Oficialmente,
se informó que Blair conversó con el primer ministro y el presidente de Irak
como parte de su gira por Medio Oriente.
"La primera vez que llegué a
este país no había una democracia que funcionara adecuadamente. Hoy
existe", dijo Blair en una conferencia de prensa conjunta con al-Maliki.
"Nuestra tarea, y la de los estadounidenses, de toda la coalición (en
Irak), de la comunidad internacional y de los mismos iraquíes es
asegurarse de que las fuerzas del terrorismo no derrotarán la voluntad
del pueblo de tener una democracia".
La prensa internacional destaca que
la visita de Blair se produce el mismo día en que un grupo de hombres armados
vestidos con uniformes policiales realizaron un secuestro masivo en las
instalaciones de la Media Luna Roja en Bagdad.
También se destaca que la visita de
Blair ocurre un día después de que el primer ministro iraquí Nouri Maliki hizo
un llamado a los antiguos miembros del ejército de Saddam Hussein para que se
reintegraran a las fuerzas armadas, una maniobra orientada a quebrar la
unidad de la resistencia suní de origen nacional.
Durante su gira, Blair también visitó
Turquía (de población musulmana) y Egipto, en donde se reunió con el presidente
de ese país, Hosni Mubarak, uno de los aliados más sólidos del eje
sionista Washington-Tel Aviv-Unióneuropa en Medio Oriente.
La gira de Blair por Medio Oriente,
fue en principio planeada en sintonía con el llamado "informe Baker" presentado
en la Casa Blanca, elaborado por una comisión influenciada por los demócratas y
el lobby judío de izquierda, que aconsejaba una "apertura" de negociaciones en
Medio Oriente, principalmente con Irán y Siria.
La escalada que sobrevino luego de la
conferencia sobre el Holocausto en Teherán, donde se puso en duda su veracidad,
además del furcio de Olmert reconociendo el arsenal nuclear de Israel, llevó el
enfrentamiento en el arco contrario de una apertura de negociaciones en Medio
Oriente, propuesta por los demócratas y el lobby sionista de "izquierda", y
resistida por la dupla Bush-Olmert y los halcones del lobby judío de derecha que
hoy controlan Tel Aviv y la Casa Blanca.
En este contexto, es muy poco lo que
se espera de la gira de Blair, cuya presencia no es grata para las
organizaciones que combaten la ocupación de Israel y la ingerencia imperial de
EEUU en la región.
Y elevando aún más el malestar de su
presencia, este sábado el primer ministro británico, en sintonía con Bush,
expresó su abierto apoyo a Abbas contra el gobierno de Hamás en Palestina,
afirmando que el alido local del lobby sionista ayudará elevar los estándares de
vida de los palestinos y a terminar con el "terrorismo" (Hamás).
En Bagdad Blair reiteró que era
importante que la "comunidad internacional" ofreciera apoyo al presidente de la
Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.
Anteriormente, en El Cairo, Blair
acusó a Irán de querer "descarrilar" los prospectos de paz y dijo que era
"difícil ver" cómo podría ser un actor constructivo en la región.
"Le corresponde a Irán tomar la
decisión. Si quiere acercarse, ahí estaremos", dijo Blair.
"Pero si lo que va a hacer es a socavar el gobierno de Irak, el de Líbano, la
Autoridad Palestina, ¿qué podemos hacer? No podemos ser constructivos si esa es
la manera como llevan las cosas".
En cuanto a los acontecimientos de
los últimos días entre Hamás y las fuerzas de Abbás, Blair afirmó que lo más
importante es establecer un "autoridad en pleno funcionamiento" que
empiece "a crear las estructuras del lado palestino y que permita que avance la
negociación de paz con Israel":
Por supuesto que se refería a Abbas,
el aliado del lobby en Palestina, que formuló un ilegal llamado a nuevas
elecciones con el objetivo de derrocar al gobierno democráticamente elegido de
Hamás, al cual le quedan tres años de mandato.
Durante su viaje, Blair también
visitará Israel, los territorios palestinos y los Emiratos Árabes Unidos.
Como siempre sucede, la visita del
decadente socio de Bush y de Olmert, es recibida con movilizaciones de
rechazo y repudio en toda la región.