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George Bush saluda a Tony Blair durante la rueda de prensa que ofrecieron tras
su encuentro en la Casa Blanca. (Foto EFE) |
Dijo que hay que eliminar a los extremistas islámicos. Y que un diálogo con
Irán o Siria depende de que esos países dejen de "apoyar" al terrorismo.
Respondió así a las demandas de una comisión bipartidaria.
Por
Ana Baron - corresponsal Clarín
El presidente George Bush reconoció
el jueves 7 que la situación en
Irak es "mala" y que se necesita un "nuevo enfoque". Pero ¿significa
eso que va a cambiar de política?
Durante una conferencia de prensa con el premier británico, Tony Blair,
Bush no quiso reconocer que su política fracasó. Dijo que ganará esta
guerra y objetó las dos recomendaciones principales realizadas un día
antes por el Grupo de Estudio de Irak presidido por el republicano James
Baker y por el demócrata Lee Hamilton: negociaciones "sin condiciones"
con Irán y Siria y la reducción de las fuerzas militares
norteamericanos desplegadas en Irak. Si bien Bush calificó el informe de
"constructivo", aclaro que para tomar una decisión también tendrá en
cuenta lo que digan los militares y el Ministerio de Defensa. Así dio
carácter de sugerencia al reporte y subrayó casi asombrado: "No creo que
Baker y Hamilton esperen que aceptemos cada una de sus recomendaciones".
Cuando un periodista británico sugirió que seguía en estado de negación
frente a la gravedad de la situación en Irak y le preguntó si sinceramente
pensaba cambiar de política, Bush enfureció. "La situación es mala en
Irak ¿eso ayuda?", disparó y luego agregó: "No se equivoque, yo
entiendo cuán duro es". Pero inmediatamente retomó su discurso
triunfalista y dijo: "También creo que vamos a tener éxito. No sólo sé
cuán importante es ganar, creo que vamos a ganar". El informe, en
cambio, descarta cualquier posibilidad de triunfo.
¿Fracasó su política?, insistió otro periodista
"¿Quieres franqueza? Pensé que íbamos a triunfar mas rápidamente. Estoy
decepcionado por la lentitud del éxito", respondió sin admitir errores.
Bush, seguro de sí mismo, como si nada hubiera pasado, repitió que la
guerra contra el terrorismo es una guerra ideológica entre la democracia y
la libertad y el extremismo y el radicalismo. En sintonía con Bush, Blair
agregó: "Yo se que se habla de un enfrentamiento entre los realistas (es
decir Baker y el resto de su grupo) y los idealistas (los neconservadores)
pero no hay realismo sin principios".
"El Congreso no va aceptar todas las recomendaciones del informe y el
gobierno tampoco",
advirtió Bush. Y objetó la propuesta de negociar con Irán y Siria para
ayudar a estabilizar a Irak dejando de lado el tema nuclear y otras
precondiciones.
El mandatario condicionó, en cambio, a que si ambos países quieren
sentarse a negociar "tienen que hacerlo comprendiendo sus
responsabilidades: no más financiamiento para los terroristas, ayuda a que
esta joven democracia sobreviva y ayuda a la economía del país". Blair
estuvo de acuerdo. "El tema no es una cuestión de querer o no querer
sentarme con esta gente, pero la base sobre la que discutimos Irak tiene
que estar clara y tiene que ser una base en la que todos defendemos los
mismos principios correctos. En otras palabras es necesario apoyar al
gobierno electo de Irak, no apoyar al sectarismo ni al terrorismo". Bush
fue más lejos: "Si quieren dialogar tienen que suspender su programa de
enriquecimiento de uranio de una manera verificable", dijo.
Bush considera además que el gobierno sirio no debe desestabilizar más al
premier libanés Fouad Siniora o permitir que dinero y armas sigan cruzando
por la frontera a Irak, ni debe darle refugio a los grupos terroristas. El
grupo de estudio había recomendado que los soldados norteamericanos
comiencen a abandonar el territorio iraquí y que batallones de
entrenadores fortalezcan las Fuerzas Armadas iraquíes. Si bien Bush dijo
que también quiere que las tropas salgan de Irak, remarcó que había que
esperar que estén dadas las condiciones, lo que equivale al no se van
hasta que no se haya terminado el trabajo.
"El temor principal de Bush es que si se retira de Irak, Irán tomará
su lugar y con su programa nuclear se convierta en un verdadero poder en
la región", explicó a Clarín Marie Jean Deep, profesora de la
Geogetown university de Washington.
"Bush teme que Irak no pueda gobernarse a si mismo cualquiera sea la
presión que le apliquemos", dijo a su vez Ken Pollak de la Brookins
Institution: "El problema no es que los iraquíes no quieran hacer lo
correcto, es que no pueden".
En el único punto donde Blair y Bush parecían estar más de acuerdo con el
crítico informe fue sobre el conflicto israelo-palestino. Blair y la
canciller Condoleezza Rice están viajando esta semana a la región en busca
de una propuesta para relanzar las negociaciones.
Pero James Baker fue también claro. Y advirtió que las recomendaciones "no
son como una ensalada de fruta, en la que uno puede comer las frutas que
le gustan más. El éxito, depende de que se instrumenten todas juntas".
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