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Felipe Calderón y su
custodia militar |
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Es parte de su programa para combatir la inseguridad y el
narcotráfico. Varios sectores de México le han reclamado mano dura
contra la delincuencia.
Por
Claudio Mario Aliscioni - enviado especial, Clarín
Mientras la oposición de centroizquierda promete que no dará
tregua al nuevo presidente, el derechista Felipe Calderón anunció ayer un
inmediato aumento salarial a las fuerzas militares, como parte
central de su política de combate a la alarmante inseguridad pública y al
narcotráfico, dos de los temas que más preocupan a los mexicanos.
El anticipo fue interpretado aquí como un indicio de cuáles serán las
prioridades del mandatario del Partido de Acción Nacional (PAN), en
momentos en que ciertos sectores locales le piden mano dura contra la
delincuencia y otros cuestionan a viva voz el nombramiento como ministro
de Interior de Francisco Ramirez de Acuña, un controvertido ex gobernador
de Jalisco con fama de halcón y criticado desde grupos humanitarios por su
manejo de denuncias sobre violaciones a los derechos humanos.
La importancia política de los aumentos salariales en estos momentos cobra
aún más relevancia ante la rebelión social de Oaxaca, aún irresuelta
pese a la virtual ocupación de la ciudad por 4.000 policías federales, y
el crispado clima político vigente con los opositores del Partido de la
Revolución Democrática (PRD), cuyo líder, Andrés Manuel López Obrador,
afirma que hubo fraude en los comicios del 2 de julio que perdió ante
Calderón por apenas el 0,56% de los votos.
Esa atmósfera de enfrentamientos fue claramente percibida desde el martes
hasta el viernes en el Parlamento nacional, donde los legisladores se
enfrentaron a golpes ante la inminencia de la jura del mandatario, que
la izquierda intentó infructuosamente impedir. "No nos van a destruir
políticamente. Ellos quieren que perdamos la cabeza y caigamos en la
trampa de la violencia. Piensan que este asunto lo vamos a resolver con la
policía y con el ejército", aseguró ayer Obrador.
Al comunicar la novedad sobre el aumento salarial, Calderón dijo que
además habrá facilidades de crédito y mejoras en las zonas de residencia
de militares. Un día después de su jura como presidente, el líder del PAN
se reunió con representantes de las Fuerzas Armadas en un desayuno en el
Colegio Militar, en la capital mexicana. "Sé que es hora de velar por la
tropa", comentó.
Para valorar mejor la estrategia del nuevo gobierno debe ponerse de
relieve, además, que numerosos militares han abandonado en los últimos
años las filas del ejército. Según las autoridades locales y de Estados
Unidos, el grupo de sicarios "Los Zetas", brazo armado del cártel del
Golfo, tiene en sus filas a militares formados en cuerpos de elite de las
Fuerzas Armadas.
Ante una consulta, el historiador y analista Lorenzo Meyer, dijo a
Clarín que el tema narco resume los riesgos de ingobernabilidad que
enfrenta el país. "El anterior gobierno no hizo nada para desmantelar el
narcotráfico. A estos desafíos se agregan el tema de la inseguridad por la
delincuencia común y los enormes problemas de desigualdad social. Esos son
los desafíos de la nueva administración". La violencia asociada al crimen
organizado ha aumentado y, a nivel nacional, existe un registro de seis
ejecuciones diarias relacionadas con el tráfico ilegal de drogas.
En su primer sábado como presidente, Calderón empezó a afinar ayer con su
gabinete un paquete de medidas ligadas no solo a este tema sino también al
empleo, la austeridad fiscal y la reforma del Estado, que ya había
anticipado en su discurso de investidura. Todas estas cuestiones, dijeron
a este enviado fuentes del nuevo gobierno, fueron analizadas además en un
encuentro con gobernadores.
Pero lo que sorprendió a muchos analistas es la buena acogida que parece
haber tenido en la población la decisión del presidente de concurrir al
Parlamento para su juramento, pese al clima de tensión y violencia que
hubo en el recinto. Según una encuesta del diario Reforma publicada ayer,
el 78% aprobó su presencia en el Congreso como una "muestra de firmeza"
y el 54% dijo que, después de su asunción y las medidas que anunció, había
mejorado su opinión sobre el mandatario. El PRD, a su vez, recibe las
críticas principales: el 63% dijo que es el gran derrotado.