En
Latinoamérica y el Caribe la pobreza afecta a unos 205 millones
de personas, equivalentes al 38,5 por ciento de la población,
según datos de este año difundidas el lunes en Santiago por la
CEPAL.
La cifra, correspondiente a una proyección, se compara
favorablemente con el 39,8 por ciento de pobres que había en
2005, esto es, 209 millones de personas, según el informe
Panorama Social de América Latina 2006, de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL).
"En los últimos cuatro años (2003-2006) América Latina ha
mostrado un notable desempeño económico y social", consigna el
documento, dado a conocer por el secretario ejecutivo del
organismo, el argentino José Luis Machinea.
"Este período ha sido el mejor en 25 años en términos de
progreso en la reducción de la pobreza, disminución del
desempleo, mejora en la distribución del ingreso en algunos
países y aumento en el número de puestos de trabajo", precisó el
funcionario.
En cuanto a la pobreza extrema o indigencia, la CEPAL precisa
que ésta se situó este año en un 14,7 por ciento (79 millones de
personas), que equivalen a dos millones menos que el año pasado,
cuando un 15,41 por ciento (81 millones de personas) vivían en
estas condiciones.
El estudio de la CEPAL destaca que si las cifras se comparan con
los resultados de 2000 y 2002, un número elevado de países
presentó reducciones en sus tasas de pobreza e indigencia.
El documento establece que las mejoras más significativas se
dieron en Argentina, que disminuyó notablemente su pobreza desde
un 45,4 por ciento en el período 2000-2002 a un 26 por ciento en
el período 2002/2005.
En tanto, en Venezuela la pobreza disminuyó del 48,6 por ciento
en 2000-2002, al 37,1 por ciento entre 2002 y 2005.
Asimismo, Colombia, Ecuador, México y Perú presentaron descensos
de cerca de 4 puntos porcentuales en los periodos comparados por
la CEPAL.
En el lado opuesto, la República Dominicana y Uruguay son los
únicos países donde tanto la pobreza como la indigencia
aumentaron entre 2002 y 2005.
En el caso
dominicano, la pobreza subió de un 44,9 por ciento de la
población en 2002 a un 47,5 por ciento en 2005, mientras que en
Uruguay el porcentaje aumentó desde un 15,4 por ciento en 2002 a
un 18,8 por ciento en 2005.
Si bien el progreso general de América Latina es alentador, "no
se debe olvidar que los niveles de pobreza siguen siendo muy
elevados y que la región todavía tiene por delante una tarea de
gran magnitud", indica la CEPAL en su informe.
A partir de estas estimaciones de pobreza, la CEPAL examinó el
progreso de los países de la región en el logro del primer
Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, que
es erradicar la pobreza extrema y el hambre para el año 2015.
"La disminución proyectada de la pobreza extrema para el 2006
corresponde a un avance de 69 por ciento hacia la consecución
del primer objetivo y puede decirse que la región como un todo
se encuentra bien encaminada en su compromiso de reducir a la
mitad la pobreza extrema para el 2015", establece el documento.
Añade que Brasil y Chile son los únicos países que ya tienen
cumplida la primera meta de las Naciones Unidas.
El organismo advierte, sin embargo, que la región ha demorado 25
años en reducir la incidencia de la pobreza a los niveles de
1980.
El informe también tiene capítulos especiales sobre los cambios
en los principales indicadores del mercado del trabajo.
Al respecto, la CEPAL concluye que la recuperación de los
empleos y parcialmente de las remuneraciones de los últimos años
"no fue acompañada por un cambio significativo en la calidad de
los nuevos puestos de trabajo".
Asimismo, aborda la situación de los pueblos indígenas de la
región, marcada por una persistente desigualdad, lo que, afirma
la CEPAL, constituye "un enorme desafío para las democracias del
siglo XXI en materia de reformas estatales y de políticas".