de guerra que se le suman en su contra,
sin haber logrado que este fin de semana el Consejo de Seguridad aprobara un
alto el fuego con sus tropas adentro de Líbano por la negativa del gobierno
libanés a firmar la resolución manipulada por EEUU y Francia,
sin haber conseguido que estalle la división entre Hezbolá y el gobierno de
Líbano con los bombardeos masivos y la destrucción de Beirut (entre sábado y
domingo realizó más de 400 ataques aéreos con más de 6.000 misiles
arrojados),
con Siria a punto de ingresar a Líbano,
con los árabes perdiéndole el respeto a su maquinaria de matar de última
generación,
con miles de combatientes voluntarios procedentes de Irán y de otros puntos
sumándose este fin de semana la guerra de resistencia de Hezbolá,
con la amenaza de un ataque a Tel Aviv por misiles de mayor alcance que están
llegando de Damasco y de Teherán,
sin planes ni ideas claras para enfrentar un conflicto generalizado con el mundo
árabe que ya está en puerta,
con el desgaste de la moral de sus tropas y con el fin del mito "Israel
Potencia",
con los segundos del reloj sumándole urgencia a la retirada antes de que sea
tarde,
los halcones israelíes, los generales sionistas del Medio Oriente, los
arquitectos de la masacre serial en Líbano, decidieron, este domingo, continuar
con sus estrategia de "huir atacando".
El plan no parece ser otro que la demolición sistemática de Líbano, desde
el aire, donde su supremacía no se discute, y la impunidad está garantizada por
el promedio de bajas cero de sus pilotos.
Y al final de tantas jornadas de masacre, y de tantos fracasos militares, en la
sumatoria de su derrota estratégica, a los halcones sionistas no les queda otra
que seguir asesinando desde el aire, profundizar el "terror aéreo",
sembrar de misiles las ciudades y los campos, convertir a Líbano en polvo
cósmico, para tratar de forzar condiciones favorables, un Plan C en la ONU
(hasta ahora abortado) que le permita un repliegue honroso de sus tropas sin
reconocer la derrota militar.
En eso consiste la estrategia de "huir atacando".
Lo único que le va quedando, por estas horas, al "Israel Potencia".
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