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¿Se militariza el conflicto entre Argentina y Uruguay?

 
 

(IAR-Noticias) 08-Diciembre-06

11/30/06 Botnia papelera obras 01

Planta de Botnia en construcción

El despliegue de tropas del Ejército uruguayo para proteger la planta de Botnia, pone en evidencia el agravamiento del conflicto argentino-uruguayo por las papeleras.

Por Rosendo Fraga - Nueva Mayoría

Para la Argentina que prohíbe a sus Fuerzas Armadas cualquier rol en la seguridad interior, le resulta incomprensible que el Uruguay, utilice tropas del Regimiento 9 de Infantería, que depende del Comando de la III División con sede en Tacuarembó para dar seguridad a la planta. Pero para Uruguay, pese a tener un gobierno de centro-izquierda, utilizar las Fuerzas Armadas cuando hay un problema de seguridad que tiene relevancia, resulta lógico. Cabe recordar que años atrás, el Ejército uruguayo fue desplegado en la frontera con el Brasil, para impedir la entrada de una columna del Movimiento de los Sin Tierra (MST) proveniente de este país.

A su vez para la mentalidad uruguaya, resulta incomprensible que la Argentina no recurra a los fiscales, la justicia y la policía, para hacer cumplir la ley impidiendo el corto del puente de Gualeguaychú. Pero para la mentalidad argentina, a partir de los dos piqueteros muertos en el puente Avellaneda en junio de 2002, que precipitó la salida adelantada de Duhalde del gobierno, se considera políticamente riesgoso usar la fuerza pública para contener protestas. La UBA sigue sin poder elegir autoridades desde hace más de medio año sin que el gobierno reaccione y el reciente conflicto del gremio petrolero en la Patagonia, mostró que frente a protestas violentas,- se llegó a tomar plantas de energía con uso de armas,- se optó por ceder para evitar el enfrentamiento.

Este conflicto ha ido escalando, sin que ambas partes en los últimos meses hayan logrado resolverlo o contenerlo a través del diálogo bilateral.

Ante todo, hay que recordar la relación de magnitudes. Uruguay es aproximadamente el 8% de la Argentina en términos como PBI, población y territorio. Es decir que para este país, el conflicto es una causa nacional y en cambio en la Argentina comenzó siendo una causa de la provincia de Entre Ríos, aunque en las últimas semanas, se nacionalizó, al anunciarse la denuncia ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya.

El conflicto ha escalado en tres ámbitos precisos

El primero, es la relación fronteriza. Los cortes de los puentes con el Uruguay desde el lado argentino comenzaron en los últimos días de diciembre y dos meses más tarde se han extendido en cuanto a permanencia y cantidad de vías interrumpidas. Existe la posibilidad de que el tercer puente que comunica ambos países sea también cortado por la combinación de vecinos y ambientalistas que reclaman contra la construcción de las papeleras sobre la rivera uruguaya del río Uruguay. El gobierno argentino siguiendo la política de no reprimir la protesta social, no ha aplicado ni la ley ni la fuerza para liberar el paso hacia el país limítrofe. La tensión fronteriza ha crecido y meses atrás, pescadores entrerrianos denunciaron haber sufrido disparos de hostigamiento por parte de personal de la prefectura naval uruguaya cuando se acercaban a la costa de este país.

El segundo, es la regionalización del conflicto. Los asambleístas entrerrianos, desde el mes de enero, comenzaron a impedir el tránsito de los camiones chilenos, que transportaban insumos para la construcción de las papeleras. Esto originó dos viajes de un miembro del gabinete chileno a Buenos Aires, buscando sin éxito destrabar el problema. Dada la situación, los insumos han comenzado a ser enviados por barco desde Chile hacia el Uruguay, reclamando los asambleístas que se les impida el paso por el Estrecho de Magallanes, lo que es impracticable. Por su parte Paraguay ha denunciado el daño ambiental que le causa una papelera argentina establecida en la provincia de Misiones, con los mismos argumentos que Argentina cuestiona las que se construyen en el Uruguay. Para Brasil, el conflicto está produciendo una crisis en el funcionamiento del Mercosur y poniendo en evidencia que su liderazgo regional es más virtual que real.

El tercero, es la profundización del enfrentamiento diplomático. La Argentina optó o por la denuncia ante la Corte de la Haya, la que en caso de declararse competente, tardaría entre tres y cinco años para dictar sentencia. La presentación del canciller argentino ante el Congreso, fue una dura recriminación hacia su colega uruguayo, no dejando márgenes para el diálogo. A su vez Uruguay anunció que denunciará a la Argentina ante la OEA, por estar violando normas internacionales al impedir el tránsito fronterizo. Además, el Presidente uruguayo decidió presidir la inauguración de obras de las papeleras junto con su gabinete. Todos los partidos políticos uruguayos han cerrado filas detrás de la causa,- pese a las criticas de la oposición al oficialismo,- y también lo han hecho poetas como Benedetti y cantantes como Drexler, en momentos que los asambleístas entrerrianos también convocan a artistas para apoyar su causa.

El riesgo es que ahora escale en un cuarto: el militar

Agotado el diálogo bilateral entre los gobiernos y escalando el conflicto en los tres ámbitos, la alternativa de solución posible es que ambos países acuerden recurrir a un mediador o árbitro internacional, cuya decisión sea acatada por ambas partes. Es el tipo de solución que Argentina y Chile utilizaron evitando la guerra en sus conflictos limítrofes recurriendo a la corona británica, la utilizada por Argentina en su conflicto con Brasil por las misiones, cuando acudieron al Presidente de EE.UU. y al que recurrieron también Argentina y Chile más recientemente para solucionar el conflicto del Beagle con el Vaticano.

El mediador o árbitro, podría ser un país, a los efectos de lograr celeridad en la solución, lo que resulta importante para evitar la profundización del conflicto. Como ha dicho el Embajador argentino Carlos Ortiz de Rozas, el país elegido podría ser uno con prestigio y credibilidad en el cumplimiento de las normas ambientales.

Esta sería la solución posible, pero las dificultades que ha enfrentado el intento de “facilitar” el diálogo entre las partes emprendido por el Rey de España, muestra que hay poco margen para lograrlo.

Hay que recordar también que este conflicto tiene lugar en momentos que pareciera haber una fuerte afinidad política en los presidentes de la región. con una tendencia de centro-izquierda, lo que es cierto. Pero sin embargo, la relación argentino-uruguaya nunca fue tan difícil en medio siglo y el Mercosur nunca estuvo en tantas dificultades desde su firma en 1991. Es que detrás del giro ideológico relativamente homogéneo, está teniendo en América del Sur una revitalización de los nacionalismos, lo que si bien puede ser el capítulo local de un fenómeno mundial generado por el rechazo hacia la globalización, hace que los bloques regionales muestren hoy más dificultades que en el pasado reciente.

En este marco, la gestión del Rey de España, no es la de un árbitro o un mediador, sino sólo la de un facilitador, cuya función es sólo reestablecer el diálogo interrumpido, pero no proponer o incluso imponer soluciones, como es el caso del mediador o el árbitro, por eso la gestión debe tener expectativas limitadas.

Creo que la Argentina frente al Uruguay debe asumir una actitud moderada, tanto por la historia común, por la pertenencia al Mercosur y porque además son dos países con múltiples vínculos y lazos. Creo en consecuencia que las actitudes deben ser prudentes, tratando de no exacerbar a la opinión pública de ambos países, porque ello después quita margen político a los gobiernos para encontrar soluciones posibles y flexibilizar posturas para ello.

Pero en lo inmediato, si ambos gobiernos no aceptan un árbitro o mediador, acordando que aceptarán la solución que establezca o proponga, ninguno de los dos presidentes podrá manejar las presiones que sufren de las respectivas opiniones públicas. Las dificultades que enfrenta el Rey de España, que sólo intenta ser un “facilitador” que permita establecer el diálogo, muestra que ambas partes se alejan y no acercan a la única solución posible.

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