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(IAR-Noticias)
29-Mayo-06
Continúan las consultas tendientes a la obtención de una resolución del
Consejo de Seguridad de la ONU sobre Irán. Principal obstáculo a la adopción de
la resolución contra Teherán que Washington y los neoconservadores tratan de
imponer, así como principal interlocutor de la República Islámica en lo tocante
a la cuestión nuclear, Rusia desempeña en este momento un papel decisivo.
Por Viktor Litovkin
(*) - Bitácora
En entrevista concedida a la agencia Ria Novosti, Viktor Mijailov, presentado a
veces como el padre de la actividad electronuclear iraní, nos explica su
interpretación de los hechos. Para él, resulta evidente que Irán desea adquirir
el arma atómica y que podría obtenerla en cinco o diez años, pero declara
también estar convencido de que Rusia llegará a un acuerdo con Teherán, como
también lo está de que Estados Unidos tomará represalias de todas maneras.
El presidente ruso Vladimir Putin con su homólogo iraní Mahmud
Ahmadineyad. Viktor Mijailov es director del Instituto de Estabilidad
Estratégica del Ministerio de Energía Atómica (Minatom) y ex ministro de Energía
Atómica.
Viktor Litovkin: Señor Mijailov, los especialistas lo consideran el padre de la
actividad electronuclear en Irán. ¿Sabe usted lo que representa actualmente la
industria nuclear de ese país y en qué estado se encuentra?
Viktor Mijailov: Efectivamente, yo participé en la preparación del contrato
sobre la construcción de la central nuclear de Buchehr. Fui uno de los
iniciadores. Estados Unidos no quería cooperar con nosotros y ponía condiciones
inaceptables para esa cooperación, así que tuvimos que recurrir a Oriente, a
Irán, China y la India. Teníamos que salvar nuestra industria nuclear nacional,
teníamos que dar trabajo a nuestros especialistas de alto nivel para evitar que
cayeran en la tentación de irse para los países que querían crear su propia
bomba atómica.
Claro, yo no volví más a Irán desde que dejé mi puesto como ministro, pero en la
época en que visitaba aquel país pude comprobar que las investigaciones
nucleares que estaban desarrollando habían alcanzado un nivel muy elevado, lo
cual no era nada sorprendente. Prácticamente todos los científicos nucleares
iraníes se formaron en universidades de Estados Unidos y Europa Occidental,
donde la enseñanza es excelente. Según mis informaciones, cerca de 10 000
iraníes están estudiando en el extranjero, específicamente en Europa y Estados
Unidos.
Además, los laboratorios iraníes disponen de equipos de cálculo muy eficaces
fabricados por grandes empresas occidentales (por ejemplo, Siemens), equipos
como los que los estadounidenses habían prohibido que se nos vendieran. Por
consiguiente, pienso que sus centros de investigación siguen teniendo el nivel
científico y técnico necesario.
VL: ¿Es de temer que Irán logre próximamente crear el arma atómica?
Viktor Mijailov: Eso me lo preguntan a menudo, a veces en el siguiente contexto:
«¿Cree usted que ellos quieren crearla o que solamente lo piensan?» Entonces, yo
respondo: «Lo piensan y quieren hacerlo. Es evidente». En estos días, si usted
no tiene la bomba atómica es difícil seguir siendo autónomo y soberano. La
política de Estados Unidos consiste en implantar su propia democracia mediante
el uso de la fuerza. La imponen en países que tienen una historia riquísima y
que hicieron enormes aportes a la humanidad. Pero Washington no sabe tratar a
esos pueblos con deferencia, desdeña sus tradiciones y costumbres. Trata de
remodelarlos al estilo estadounidense, lo cual es imposible.
VL: Pero, a fin de cuentas, ¿tiene o no Irán la capacidad necesaria para crear
un arma nuclear?
Viktor Mijailov: Sí, evidentemente. Todo país altamente desarrollado tiene hoy
la capacidad de hacerlo, incluso navegando por Internet. Nada más que hay que
tener mucho dinero y tiempo. ¿Cuánto tiempo? Creo que deberían poder lograrlo en
cinco o diez años. Pueden crear la bomba. Claro está, no será tan sofisticada
como la nuestra o la de Estados Unidos. Pero eso no importa. Los estadounidenses
tienen miedo de eso, por muy impenetrable que sea su defensa antimisiles. En
Washington están plenamente conscientes de que una carga nuclear puede ser
transportada por medios diferentes a un misil balístico. Tienen miedo de que
pueda haber aunque sea una sola explosión en su propio territorio.
VL: Occidente no confía en Irán. Sin embargo, Rusia vende tecnología nuclear a
ese país. ¿Con qué objetivos?
Viktor Mijailov: Rusia nunca ha vendido tecnología nuclear. Más aún, le puedo
decir que, desde la época de la URSS, Rusia vela con el mayor rigor por la no
proliferación de la tecnología nuclear. Occidente, donde reina la economía de
mercado, es el que únicamente puede permitirse ese tipo de cosa.
Para el mercado, lo importante es la ganancia. Fue Occidente el que suministró a
los iraníes todo lo que tienen hoy. No hay nada de tecnología rusa en los
centros nucleares de allá.
Hasta el propio combustible que suministraremos para la central nuclear será
repatriado después a Rusia y transformado para ser reemplazado únicamente
después de ese proceso. Yo no he sido el único, otros especialistas rusos ya
propusieron a los estadounidenses desde hace mucho la creación de un sistema de
leasing de combustible. El país paga el combustible, nosotros se lo
suministramos y lo recuperamos después de usado.
Ahora George W. Bush habla de eso como si fuera un gran descubrimiento, aunque
no lo es. Yo hice esa proposición hace ya más de diez años, pero los
estadounidenses no la apoyaron.
VL: ¿Cómo explica usted el fracaso de la iniciativa de los europeos que trataron
de convencer a Irán de que no rompiera los sellos de la OIEA (el Organismo
Internacional de Energía Atómica) y de que no realizaran investigaciones con
reactores nucleares? ¿Por qué ignora Teherán la proposiciones de la troika
europea (Gran Bretaña, Francia y Alemania)?
Viktor Mijailov: Pienso que los europeos van a necesitar tiempo para lograr que
Irán confíe en ellos. Debido a la presión de los estadounidenses, ellos
abandonaron la construcción de Buchehr después de 1979. ¿Quién puede garantizar
que no se echen de nuevo para atrás en lo tocante a sus propias proposiciones
por causa de la presión de Washington?
Teherán sabe perfectamente que eso puede volver a ocurrir, así que no creo que
los iraníes den el más mínimo crédito a las conversaciones con la troika
europea.
Con Rusia no sucede lo mismo. Los iraníes ven nuestras relaciones con ellos, ven
que apoyamos su programa energético, su industria electronuclear. Les propusimos
crear una empresa mixta para el enriquecimiento de uranio. Eso sería provechoso
para ambas partes. Para nosotros porque tendríamos un mercado nuclear civil y
para ellos porque podrían formarse en el funcionamiento de ese tipo de fábrica.
Sería irracional que ellos construyeran una para un solo reactor. Ese tipo de
unidad de producción no es rentable sino al cabo de cien años...
Nosotros hablamos de eso con los iraníes. Si tienen la intención de construir
una decena de centrales, estudiaremos entonces el problema del enriquecimiento.
Ellos me habían pedido construir una fábrica como la que edificamos en China.
pero China es otro país, los chinos tienen fábricas de difusión gaseosa, tienen
otras empresas, la necesitan...
VL: Pero, ¿por qué Teherán se resignó finalmente a construir ese tipo de empresa
con Rusia?
Viktor Mijailov: No creo que Irán esté interesado en invertir en una empresa
mixta. Se trata solamente de aplacar las pasiones alrededor del país, de privar
a los estadounidenses de un pretexto para recurrir a la fuerza contra Irán…
Usted sabe perfectamente que Estados Unidos tiene en Irak más de 100 000
soldados con tanques y aviones, que Irán está justo al lado y que están listos a
atravesar la frontera… Supongo que los iraníes se esfuerzan por disuadir a
Washington de hacerlo. Los estadounidenses no comenzarán operaciones armadas
durante el verano ya que las condiciones climáticas son insoportables.
VL: Sin embargo, los estadounidenses podrían recurrir al uso de bombas y
misiles.
Viktor Mijalov: Las consecuencias serían graves para ellos. Las tropas
estadounidenses en Irak están al límite de lo que pueden aguantar y tendrían que
vérselas también con el ejército iraní. Es un escenario peligroso. Es verdad que
podrían pedirle a Israel que golpeara también, pero eso tampoco resolvería nada.
Ellos no saben dónde están los emplazamientos y si son vulnerables. No por
casualidad los estadounidenses están trabajando en la creación de municiones
nucleares penetrantes que podrían alcanzar blancos subterráneos situados varios
cientos de metros bajo tierra. Se trata sin embargo de un problema que no han
podido resolver aún.
VL: ¿Cómo podría ayudar Rusia a la solución del «problema nuclear iraní»?
Viktor Mijailov: Nosotros podemos construir con Irán una empresa mixta de
enriquecimiento de uranio capaz de suministrar a todos los países que deseen
desarrollar su industria electronuclear, para que no realicen ellos mismos el
enriquecimiento de isótopos... Aquí hay otra cuestión que me preocupa mucho.
Quizás no haya operaciones armadas sino sanciones económicas aplicadas contra
Irán.
VL: ¿Cómo puede estar segura Rusia de que en esa situación Irán no fabricará su
arma nuclear?
Viktor Mijalov: Rusia ni tiene ningún interés en que Irán disponga del arma
nuclear. También pensamos que es necesario restringir el deseo de Teherán de
obtener esa arma. Sin embargo, eso depende mucho de Washington. Los
estadounidenses tienen que darse cuenta de que se trata de una potencia con una
historia inmensa y que no se debe ejercer presión sobre ella o amenazarla.
Quizás sería bueno proponer negociaciones… Es un proceso a largo plazo, pero hay
que emprenderlo. Sólo entonces Estados Unidos podrá resolver el problema. El uso
de la fuerza no conduciría a ninguna parte. Por el contrario, la situación se
agravaría y sería peor que en Irak o en Afganistán.
VL: ¿Y si Irán no acepta las propuestas rusas?
Viktor Mijailov: Las aceptará, aunque demore lo más posible en hacerlo. Pero,
incluso entonces, es probable que los estadounidenses apliquen por lo menos sus
sanciones.
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(*) Periodista y comentarista, experto en
asuntos militares. Rusia. |