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El fiscal Danilo Anderson, asesinado en un atentado con bomba el 18 de noviembre de 2004. |
El fiscal general de Venezuela, Isaías Rodríguez, desistió de acusar a las
figuras públicas que imputaba como autores intelectuales del asesinato de su
subalterno, Danilo Anderson, el caso más sonado en el país esta década.
Por Humberto Márquez - IPS
Rodríguez explicó que debió tomar esa decisión al vencerse este jueves el tiempo
legal sin poder contar con el testimonio estrella del colombiano Rafael García.
"No hay suficientes elementos de convicción para acusar" al banquero Nelson
Mezerhane, al general retirado Eugenio Añez, al hacendado Fernando Moreno y a
Salvador Romaní, hijo de un cubano anticastrista del mismo nombre, explicó el
fiscal, por lo cual pidió al tribunal de la causa sobreseer sus casos o
archivarlos.
Igual medida podría aplicarse a la periodista Patricia Poleo, directora del
diario caraqueño El Nuevo País, si regresa desde Estados Unidos donde vive y se
pone a derecho, pues en Venezuela no existen los juicios en ausencia, dijo.
El funcionario deploró que el gobierno colombiano no haya permitido viajar a
Venezuela a declarar a García, ex director de informática del Departamento
Administrativo de Seguridad (DAS), quien purga una condena de 18 años de cárcel
por "limpiar" los archivos de esa policía política de datos sobre
narcotraficantes y paramilitares.
García tendría en una computadora "que es una verdadera caja de Pandora", según
Rodríguez, información acerca de un supuesto complot urdido por elementos de
ambos países para provocar un caos en Venezuela y quizás asesinar al presidente
de este país, Hugo Chávez, del que la muerte de Anderson sería apenas un
capítulo.
Por ello, Rodríguez dejó por ahora el asesinato de Anderson sin presuntos
autores intelectuales, tras declararse "entre la espada y la pared" por los
lapsos procesales.
La norma que le fijó plazos y prórrogas limitadas fue considerada
"inconstitucional" por el fiscal general y dijo que se apartaría de ella, lo que
criticó de inmediato el jurista Marino Alvarado, de la organización no
gubernamental humanitaria Provea.
"Es grave que nada menos que un fiscal general anuncie que, como tiene una
interpretación distinta de una norma, entonces se propone no cumplirla o que
confrontará la ley si no lo autoriza a hacer lo que considera conveniente", dijo
Alvarado a IPS.
Rodríguez confió en que a futuro pueda reabrir el caso si puede obtener
testimonios de García, a quien calificó de "testigo estrella del tribunal
Supremo de Colombia", que con base en declaraciones de ex jefes del DAS
investiga nexos entre paramilitares de derecha y políticos oficialistas.
En Venezuela, el caso Anderson ha sido durante dos años un factor de crispación
política en el marco de la confrontación e intensa desconfianza entre gobierno y
oposición. El oficialismo ha acusado a un sector opositor de ser conspirador y
golpista.
La decisión del fiscal calza en los nuevos rieles en que se colocó ese
enfrentamiento tras el 3 de este mes, cuando fue reelecto Chávez con 63 por
ciento de votos, resultado que reconoció el abanderado de la oposición, Manuel
Rosales.
Anderson, el fiscal que investigaba a empresarios, políticos y otras figuras
opositoras por la participación en el golpe de Estado contra Chávez de abril de
2002, murió el 18 de noviembre de 2004 en una calle de Caracas, al explotar bajo
su auto una potente bomba.
Sepultado con honores de héroe, Anderson fue rápidamente convertido en ícono y
"víctima de la derecha golpista" por los seguidores de Chávez, Todavía afiches y
murales con su nombre y rostro adornan calles en barriadas populares.
Poco después, un amigo de la infancia de Anderson entregó otra versión sobre su
asesinato. Aseguró que junto al fiscal asesinado operaba una red que
extorsionaba a los investigados por el complot de 2002, sobre todo a banqueros,
para salvarlos de ser imputados a cambio de sumas millonarias.
En enero de 2005, el ministro de Interior, Jesse Chacón, dijo que "la
investigación ha revelado que existían dos grupos de abogados. Uno que servía de
enlace entre las personas con dinero (que podían ser imputadas) y otro vinculado
con Anderson, el cual supuestamente pedía dinero a los potentados a cambio de
que no fueran perseguidos". Algunos de los supuestos involucrados en el atentado
contra Anderson murieron en enfrentamientos a balazos con la policía. Fueron
detenidos como ejecutores materiales los ex agentes Juan, Rolando y Otoniel
Guevara, emparentados entre sí. La fiscalía reunió 147 elementos de convicción
en sus casos y a fines de 2005 se les condenó a largas penas de prisión.
Uno de los testimonios contra los Guevara fue el de Giovanny Vásquez, un falso
psiquiatra colombiano presentado como primer "testigo estrella" por Rodríguez, y
quien también acusó a Mezerhane, Añez, Poleo, Romaní, Moreno y algunos otras
personas que identificó vagamente.
Presentándose como doble agente del DAS y de paramilitares de derecha, entre
ellos el jefe de las autodefensas colombianas en el norte del vecino país,
"Jorge 40", Vásquez dijo participar en reuniones en Panamá y Maracaibo
(Venezuela) con personalidades que fraguaban un complot y planificaron el
asesinato de Anderson.
Públicamente, Rodríguez dijo "haber leído la sinceridad en los ojos" de Vásquez,
creyendo "un 85 por ciento" de lo que el colombiano le dijo, y preparó el
arresto de los supuestos autores intelectuales. Todos, con excepción de Poleo,
pasaron varias semanas en la cárcel, como medida cautelar, a fines de 2005.
El Estado venezolano desistió de acusar a Vásquez y adoptó medidas para su
protección como testigo, mientras investigaciones de la prensa y la televisión
mostraban que no era psiquiatra sino un impostor que estaba preso en las fechas
de las supuestas reuniones en Panamá o Maracaibo.
En agosto, el fiscal Rodríguez finalmente admitió: "Vásquez me engañó". "Me
equivoco, no soy infalible", dijo a los reporteros, pero mantuvo las
imputaciones contra las figuras públicas --opositores a Chávez en distintos
escenarios-- como presuntos autores intelectuales, y pidió al tribunal la
prórroga, que venció este jueves, para presentar sus conclusiones.
"Presumimos que en algún momento tendremos, desde Colombia y no desde Venezuela,
la información para reabrir el caso", puntualizó Rodríguez tras largas
explicaciones jurídicas acerca de las complejidades del caso y de la labor de la
Fiscalía.
El asesinato de Anderson, por ahora, queda sin autores intelectuales y se aleja
la posibilidad de saber quién dispuso su muerte y porqué.
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