El Ejército estadounidense en Irak
indicó hoy que había bombardeado una casa en la que se escondían 20 supuestos
miembros de Al Qaeda, en el área de Zar Zar, al norte de Bagdad.
Horas antes, el alcalde de Ishak,
Amer Alwan, aseguró que helicópteros estadounidenses habían matado a 32
civiles, en su mayoría niños y mujeres, al bombardear dos viviendas en la
localidad de Al Yazira, situada en Zar Zar.
Según un comunicado del mando militar
norteamericano, tropas estadounidenses bombardearon una vivienda, cuya
localización no especificaron, en base a informes del servicio de espionaje en
los que se aseguraba que servía de refugio a activistas de Al Qaeda.
"Dos insurgentes murieron en un
primer enfrentamiento. Más tarde se solicitó refuerzo aéreo para derribar la
casa donde los rebeldes se habían atrincherado", asegura la nota que explica que
entre los escombros fueron hallados 18 hombres y dos mujeres.
El alcalde de Ishaki, a 110
kilómetros al norte de Bagdad, había asegurado que desconocía las causas del
bombardeo, que según él afectó a dos viviendas que pertenecían a dos hermanos.
Ishaki está considerada una de las
plazas fuertes de la resistencia y las tribus suníes que se oponen a la
presencia estadounidense en Irak.
Los familiares mostraron a los
periodistas los cadáveres de cinco niños envueltos en mantas.
El capitán Naser Abdul Mayid dijo a Reuters que entre los diecisiete fallecidos
había seis mujeres y cinco niños que han sido enviados a Tikrit, la capital
regional, para que se determine la causa de la muerte.
El portavoz militar estadounidense, el teniente coronel Christopher Garver, dijo
que el comunicado sobre Al Qaeda se refería al incidente de Ishaqi.
En marzo, la policía de esta
localidad y responsables oficiales acusaron al Ejército de Estados Unidos de
atar y matar a tiros a seis adultos y cinco niños y luego pedir refuerzos aéreos
para destruir la casa. Una investigación estadounidense concluyó que se había
actuado correctamente.
Ese incidente fue uno de los varios en los que se vieron involucrados civiles en
el último año que han sido investigados por el Ejército de Estados Unidos,
incluidas las muertes de dos docenas de civiles en Haditha en noviembre de 2005.
Al menos cinco marines serán acusados pronto de delitos que podrían incluir el
asesinato, según las autoridades estadounidenses.
El primer ministro Nuri al-Maliki dijo en abril, poco después de asumir su
cargo, que estaba perdiendo la paciencia con las informaciones de muertes de
civiles a manos de soldados estadounidenses.
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