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Presidente electo Felipe Calderón |
El presidente electo de México,
Felipe Calderón, prometió meses atrás planes económicos y sociales para rebasar
"por la izquierda" a sus opositores. Pero en su futuro gabinete, nadie conduce
desde ese lado. Todos son claramente "diestros".
Por Diego Cevallos
- IPS
Las 12 primeras designaciones de ministros fueron bien
recibidas por los mercados y empresarios, pero las críticas fueron de alto
calibre desde la izquierda, liderada por Andrés López Obrador, proclamado
"presidente legítimo" el lunes 20 por sus seguidores.
La izquierda considera que Calderón obtuvo su triunfo electoral del 2 de julio
mediante fraude.
Los señalamientos opositores al futuro equipo de gobierno incluyeron incluso
descalificaciones al físico de uno de ellos, el muy obeso futuro secretario
(ministro) de Hacienda, Agustín Carstens.
Este viernes, una semana antes de asumir el cargo en medio de un agitado
ambiente político y cuatro días después de nombrar su equipo económico, Calderón
presentó su gabinete social.
La mayoría de los próximos secretarios de Estado del área económica colaboraron
con anteriores gobiernos y pasaron por instituciones que promueven desde los
años 90 el llamado Consenso de Washington, como el Fondo Monetario Internacional
(FMI) y el Banco Mundial.
Tal Consenso apunta a promover las privatizaciones y la liberalización
comercial, entre otros objetivos.
Hasta octubre, Carstens trabajó en el FMI, donde fue subdirector gerente,
segundo cargo de la institución. La mayoría de los miembros de su equipo se
formaron en universidades privadas y poseen posgrados cursados en Estados
Unidos.
Los seis integrantes del próximo gabinete social pertenecen al gobernante
Partido Acción Nacional (PAN), al que pertenecen Calderón y el presidente
saliente, Vicente Fox. El futuro secretario de Salud, José Córdova, es un
opositor declarado del aborto y del uso de la llamada píldora del día después.
"Es un gabinete que da pena, de neoliberales y gente descalificada", dijo
Gerardo Fernández, portavoz del izquierdista Partido de la Revolución
Democrática (PRD), segunda fuerza política del país detrás del PAN.
Desde su punto de vista, era claro "que nadie que se respete" acompañaría al
"usurpador" Calderón.
Noroña concentró sus críticas en Carstens, a quien describió como un neoliberal
cuya obesidad "demuestra quién es", por constituir, según él, un "reflejo de su
opulencia". El vocero negó que su comentario sea grosero o discriminatorio y
afirmó que sólo perfila quién es el próximo secretario de Hacienda.
En cambio, Calderón consideró que su gabinete está integrado por personas
experimentadas y con un alto compromiso social, cuyos objetivos centrales serán
luchar contra la pobreza, promover la equidad social, crear empleo, desarrollar
infraestructura y atraer capitales e inversiones locales y extranjeras.
Tres mujeres encabezarán las carteras de Educación, Energía y Desarrollo Social,
y nueve hombres las de Hacienda, Economía, Comunicaciones, Trabajo, Turismo,
Medio Ambiente, Agricultura, Salud y Reforma Agraria.
El futuro desempeño del equipo de Calderón merece el beneficio de la duda, pero,
por sus antecedentes, es claro que se trata de derechistas que profesan el
conjunto de ideas denominado neoliberalismo, dijo a IPS Miguel Morales,
politólogo y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.
"Tienen un reto muy grande, pues tendrán enfrente a una izquierda dispuesta a
hacerles la vida imposible y a interpelarles en todo momento", dijo este
observador.
López Obrador del PRD, quien perdió la elección presidencial de julio por apenas
medio punto porcentual frente a Calderón, afirma que "la derecha fascista" le
robó esa contienda.
El líder izquierdista --cuya popularidad sufrió en los últimos meses una fuerte
merma, según las encuestas--, fue declarado el lunes "presidente legítimo" por
miles de sus seguidores que se reunieron para ese fin en la capitalina Plaza de
la Constitución, conocida popularmente como el Zócalo.
Desde ese cargo simbólico, por el que cobrará unos 4.700 dólares mensuales que
se recabarán entre simpatizantes y militantes del PRD, ejercerá la oposición
contra el "pelele" de Calderón, animará un movimiento social contestatario y
promoverá reformas constitucionales, según indicó.
Lo acompañarán, desde el Poder Legislativo, la bancada del PRD y la de los
pequeños partidos del Trabajo y Convergencia, que integran el Frente Amplio
Progresista.
Este frente amenaza con impedir "a toda costa" que Calderón asuma el cargo, el
próximo viernes 1 de diciembre, cuando, según indican las leyes, se celebrará la
ceremonia de investidura ante el Poder Legislativo.
Calderón y Fox afirman que no hay ninguna duda de que ambos estarán presentes en
la sede del Legislativo para cumplir con la formalidad, a la que asistirán
varios jefes de Estado extranjeros.
El lunes o martes de la próxima semana, el mandatario electo presentará al resto
de su equipo, los ministros del área política, que deberán conducir las
relaciones con la oposición y los otros poderes del Estado. También se anunciará
el nombre del próximo canciller.
Fuentes cercanas a Calderón indicaron a IPS que es muy probable que el próximo
secretario de Gobernación (Interior) sea otro dirigente del PAN, el ex
gobernador del estado de Jalisco Francisco Ramírez, muy resistido por
organizaciones de derechos humanos y por la oposición, que lo consideran un
represor de mano dura.
Como gobernador de Jalisco, Ramírez ordenó en mayo de 2004 una dura represión
contra cientos de jóvenes que se encontraban en la occidental ciudad de
Guadalajara, en ocasión de la cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea.
La policía actuó contra los manifestantes, detuvo ilegalmente a 73 personas,
torturó al menos a 19 y sometió a otros tratos degradantes a 55, según un
exhaustivo informe de la estatal pero independiente Comisión Nacional de
Derechos Humanos.
Ramírez restó entonces importancia a la acusaición y dijo que la represión fue
adecuada.
Calderón afirmó que con su gabinete cumplirá todas sus promesas de campaña,
entre ellas la de "rebasar por la izquierda" al sector político que, con López
Obrador a la cabeza, asumió como prioridad la lucha contra la pobreza.
La expresión "rebasar por la izquierda" sugiere que el próximo gobierno aplicará
programas sociales y económicos que se concentrarán en el abatimiento de la
pobreza.
Pero la tarea de Calderón será cuesta arriba, y más si se considera que llegará
a la Presidencia "con un alto déficit" de legitimidad, pues un sector de la
sociedad considera que lo hará como consecuencia de fraude, señaló a IPS Jorge
Chabat, investigador de Centro de Investigación y Docencia Económicas.