"La primera consecuencia de estas sanciones será el aumento del precio del
petróleo hasta unos 200 dólares por barril," dijo Manuchehr Mohammadi,
vicecanciller de Irán en una entrevista a la televisora estatal venezolana, en
declaraciones traducidas al español por intermediarios.
El funcionario, quien se encuentra de visita en la nación sudamericana socia
de Irán en la OPEP, agregó que su país "está preparado para luchar contra todo
tipo de amenazas y todo tipo de sanciones posibles."
Irán alega que tiene derecho a producir energía nuclear con fines pacíficos,
mientras Estados Unidos afirma que el país árabe está utilizando su programa
como una excusa para fabricar una bomba atómica.
Los precios internacionales del crudo
han llegado a máximos históricos este año, impulsados en parte por los
conflictos en Oriente Medio y las preocupaciones del mercado por la crisis en
Irán, cuarto productor mundial de petróleo.
Ali Larijani, alto responsable para las negociaciones nucleares
Irán, indicó que el gobierno iraní estaba preparado
para lanzar represalias "dolorosas" si hay sanciones en su contra, de acuerdo
con un reporte del diario británico The Independent.
Larijani declaró que Teherán no busca "utilizar al petróleo como un arma",
pero debe estar listo para "defender sus derechos".
Si los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU imponen sanciones, dijo el
diplomático, "reaccionaremos de tal manera que sería doloroso para ellos. No
deberían pensar que pueden lastimarnos y nosotros mantenernos sin reaccionar",
informó el periódico británico.
El barril de petróleo cerró el viernes en 76.17 dólares en Londres, casi dos
dólares por debajo del máximo histórico de 78.03 que alcanzó a mediados de
julio, cuando el conflicto en Medio Oriente se extendió a Líbano.
Debido a la crisis en la región, los analistas no descartan un precio del
petróleo superior a 100 dólares, ni tampoco un boicot árabe petrolero.
Sin embargo, el jueves anterior Arabia Saudita, el mayor exportador mundial
de petróleo, consideró que el hidrocarburo no debe ser usado como un arma debido
a que es el salvavidas económico de los estados árabes.
Irán y Arabia Saudita pertenecen a la Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP), que suministra al orbe casi 40 por ciento del energético.
Tanto Arabia Saudita como otros miembros del cártel, aliados con Estados
Unidos, han dejado claro en el pasado que no tienen intenciones de repetir el
embargo de petróleo árabe de 1973, sancionado por el entonces rey Faisal de
Arabia Saudita, para castigar a Occidente por respaldar a Israel en la guerra
árabe-israelí.
La escalada de violencia en el sur de Líbano, entre otras tensiones
geopolíticas, incluida la de Irán, han obligado a que cada vez más un número
mayor de compañías realicen inversiones para protegerse si el crudo se dispara
por arriba de los 100 dólares.
"Si el precio del energético incrementa su nivel, la economía mundial y los
mercados bursátiles se verían severamente afectados", alertaron los
especialistas del sector citados por The Independent.
El impacto, principalmente en Estados Unidos, sería "especialmente brutal" y
aumentaría el riesgo de una estanflación (inflación elevada combinada con un
estancamiento económico).
Aun Venezuela, único país latinoamericano integrante de la OPEP, ha amenazado
con cortar el suministro de petróleo a Estados Unidos, como respuesta a una
actitud "hostil" y "agresiva" de Washington.
Una investigación del Congreso
estadounidense, según un reporte de EIU, señala
que el corte en el suministro de crudo incrementaría en 11 por ciento su
cotización, por lo que un comité del Senado ya exhortó al Ejecutivo a
desarrollar planes de contingencia en caso de una eventualidad de este tipo.
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