l papa Benedicto XVI expresó su
"gran preocupación" por la situación en Oriente Medio, Irak y Líbano, y
abogó para que se abra "una perspectiva de paz justa y duradera" y se reanude el
diálogo entre israelíes y palestinos.
"En este día de fiesta, pienso con
gran preocupación en la región de Oriente Medio, probada por numerosos y graves
conflictos, y espero que se abra a una perspectiva de paz justa y duradera,
respetando los derechos inalienables de los pueblos que la habitan", dijo el
Papa.
Benedicto XVI no olvidó Irak e
hizo un llamamiento "a los que tienen en sus manos" el destino de ese país "para
que cese la feroz violencia que ensangrenta ese país y se asegure una existencia
normal a todos sus habitantes".
El Papa también pidió paz para Sri Lanka, para que acaben las luchas
fratricidas en Dafur y en toda África.
Al inicio de la misa solemne, un
cantor recitó la Kalenda, un viejo texto que presenta a Cristo como el centro
del cosmos y de toda la historia.
El Pontífice de 79 años, en la
segunda misa navideña de su pontificado, celebró la ceremonia para más de
10.000 personas en la Basílica de San Pedro.
Otros observaron la homilía por unas
enormes pantallas en las cercanías bajo una clara y estrellada noche, mientras
millones más la siguieron por televisión y radio en todo el planeta.
Joseph Ratzinger proclamó al mundo
que "ha nacido el Salvador", pero inmediatamente se preguntó: ¿tiene todavía
valor y sentido un Salvador para el hombre del tercer milenio?".
"¿Es aún necesario un "Salvador" para
el hombre que ha alcanzado la Luna y Marte, y se dispone a conquistar el
universo; para el hombre que investiga sin límites los secretos de la naturaleza
y logra descifrar hasta los fascinantes códigos del genoma humano?", se preguntó
el Papa.
El Papa alemán también se preguntó si
el hombre actual "artífice autosuficiente y seguro de su propio destino, que se
presenta como productor entusiasta de éxitos indiscutibles", que ha inventado la
comunicación interactiva, que navega por internet, que ha convertido el planeta
en una aldea global, necesita un Salvador.
La respuesta que dio el Papa teólogo
es que parece que no lo necesita, "pero no es así".
"En este tiempo de abundancia y
consumismo desenfrenado se sigue muriendo de hambre, sed y de pobreza.
Todavía hay quienes están esclavizados, explotados y ofendidos en su dignidad,
quienes son víctimas del odio racial y religioso y no pueden profesar libremente
su fe por intolerancias y discriminaciones, por injerencias políticas y
coacciones físicas o morales", afirmó.
En este día del nacimiento de Cristo,
Ratzinger recordó a todos los niños destrozados por el uso de las armas, por el
terrorismo y por cualquier tipo de violencia "en una época en que se invoca y
proclama por todas partes el progreso, la solidaridad y la paz".
Ante estas situaciones, Benedicto XVI
afirmó que "desde el fondo de esta humanidad placentera y desesperada" surge una
desgarradora petición de ayuda y que por ello "también nuestro Salvador ha
nacido en el mundo, porque sabe que lo necesitamos".
Y es que, según el Papa, "a pesar de
tantas formas de progreso", el ser humano es el mismo de siempre, "una libertad
tensa entre el bien y el mal, entre vida y muerte".
Tras el Mensaje, Benedicto XVI
impartió la bendición "Urbi et Orbi" (a Roma y a todo el mundo) en 62 idiomas,
en el que de nuevo la palabra que más pronunció fue paz.